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MALVINAS - De la derecha nacionalista a la izquierda antiimperialista - Gabi Nacht con Pablo Caruso

Malvinas - De la derecha nacionalista a la izquierda antiimperialista.

Columna semanal de historia en Que vuelvan las ideas AM750 Lu a Vie 18:00 hs

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Con @Gabinacht, @carusopablo y @Luispa0

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PUERTO RICO: LA HERMANITA ROBADA

Publicada en diario Tiempo Argentino el 01-02-2014

http://tiempo.infonews.com/2014/02/01/editorial-117882-puerto-rico-la-hermanita-robada.php

La declaración final del II Encuentro de la CELAC realizado en La Habana, reitera en el apartado 38 “el carácter latinoamericano y caribeño de Puerto Rico” y declara que es asunto de interés de CELAC “las resoluciones sobre Puerto Rico adoptadas por el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas”. En el apartado 39 los países miembros de la CELAC se comprometen “a seguir trabajando … para lograr que la región de América Latinas y el Caribe sea un territorio libre de colonialismo y colonias”.

Al igual que en Cuba, en Puerto Rico se venía luchando por la independencia, adquiriendo gran virulencia esa resistencia en 1868: en dicho año se produjo la revolución conocida como el “estallido de Lares”, uno de cuyos inspiradores e impulsores fue Ramón Emeterio Betances, quien junto con Eugenio María de Hostos fueron los adalides de la lucha patriótica en esos años.

En 1898, en el marco de la guerra contra España por la independencia de Cuba y Puerto Rico, los Estados Unidos bombardean la capital portorriqueña desde una escuadra al mando del almirante Sampson. En el mes de julio de dicho año las tropas norteamericanas toman posesión territorial. En agosto se llega al armisticio previo al Tratado de París y en octubre de 1898 se efectúa la claudicación española con la ceremonia oficial de transferencia de soberanía, por medio de la cual el presidente de los EE.UU. nombra un gobernador militar para la isla.

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Las Malvinas y la esperanza

Por Roberto Deibe (investigador del Departamento de historia del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”).
En Tiempo Argentino 03/04/2013
http://tiempo.infonews.com/2013/04/03/editorial-99395-las-islas-malvinas-y-la-esperanza.php

De la mañana a la noche, / de la noche a la mañana, / en grandes olas azules
y encajes de espuma blanca, / te va llegando el saludo / permanente de la Patria.
Se cumplen 31 años de la denominada Guerra de Malvinas. Un nuevo aniversario donde el reclamo de soberanía está presente, no solo urgente, sino también en el tapete del tablero político internacional. Por un lado la prepotencia imperialista de Gran Bretaña, por el otro las gestiones diplomáticas y políticas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Dos caras de una misma moneda: el anacronismo de un sistema colonial.
Malvinas es una cuestión que trascendió las fronteras de la Argentina para hacerse una causa de Nuestra América gracias a la solidaridad ejercida por los presidentes de la región avanzando hacia la integración latinoamericana. Frente a ello vemos como el Reino Unido eleva su apuesta bélica enviando buques de guerra y provocando con un supuesto referéndum de los kelpers. Pero no están solos. Están acompañados por actores y actrices políticos, dentro y fuera de la Argentina, que avalan la usurpación ilegal e ilegítima. Como la vergonzosa actitud cipaya demostrada por quienes se dicen argentinos. Ejemplo de ello es Beatriz Sarlo quien fuera enviada por el diario La Nación para hacer una “cobertura periodística” del citado referéndum.
Ay, hermanita perdida./ Hermanita, vuelve a casa.
Amarillentos papeles / te pintan con otra laya.
Pero son veinte millones / que te llamamos: hermana …

Sin embargo la Historia los pone en el panteón de los que entregaron la patria, no en el lugar de los que lucharon y resistieron la usurpación extranjera. La Historia va más allá de la guerra de 1982, ya que las islas Malvinas han tenido una presencia desde tiempos previos a la revolución de mayo de 1810. Dichas islas han tenido una presencia importante para los funcionarios españoles del virreinato como se puede deducir al leer la sentencia  a los rebeldes del levantamiento de La Paz en 1809 liderado por el patriota Pedro Murillo. Dicho texto, hoy reproducido en bronce en la plaza principal de La Paz, se puede leer como condena el destierro de algunos rebeldes a las Islas Malvinas.
Luego vendrán las invasiones inglesas en 1832 que da inicio a una etapa de disputas por la soberanía sobre las islas. Pero los ingleses no fueron los primeros en usurparlas. Previamente, el barco de guerra norteamericana “USS Lexington” llegó al Puerto Soledad saqueando y destruyendo el pueblo que se constituyó bajo el gobierno argentino de Luis Vernet. Los pobladores fueron apresados y conducidos ilegalmente hacia Montevideo. Un año después llegaron los ingleses a usurparla pero se encontró con la resistencia heroica de un grupo de 8 gauchos liderado por el Gaucho Rivero, aquél personaje que hoy se lo recuerda pero que la Academia aún resiste reconocerle su patriotismo e importancia en nuestra historia.

Sobre las aguas australes / planean gaviotas blancas.
Dura piedra enternecida / por la sagrada esperanza.
Las Malvinas, a 31 años de la guerra y 180 años de la sublevación gaucha de Rivero, despierta la esperanza de haber encontrado un rumbo donde la justicia y la razón va a prevalecer por sobre la soberbia usurpadora de Inglaterra. Esta esperanza es la que despertó a los pueblos de Nuestra América después de más de 500 años de colonialismo, es la que los argentinos y argentinas podamos decir que tenemos identidad y patria a pesar de quienes pretenden que dejemos en paz “a los isleños que tienen muchas más posibilidades que nosotros de llegar a ser un país en serio” (dixit de la periodista Silvina Walger).
Malvinas, tierra cautiva, / de un rubio tiempo pirata. / Patagonia te suspira. / Toda la Pampa te llama. / Seguirán las mil banderas / del mar, azules y blancas, / pero queremos ver una / sobre tus piedras, clavada. /Para llenarte de criollos. / Para curtirte la cara / hasta que logres el gesto tradicional de la Patria.

La hermanita perdida (Atahualpa Yupanqui)

En: http://robertodeibe.blogspot.com.ar/2013/04/las-malvinas-y-la-esperanza.html

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“FRONTERAS NACIONALES, DESCOLONIALIDAD Y MEMORIA: PERSPECTIVAS Y DESAFÍOS”. (III Parte)

Por Horacio López.

CONCLUSIONES:

  1. Democratizar la Historia. Sacar a la Historia de los cubículos academicistas y de los manuales de fechas y personajes de bronce.

No podemos repetir el discurso de la dominación ni utilizar las fuentes documentales positivistas y neopositivistas; deberemos descubrir otras fuentes que respondan mejor a lo popular. Debemos ver la Historia en sus procesos, analizar las causas de los fenómenos, los protagonistas, las reivindicaciones que los mueven, desde el punto de vista de los intereses populares. Y tiene que ser una Historia intercultural, que tenga en cuenta la cosmovisión de los pueblos originarios, de los afros y de todo grupo que se haya asimilado en nuestros territorios, a través de sus culturas, y sus lenguajes escritos y orales.

  1. Reconstruir la Historia; escribir una nueva Historia y divulgarla masivamente.

(Ejemplo de divulgación de la Historia en Venezuela, en donde todos debaten la Historia en las plazas). Utilizar para esto las corrientes del pensamiento surgidas en Nuestra América, como el “Bolivarismo”, que incluye a lo creado por todos nuestros pro hombres de la independencia; el nuestroamericanismo redentor de Martí, Manuel Ugarte; el marxismo revolucionario (como los de Mariátegui, Fidel, el Che); las ideologías emanadas del nacionalismo popular, de la teología de la liberación.

  1. Este ciclo Bicentenario debe producir una profunda reflexión, una profunda reconceptualización desde el punto de vista del conocimiento y la epistemología de esa Historia tan manipulada, tan cómoda, en la que no aparecemos en tanto campo popular.

  1. Desmontar el cientificismo europocéntrico. Negarnos a construir el ciclo Bicentenario desde la óptica de la dominación. Rechazar la historia de contenido eurocéntrico en función del mundo mediterráneo y de Europa Occidental y construir la historia con nuestra mundivisión americanista.

Plantearnos una ruptura epistémica con esa mentalidad europea. No somos neutros en la Historia, no nos asumimos neutros. Creemos en una Historia comprometida y estamos contra un imaginario historiográfico de la dominación que subyace en discursos, en celebraciones pomposas, en los relatos de las Academias. Por eso también debemos descolonizar nuestras mentes primero, para luego descolonizar las culturas; pero primero, como dice Dussel, debemos autovalorarnos1

  1. Reivindicar la identidad nuestramericana. Francisco Bilbao, chileno, y José María Torres Caicedo, colombiano, comienzan a usar el término “América Latina” por 1856 en sus conferencias en París; los franceses lo utilizan a partir de la invasión de Maximiliano a México.

Cuando se habla de Íberoamérica o de Hispanoamérica, se lo hace desde la lógica de la dominación hispana, del neocolonialismo. Lamentablemente hay que reconocer que las actuales reuniones Íberoamericanas, de presidentes o ministros, son expresiones a mi modo de ver, del nuevo colonialismo que pretende ejercer España, representado claramente por el “¡Por qué no te callas!” del Rey a Chávez.

Siguiendo a Martí, hay que hablar de Nuestra América, esa América vestida de negro, de indio, de mestizo, mulato y blanco. Decía Simón Rodríguez:en lugar de pensar en medos, persas o egipcios, pensemos en los indios2. Y José Martí nos aconsejaba:La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia3.

Y en esto de referenciar lo propio, pensemos también sobre qué fronteras eliminamos y cuáles erigimos en función de esa identidad y soberanía nuestramericanas constituidas en los desafíos urgentes de la nueva época: los ejemplos mejores tal vez sean las viejas fronteras que va eliminando UNASUR y las nuevas que la CELAC interpone entre nosotros y EE.UU. Y Canadá.-

1 Enrique Dussel. “Transmodernidad e interculturalidad, en Edgardo Lander compilador.La colonialidad del poder, Ediciones CICCUS, CLACSO, Buenos Aires, 2011, p. 65.

2 Simón Rodríguez. Obras completas, Caracas, Universidad Simón Rodríguez, 1975, t. I, p. 66.

3 José Martí. Antología mínima, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1972, t. I, p. 244.

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“FRONTERAS NACIONALES, DESCOLONIALIDAD Y MEMORIA: PERSPECTIVAS Y DESAFÍOS”. (II Parte)

Por Horacio López.

En cuanto a la colonialidad del saber, en el campo de la Historia, estamos en una batalla contra esas producciones gestadas desde la herencia colonial. En estos tiempos de Bicentenarios hemos levantado lanzas contra aquellos que subsumen la guerra de independencia en fenómenos más amplios como la revolución liberal burguesa en España. El historiador colombiano Medófilo Medina, en un artículo inédito tituladoConsideraciones en torno al paradigma de François Xavier Guerra sobre las Revoluciones Hispánicas, señala que François Xavier Guerraasume los eventos ocurridos entre 1808 y1824-1825 como un proceso único entendido como la crisis de la Monarquía Hispánica que condujo a una transformación en sus dos pilares: la Península y América.1 O el llamadociclo de revoluciones atlánticasdefinido por historiadores europeos y norteamericanos como Jacques Godechot y Robert Palmer. En las obras de ambos autores ocupan un lugar central la investigación y la argumentación sobre las revoluciones y otros eventos de cambios políticos que se desarrollaron en los cuatro últimos decenios del siglo XVIII y los primeros del XIX. Si bien la revolución en Hispanoamérica no es objeto de la preocupación principal de estos historiadores, está incorporada en el modelo, así sea de manera sintética.

En 1947 Godechot publicó el libro Histoire de l´Atlantique,2 en el que en escala de larga duración aborda al océano Atlántico como sujeto y escenario de acontecimientos y procesos históricos. En otra escala temporal Godechot aborda en Les Révolutions (1770-1799) la revolución asociada a una época y a dos espacios geosociales: Europa y los Estados Unidos.3 En la misma perspectiva este autor extiende su análisis al período comprendido entre 1800 y 1815: L´Europe et l´Amérique à l´époque napoléonienne (1800-1815).4

El historiador norteamericano Robert Roswell Palmer, en su obra The age of democratic revolution,5 concibe la Revolución norteamericana y la Revolución Francesa como movimientos pertenecientes a la misma serie de eventos históricos, de la cual serían momentos culminantes pero no únicos. En verdad, Palmer construye un panorama del desarrollo de lo que con su correspondiente acento político-ideológico se ha denominado la civilización liberal de Occidente.

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