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El 25 de Mayo en Nuestra América

El 25 de mayo parece ser un día más en el calendario si la Historia no hay dejado reguero de hechos y personajes, en particular para Nuestra América. Las luchas por la libertad, por la independencia, por los derechos de los hombres y mujeres de este continente son las palabras claves para esta efeméride de carácter múltiple.

1. En 1809 la pólvora revolucionaria americana se incendia en Chuquisaca (ayer Alto Perú, hoy Bolivia) con el llamado “Primer Grito Libertario de América”. Es cierto que previo hubo muchos gritos, en particular de los pueblos originarios como la rebelión de Tupac Amarú. Sin embargo la revuelta liderada por Juan Antonio Álvarez de Arenales ha sabido nutrirse de esas luchas previas y alcanzar el fuego revolucionario con la expulsión del presidente de la Real Audencia, el español Ramón García Pizarro, un 25 de mayo.

2. Un año después, 1810, el calor del fuego iniciado en Chuquisaca prendió en la cuenca del Río de la Plata, en el puerto de Santa María de los Buenos Ayres. Los revolucionarios, agrupados en el cabildo de esta ciudad, protagonizan lo que se llama la “Revolución de Mayo”. Algunos de estos integrantes levantan la bandera de la unidad americana y la independencia de cualquier dominio extranjero. Eso los llevó a protagonizar encarnecidamente la lucha contra los porteños que, aliado con la inminente potencia Inglaterra, buscaban reemplazar una metrópoli colonial por otra. Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli y tantos otros son las voces revolucionarias que 201 años después aún resuenan llamándonos a alcanzar la segunda y definitiva independencia.

3. Como forma de consolidar la ola revolucionaria que se alcanzaba en Nuestra América se iniciaron diferentes batallas contra los godos instalados en estas tierras y con refuerzos enviados por la corona española. Cuatro años después de la Revolución de Mayo, el coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales (el mismo líder de la revuelta de Chuquisaca) derrotó a una fuerza peninsular tres veces mayor en La Florida, Alto Perú. Esta batalla sumada a tantas otras son las que luego culminarán con la gloriosa victoria de José Antonio Sucre en la batalla de Ayacucho.

4. Sin embargo la lucha continuó aún después de la expulsión del colonialismo español en Nuestra América, la misma lucha por la liberación de los pueblos. Con el advenimiento de las industrias surgieron grupos de proletarios explotados. Muchos de ellos eran inmigrantes europeos. Pero supieron saber que estaban en una tierra con una rica historia revolucionaria y rebelde. Es así que también en un 25 de mayo pero de 1857 los obreros gráficos fundaron la Sociedad Tipográfica Bonarense, la primera asociación de socorros mutuos de la Argentina. Estos obreros iniciaron una lucha por las 8 horas de trabajo, mejores condiciones laborales y salariales, y también por una sociedad mas justa y equitativa.

5. El mayo rebelde aún sigue cabalgando en el calendario. Esta vez con tristeza y vergüenza para Latinoamérica. Tristeza por la muerte de la heroína de la independencia americana Juana Azurduy. Vergüenza por el estado de pobreza y abandono en que fallece esta mujer que dio su familia por la liberación de estas tierras. Juana Azurduy había sido protagonista junto a su esposo Manuel Ascencio Padilla en la revuelta de Chuquisaca de 1809. Luego combatieron en las tropas patrióticas, con Juana como líder guerrillera y mujer combatiente dejando un ejemplo de que el género no es impedimiento. Sin embargo Juana ha sido reivindicada en el 2009 por la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner al ascenderla post mortem a General del Ejército Argentino.

En este recorrido por el calendario del Mayo rebelde de Nuestra América podemos encontrar que el 25 es un día muy particular. Una fecha con varios aniversarios, con hechos y actores históricos que nos convocan a reflexionar y debatir nuestra Historia. Hace un año los argentinos festejamos el bicentenario, como lo están haciendo ahora nuestros hermanos paraguayos, con alegría y ganas de seguir luchando por la segunda y definitiva independencia americana. Objetivo que hoy retoman los gobiernos revolucionarios y progresistas de la región para alcanzar el sueño de nuestros libertadores.

Roberto Deibe

Dpto. Historia CCC

http://robertodeibe.blogspot.com

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Efemérides de Nuestra América Noviembre (I parte)

1 de Noviembre

1857 El ejército de Buenos Aires vence a los indígenas liderados por el Cacique Calfulcura en Cristiano Muerto.

 

3 de Noviembre

1909 Con la participación de EE.UU. Panamá se declara independiente de la República de Colombia.

1930 Tras realizar un golpe de estado Getúlio Gómez asume el poder en Brasil.

 

4 de Noviembre

1780 Estalla en el Cuzco la rebelión indígena liderada por Túpac Amaru.

1964 En Bolivia el general y vicepresidente René Barrientos Ortuño asume el poder luego de encabezar un golpe militar al presidente Victor Paz Estanssoro.

1984 En Nicaragua el Frente Sandinista de Liberación Nacional, encabezado por Daniel Ortega y Sergio Ramírez vence en las primeras elecciones posteriores al fin de la dictadura de A. Somoza.

 

5 de Noviembre

1838 Independencia de Honduras.

1975 Muere Agustín Tosco.

http://www.youtube.com/watch?v=Mz2Lpm4MGjQ&feature=related

 

7 de Noviembre

1810 Al mando del Gral. A. Balcarce, el ejército revolucionario logra su primera victoria ante los realistas en Suipacha.

1976 Muere en combate el comandante revolucionario sandinista y nicaragüense Carlos Fonseca Amador.

http://www.youtube.com/watch?v=OtKbl5I6tpo

 

11 de Noviembre

1909 A manos de Simón Radowiski, anarquista nacido en Rusia el 10 de septiembre de 1891, es ajusticiado y asesinado por haber encabezado y ordenado la represión y asesinato de trabajadores, el coronel Ramón Falcón, jefe de Policía de la capital.

 

15 de Noviembre

1533 Francisco Pizarro ocupa la ciudad de Cuzco, corazón y capital del imperio Inca.

1781 Luego de ser traicionado muere en Bolivia Tupac Catari.

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Reflexiones sobre emancipación (II parte)

¿De que hablamos cuando hablamos de emancipación?

 

“El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu”[1]

 

            Claro que estas distancias no fueron impedimento para que la revolución se lleve a cabo y se lograra expulsar a los españoles del continente, pero ¿cual fue el camino de la emancipación que llevo a la revolución?, ¿se lograron cumplir eso objetivos que se habían trazado en un comienzo o sólo se lograron en parte, para luego terminar siendo traicionados? John Lynch (2009), historiador ingles, apunta lo siguiente sobre la revolución de mayo en Buenos Aires, partiendo que esta ciudad fue el hogar de dos bandos, uno español, compuesto por funcionarios peninsulares y comerciantes monopolistas, además de algunos comerciantes criollos que se beneficiaban de sus vínculos comerciales con España. El otro bando fue el de los revolucionarios, integrado por los burócratas y militares criollos que eran críticos con el gobierno español, los comerciantes, también criollos, especializados en el comercio neutral y no monopolista, además de los pequeños negociantes que se dedicaban al comercio minorista. Este análisis de la división y enfrentamiento entre criollos y españoles finaliza con la idea de que “las raíces de la independencia, se ha sostenido en ocasiones, se encuentran en los intereses económicos y las percepciones sociales, o en una división ideológica entre conformistas y disidentes, más que en una dicotomía simple de españoles, por un lado, y criollos por otro. No obstante los americanos estaban adquiriendo conciencia de su identidad y sus intereses, y no dejaban de advertir que éstos eran diferentes de los de los españoles…las revoluciones hispanoamericanas fueron en primera instancia una respuesta a determinados intereses, y los intereses apelaron a las ideas”[2].

             Varios historiadores, entre ellos el norteamericano Griffin, han negado a la emancipación su carácter revolucionario, considerándola sólo como un movimiento de liberación anticolonial. Otros autores hablan de que se trata de una guerra civil y algunos la han catalogado como un “conflicto de castas”, confundidos por la congruencia entre clases y castas en la sociedad colonial. Incluso, hay quien ha interpretado la independencia como una relación criolla frente a las reformas liberales metropolitana.

             Tampoco la historiografía marxista esta de acuerdo en la evaluación de la emancipación porque la independencia no generó transformaciones radicales, ni tampoco condujo al derrocamiento de la formación económico y social, ni apuntó a modificaciones profundas en el régimen de propiedad o las relaciones de producción. Por ello se limitan a denominarla “revolución de independencia” o “revolución anticolonial”, separando sus alcances políticos de los sociales[3].

             El camino de la independencia en nuestro continente estaba en marcha, pero iba a poder llevarse a cabo después de la expulsión de los españoles sin que ello produzca diferencias entre las distintas clases, ya sea por políticas económicas y sociales, y sin traicionar los ideales emancipatorios que llevaron a la revolución, o bien puede plantease de la manera en que lo hace el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy (2007), preguntándose si se puede clasificar a la independencia de nuestro continente como una revolución, ya que la emancipación desató incontenibles ansias de justicia social, pero se debe reconocer que no condujo a un cambio revolucionario de las viejas estructuras económicas y sociales, ya que después de 1826 los principales logros de la independencia que llevaron adelante Bolívar, Hidalgo, Morelos, Artigas, Moreno y demás representantes de la corriente democrático republicana, comenzaron a revertirse.

 

¿Qué lugar ocupa hoy en día la emancipación, dónde podemos ubicarla en el curso de los gobiernos democráticos y progresistas de nuestro continente?; tomando los casos de Lula en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia. Podemos ubicarla de tres formas, la primera, antes de la llegada de estos gobiernos por medio del voto popular cuando la sociedad empieza a reclamar y tomar conciencia de que el cambio ya no iba a estar en los gobiernos neo liberales que gobernaron en la mayor parte del continente durante los 90, ni en los gobiernos de facto de fines de los 70 y comienzos de los 80 que operó bajo el plan cóndor, en ambos casos bajo la aceptación y control de los Estados Unidos; la segunda forma, la podemos ubicar cuando se toman las primeras medidas de gobierno y se platean políticas de igualdad social, poniendo, por sobre todas las cosas, en primer lugar, el acceso gratuito a la educación y la salud.  

Y la tercera es la combinación de la primera y segunda forma como parte de una nueva emancipación que se encamine hacia una nueva independencia y en una nueva búsqueda de unidad del continente, pero esta vez como lo pensaron los hombres y revolucionarios que marcaron el camino de la emancipación que dio lugar a la independencia del continente para luego ser traicionados por las clases altas que sólo buscaron su propio beneficio, y que finalizo con la división de un continente en pequeñas estancias a manos de uno pocos dueños locales o empresas extranjeras que se ocuparon, y aún lo hacen, de llevarse toda la producción y ganancia para sus países, quitándoles las tierras a los habitantes originarios y explotando en condiciones inhumanas a los trabajadores de Nuestra América.   

 

Alejandro Pisnoy

Prof. / Invest. CCC

Reflexiones sobre emancipación


[1] José Martí. Nuestra América. Ed. Nuestra América. Bs. As. 2005 pg. 19.

[2] Lynch, John. San Martín. Soldado argentino, héroe americano. Ed. Crítica. Barcelona. 2009 pg. 63.

[3] Guerra Vilaboy, Sergio. Op. Cit. Pg. 228 229.

 

 

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Reflexiones sobre emancipación (I parte)

 

 

¿De que hablamos cuando hablamos de emancipación?

 

“El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu”[1]

 

Para hablar de emancipación voy a tomar con centro las independencias de Nuestra América; esta fue el camino inconcluso, o no, que llevo a la independencia de nuestro continente, pero ¿fue una independencia en todo sentido?, un independencia que apuntaba a nuevos pensamientos políticos, a profundos cambios económicos y sociales, o sólo fue el reemplazo o la expulsión de los virreyes, las instituciones coloniales y funcionarios impuestos por la corona española.

            Varias son las visiones y pensamientos que analizan este período emancipador, por ejemplo parte de la historiografía peruana considera que el camino hacia la emancipación e independencia de América comienza a finales del siglo XVIII, más precisamente entre 1780 y 1781, cuando en la zona del Cuzco, Tupac Amaru encabezó un levantamiento indígena, precisamente este no fue uno más en la historia del continente ya que el mismo pronuncio reformas más profundas que otros levantamientos que tuvieron características e ideologías diferentes que se oponían sólo a la nueva religión, la imposición de impuestos, o buscaban la vuelta anterior a la llegada de los españoles. El levantamiento del Cuzco reivindico más profundamente las cuestiones de la tierra, las libertades políticas y el camino de la independencia. Lamentablemente este levantamiento fue derrotado en el campo de batalla, pero no en la memoria de los pueblos sudamericanos, es por eso que a pesar de que los españoles intentaron silenciar y ocultar la historia de Tupac Amaru, este fue, para las próximas generaciones una piedra fundacional en el camino de la emancipación.

            El segundo caso que sirve de ejemplo para hablar de la emancipación en el continente no los da el país más pobre y destruido, por el reciente terremoto de América, Haití, ya que fue, gracias al primer el levantamiento de esclavos encabezado por Louverture en 1802 y luego, en julio 1803, por Petion y Dessalines, en vencer al ejército napoleónico y proclamar la independencia de la isla. El 1 de enero de 1804 Dessalines fue ratificado como jefe máximo de los patriotas durante el II Congreso en donde también se proclamó la Constitución de la república de Haití. En octubre de ese mismo año el jefe máximo de la joven república llevó adelante una serie de transformaciones revolucionarias para la época y para el continente, asegurando la abolición de la esclavitud, el reparto de tierras entre campesinos y la prohibición de poseer tierras a los extranjeros blancos.

            Esta primera independencia de un país de nuestra América fue una más de las influencias trascendentes que llevaron a la emancipación y posterior independencia del continente, pero el final de esta primera independencia quizás también anunció lo que podía llegar a suceder, ya que los enfrenamientos entre la oligarquía mulata de sur y oeste de la isla, y la nueva capa de terratenientes buscaron apropiarse de las plantaciones abandonadas por los colonos blancos que habían emigrado. Esto hizo que Dessalines implementara “una especie de dictadura militar”, que sólo en forma nominal tuvo carácter monárquico. Este régimen no llego a estabilizarse ni a evitar la guerra civil, sino que lo convirtió en rasgos endémicos de la primera nación latinoamericana”[2]. 

            Ambos casos, el levantamiento en los Andes encabezado por Tupac Amaru y la independencia de Haití  podemos mencionarlos como el comienzo o el camino de la emancipación y posterior independencia de América del Sur y Central, el camino hacia la posible conformación de dos grandes naciones como lo pudieron haber sido la patria grande de América del sur y las naciones centroamericanas, como lo pensaron y soñaron entre otros, Simon Bolivar y Cecilio del Valle.

 

            En los comienzos del siglo XIX la idea de unidad no era descabellada, uno de los primeros pensadores en escribir sobre la emancipación de América fue Francisco de Miranda, quién a fines del siglo XVIII comenzó a difundir sus ideas emancipadoras a nivel continental y no provincial como sucedía en algunas regiones[3] queriendo acabar definitivamente con el sistema de opresión instaurado por España. Para ello, según Miranda, América se encontraba en una posición ventajosa en cuanto que contaba con una población superior y con riquezas muchos más importantes que España, pero en desventaja por las distancias que había entre las principales ciudades y los escasos medios de comunicación, que dificultaban la coordinación de las acciones, ésta fue una cuestión central en el pensamiento emancipador de Miranda como así también de otros pensadores y políticos de la época como Simon Bolívar, Manuel Belgrano y Bernardo de Monteagudo[4], sobre todo una vez que el camino de la independencia y la idea de una única nación se empezó a gestar más firmemente.

Estas grandes distancias obligaban a manejarse por vías marítimas que ofrecían mayor rapidez y seguridad, pero para asegurar esto, según la idea de Miranda, había que contar con el apoyo de Inglaterra, la principal potencia marítima,  que además estaba interesada en expulsar a los españoles de América para poder establecer un intercambio comercial[5].

 

Alejandro Pisnoy

Prof. / Invest. CCC



[1] José Martí. Nuestra América. Ed. Nuestra América. Bs. As. 2005 pg. 19.

[2] Guerra Vilaboy, Sergio. El dilema de la independencia. Ed. Cs. Sociales. La Habana (2007). Pg. 22

[3] “…los pueblos de varias provincias de América en la desesperación con el exceso de tributo, injusticias y toda su suerte de abusos, se han sublevado en diversos períodos, más sin conseguir el alivio que buscaban, porque viniendo a someterse al fin, han aumentado más bien sus calamidades … Caracas se levantó por los años 1750, Quito en 1764, México trataba de su independencia con Inglaterra en 1773. El Perú estuvo sublevado en marzo de 1781, y en el mes de junio de ese propio año, el reino de Santa Fe en rebelión, expulsó al virrey y tropas europeas, quedándose el pueblo dueño del país …”  Francisco de Miranda en: Bohóruqez Morán, Carmen. Francisco de Miranda. Precursor de las independencias de la América Latina. Ed. El perro y la rana. Caracas. 2006. pg. 160.

[4] Cabe mencionar el lugar que le da Bernardo de Monteagudo a las mujeres americanas durante el largo camino hacia la independencia del continente: “… Americanas: os ruego por la patria que desea ser libre imiteís estos ejemplos de heroísmo y coadyuvéis a esta obra con vuestros hijos; mostrad el interés que tenéis en la suerte futura de vuestros hijos, que sin duda serán desgraciados si la América no es libre … viva la exclamación que hacía en nuestra época una peruana sensible ¡¡¡libertad, libertad sagrada, yo seguiré tus pasos hasta el sepulcro mismo!!! y al lado de los héroes de la patria mostrará el bello sexo de la América del Sud el interés con que desea expirar el último tirano, o rendir el supremo aliento antes que ver frustrado el voto de las almas fuertes” (diciembre de 1811) En: Monteagudo, B. Horizontes políticos. Ed. Aterramar. Bs. As. 2008. pg. 34      

[5] “Desde el punto de vista militar, Miranda llego incluso a describir la estrategia que a su juicio se adaptaban mejor al contexto americano, estimando que con doce o quince mil hombres y quince “navíos de línea”, el objetivo podía ser alcanzado. Para despertar aún más el interés de los británicos, concluye la propuesta con una idea largamente acariciada por Inglaterra: “la posibilidad de formar sin mayor dificultad un Canal de navegación en el Istmo de Panamá, que facilite el comercio de la China y del Mar del Sur con innumerables ventajas para la Inglaterra, América…” En: Ibidem pg 162.

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El orador criollo

LOS HOMBRES DE LA REVOLUCION DE MAYO. CASTELLI

 El orador criollo

Transitamos ya el año del Bicentenario. Nos toca a nosotros, jóvenes y viejos, ser testigos de este singularísimo momento histórico que encuentra a nuestro continente convulsionado por un renacer de sus pueblos. Como en aquellos años del nacimiento de la Patria Americana están decididos a ser protagonistas del inicio de un nuevo tiempo que retome los objetivos y sueños inconclusos de los hombres de Mayo. Aquellos fervores revolucionarios triunfaron en su afán por terminar con el colonialismo de la cruz y la espada luego de 300 años de dominación, pero el gran plan de crear una gran Patria Americana que asegurase definitivamente para sus pueblos Libertad, Igualdad, Justicia, Democracia fue disipado en el devenir de la historia. No se logró.

Aquella gran utopía americanista, propia de los grandes momentos, creadora de hombres y mujeres notables, fue precisamente abrazada por nuestro Castelli, quien moriría muy tempranamente enmudecido por un cáncer de lengua, pero con la mirada puesta hacia la liberación definitiva de su patria, consecuente con el que fuera su norte a lo largo de la vida. Similar destino había tenido su camarada Mariano Moreno, asesinado en un luctuoso viaje luego de su derrota a manos del partido conservador y contrarrevolucionario. No fueron vidas paralelas las de estos dos grandes hombres de su época. La Revolución los unió, los transformó en una amalgama indisoluble, convirtiéndose en una fuerza vigorosa y dinámica que sería determinante en la génesis de la revolución.

Enemigo del término medio

Juan José Antonio Castelli-Villarino vino al mundo el 19 de julio de 1764. Su padre veneciano, fue médico boticario; hombre laborioso y honrado que a lo largo de su vida fue armando una respetable fortuna. María Josefa Villarino, madre del prócer, era hija de un rico terrateniente venido de Vigo.

Los dos años en Chuquisaca serían determinantes en su formación intelectual. Se doctoró en derecho, lo cual posibilitó que tuviera el primer bufete de abogado en su Buenos Aires natal. En el camino de retorno pasará por el Potosí. Observará su cerro preñado del mineral plateado amasado con la sangre de decenas de generaciones de indios. Su primer paso en la vida profesional fue en el Real Tribunal del Consulado de Buenos Aires. Lo hizo de la mano de su amigo y primo Don Manuel Belgrano. El joven Castelli ya se caracterizaba por su alma apasionada, un temperamento ardiente, voluntad de acero y, al decir de Monteagudo, «enemigo de todo término medio». A los 30 años contrajo matrimonio con María Rosa Lynch-Golajn, con quien tendría seis hijos.

En su ciudad, nuestro hombre, a pesar de sus logros, sufría con indignación lo que padecían todos los hijos de españoles nacidos en las Indias. Los peninsulares gozaban de todos los privilegios en detrimento de los aquí nacidos, quedando en un lugar de subordinación y de inferioridad, inclusive si sus padres tenían títulos españoles. En 1808 desarrolla la doctrina que dará sustento jurídico al cuestionamiento contra al poder colonial. Fundamenta concluyentemente que América debe quedar de facto independiente de España, toda vez que el vínculo real que los une se ha roto, por la interdicción del Rey, que es justamente el lazo de unión. América tiene igual derecho que España a formar su gobierno, “España ha caducado”. En lo sustancial su teoría se iría desplegando como una punta de lanza en el cuestionamiento al poder colonial y en el venablo que se clavaría en el corazón del sistema español en los días de la ruptura política.

Impronta revolucionaria

Su fama como orador de la Revolución nace de uno de los momentos cruciales de su vida y la de su Patria naciente: el Cabildo abierto del 22. El debate tumultuoso reúne una enorme presión dentro y fuera del Cabildo. Interviene el obispo Lue en representación del partido realista, planteando un audaz reto a los criollos: los españoles deben reasumir el mando por su sola condición de origen y «hasta cuando ya no quedase un solo español». Nicolás de Vedia y el doctor Cosme Argerich, le piden a Castelli que «hable por nosotros». El orador criollo interviene en forma magistral. Su concepto y forma convence y entusiasma a la Asamblea. Su discurso vehemente y fundado es interrumpido por aplausos y el pueblo desde la Plaza aplaude y vitorea a Castelli.

Cabeza de Tigre lo marcó para los tiempos por venir, que ciertamente serán intensos y muy cortos. La Junta ordena arcabucear a los conjurados contra la Revolución encabezados por Liniers, quien se convierte en traidor a la causa del pueblo que luchara heroicamente contra los ingleses. Moreno fundamenta la necesidad del escarmiento para defender a la naciente Revolución. Ocampo y Vieytes vacilan. Moreno responde: «nada hemos de conseguir con benevolencia y moderación». Castelli cumple la orden con profunda convicción política. Los facciosos son fusilados. La Revolución se salva.

En esa situación crítica, Moreno envía a su amigo al Alto Perú con plenos poderes para terminar «con los mandones». Quizás pocas situaciones políticas muestren con tanta claridad el plan de Mayo, como el accionar de Castelli en el Alto Perú.

Se trataba de imponer un nuevo sistema de gobierno auténticamente democrático ejerciendo una intensa propaganda hacia el pueblo, colocando a criollos en el mando. Reformar la enseñanza, reorganizar la Casa de la Moneda. Crear nuevas leyes para elevar en su condición a las masas indígenas. Reorganizar el ejército y la administración pública. Castelli reparte tierras, pregona el nuevo ideal de la Patria, elabora manifiestos y arenga apasionadamente al pueblo.

Por su parte, el presidente godo de Chuquisaca, Vicente Nieto, sentencia a muerte a todos los hombres llegados de Buenos Aires. “Los Americanos han nacido para ser esclavos, destinados por la naturaleza para vegetar en la oscuridad y el abatimiento”. Como vemos, la guerra es a muerte. El brillante secretario de Castelli, Monteagudo, rubrica a su vez la ejecución de los principales jefes realistas.Luego vendrá la derrota de Huaqui. El ejército se debilita por el sabotaje del saavedrismo y su estímulo a los núcleos norteños pudientes que se oponen a los «Jacobinos de Buenos Aires» y el mando del ejército auxiliador.

En el fondo, luego de la muerte de Moreno, lo que emerge era la intención de abandonar el Plan de Mayo y restaurar viejos intereses y culturas con un nuevo formato. El gobierno surgido del golpe de abril de 1811 enjuicia a Castelli y Belgrano. Vivió entonces Castelli largos meses de dolor e ingratitud. Un cáncer en la lengua avanzaba implacable. El 12 de octubre muere, pobre y perseguido, al decir de Manuel Moreno.La amargura de los últimos días de su vida contrastará con el profundo reconocimiento que le tributará su pueblo en los tiempos por venir.

Resulta imprescindible, entonces, recuperar la esencia de su pensamiento, el ejemplo de su conducta y acción y especialmente su disposición a cambiar la historia enfrentando con la máxima determinación humana y confianza en el futuro los obstáculos que lo viejo, en su vano intento por no morir, levanta con furor.

El comisionado Castelli plantó las banderas de la Patria sobre las ruinas de Tihuanaco. Aquel 25 de mayo de 1811 proclamó ante sus tropas y el pueblo altoperuano: «ordeno que siendo los indios iguales a todas las demás clases (…) declaro que son acreedores a cualquier destino y empleo de que se consideren capaces del mismo modo que todo nacional idóneo sea de la clase y condición que fuese, siempre que sus virtudes y talentos lo hagan dignos de la consideración del gobierno (…) que en el preciso término de tres meses deberán estar ya derogados todos los abusos perjudiciales a los Naturales y fundados todos los establecimientos necesarios para su educación sin que a pretexto alguno se dilate, impida o embarace el cumplimiento de estas disposiciones». Dos siglos después, un descendiente de aquellos indios liberados por la revolución juraba como Presidente de la Nación Boliviana ante aquellas históricas ruinas, sus dioses y su pueblo histórico.

Profesor Juan Carlos Junio

Director Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

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