Archivo de la categoría ‘Hombres de la Independencia’

El pensamiento crítico latinoamericano en el siglo XIX Cuarto Encuentro: Bernardo Monteagudo Un jacobino de la revolución continental del S XIX

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La lucha por la emancipación en Centroamérica. Un proceso revolucionario

Conferencia-Charla

Miércoles 7 de agosto 19hs. Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini” Corrientes 1543 CABA 3º piso sala J. Laks

Ignorado en las historias generales de América o presentado como poco relevante, el proceso de ruptura del orden colonial en el istmo centroamericano constituye un episodio histórico íntimamente ligado a las tensiones y contradicciones regionales de tiempo largo. Proponemos intentar rescatar la historia del movimiento de los patriotas centroamericanos, sus proyectos, sus luchas y su legado histórico como parte del la historia común latinoamericana.

Expone: Daniel De Lucia (Dpto. de Historia).
Presenta: Alejandro Pisnoy (Dpto. de Historia).
Organiza: Departamento de Historia del CCC.

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LA BATALLA DE PICHINCHA: EPOPEYA SUDAMERICANA

Por Jorge Núñez Sánchez

El 24 de mayo de 1822, en la batalla de Pichincha culminó el esfuerzo de liberación del antiguo país de Quito, que comenzara en 1809 y concluyera en 1822. Esa batalla, que tuvo como escenario las faldas del gran macizo de los Pichinchas, puso fin a la dominación española en el actual Ecuador y nos abrió paso a la vida republicana.

Hoy, casi dos siglos después, podemos discutir acerca de las limitaciones y contradicciones que tuvo el proceso independentista, pero ello jamás puede oscurecer la trascendencia de esa lucha de liberación nacional,  proceso por el cual nuestra América se puso a la cabeza de las luchas contra el colonialismo en el mundo entero.

Mucho se ha escrito sobre la batalla de Pichincha, casi siempre entre la exaltación y la hipérbole. El fulgor de ese durísimo combate pareciera relucir todavía, entre  el ruido de explosiones, toques de corneta, gritos de rabia, quejas de heridos y proclamas de victoria. Y parece sentirse todavía el temblor anímico de la ciudad entera, que, con el alma en suspenso, presenciaba desde los balcones, calles y plazas los movimientos de la lucha que se desarrollaba allá arriba, en las laderas agrestes del volcán, y en la que se jugaba su destino.

El enfrentamiento fue durísimo y exigió de ambos bandos un esfuerzo casi sobrehumano. El aire enrarecido y la elevada altitud de la zona, ubicada a más de tres mil metros, sofocaban la respiración de muchos combatientes, como los guayaquileños y peruanos, que venían de las tierras bajas de la Costa y se hallaban afectados por la dura marcha de la madrugada. A su vez, el abrupto escenario geográfico, constituido por una ladera empinada y cortada por profundos barrancos, impedía el uso de la caballería y aun limitaba el de la artillería, por lo que el combate se inició con armas de fuego y concluyó a la bayoneta calada, con los realistas trepando hacia la montaña y los patriotas atacando desde arriba. Luego de avances y retrocesos, los realistas parecían ya cerca de la victoria, pero la entrada en combate del batallón “Albión” y del batallón colombiano “Alto Magdalena” inclinaron el triunfo a favor de las fuerzas nacionales.

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Recuperar la dimensión política de la historia

Por Gabriela Nacht en Tiempo Argentino 23 de agosto de 2012

Siempre que recordamos un hecho de nuestro pasado, nos devuelve una imagen de nuestro presente. En este caso se trata del famoso “éxodo jujeño” situado por los historiadores el 23 de agosto de 1812, por el cual, en el contexto de las guerras de independencia, toda la población de Jujuy tuvo que retirarse masivamente hacia el sur ante el avance del ejército español.

Durante el proceso de las guerras revolucionarias que siguieron a la Revolución de Mayo, el Norte era un frente difícil para los revolucionarios. El poder central sito en Buenos Aires, argumentando la imposibilidad de enviar refuerzos militares, ordena la retirada de dicho Ejército hasta la ciudad de Córdoba. Manuel Belgrano, a cargo del Ejército del Norte, emite un bando el 29 de julio por el cual ordena a toda la población “abandonar la ciudad y las fincas, quemar los campos sembrados, arrear los animales. A los ojos del español invasor, sólo debe quedar tierra arrasada.” No era menor el sacrificio que se exigía: destruir lo propio en lo inmediato, para defender la revolución. El sacrificio no era voluntario, ya que se acusaba de traición y se penaba con fusilamiento a quien se negara.

El 23 de agosto de 1812, entonces, luego de que la población “civil” ya había iniciado el éxodo, emprende la retirada de Jujuy el Ejército del Norte. Detrás de ellos, los persigue y hostiga el ejército español proveniente del Alto Perú (actual Bolivia). A pesar de las órdenes porteñas de llegar hasta Córdoba, Belgrano decide, en conjunto con la élite del Tucumán, apostarse ahí y hacer frente al ejército realista, en lo que fue la victoria de la batalla de Tucumán. Por esta victoria los españoles deben replegarse al norte, pero también hay consecuencias para el gobierno revolucionario: el primer triunvirato cae desprestigiado y es remplazado por el Segundo. No es menor recordar aquí, que la celebrada creación de la bandera por Belgrano había sido considerada por el primer triunvirato como un acto de desobediencia.
Es que los revolucionarios, como grupo, no estaban exentos de contradicciones, ni de conflictos internos. Aunque las independencias sean procesos de largo plazo, fueron procesos históricos que vivieron sujetos de carne y hueso (hay que recordarlo, por más que sea trillado), con más o menos consciencia del proceso que estaban encarnando, y con mayor o menor capacidad de tomar decisiones sobre sus propias vidas y las de los demás.
Recordar el éxodo jujeño es, entonces, recordar que la historia se vive en la cotidianeidad de los propios cuerpos. Recordar el éxodo jujeño es, también recordar que nuestra nación es –todavía hoy– una construcción histórica signada tanto por los proyectos de igualdad e independencia como por las dificultades en el camino para su logro. Recordar que el éxodo jujeño es también producto de decisiones políticas conflictivas es recuperar la dimensión política de la historia. Porque la historia no es algo que simplemente ocurre, sino que la crean los sujetos, con sus decisiones y sus cuerpos, poniendo en juego ideales y proyectos.

http://tiempo.infonews.com/2012/08/23/editorial-84035-recuperar-la-dimension-politica-de-la-historia.php

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La bandera de la Emancipación

Por Alejandro Pisnoy

Hoy, 27 de febrero, se conmemoran 200 años de la creación y jura de nuestra bandera. A orillas del río Paraná, en la ciudad de Rosario, el General Manuel Belgrano, en el camino hacia la libertad y la emancipación de nuestro continente, hizo jurar a las tropas de las baterías “Libertad” e “Independencia” fidelidad a una bandera que había encargado coser a una vecina y que llevaban los colores de la escarapela, azul-celeste y blanco. Estos colores, que en los comienzos de la Revolución de Mayo se habían repartido en forma de escarapelas para diferenciarse del rojo que llevaban los realistas, habían sido tomados de la dinastía borbónica, que los utilizaba para sus condecoraciones.

http://tiempo.infonews.com/2012/02/27/argentina-68728-la-bandera-de-la-emancipacion-o-independencia.php

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