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La emancipación hispanoamericana en la prensa de Mayo

Conferencias-Charlas: Dep. Historia

Lunes 8 de Agosto 19.30 hs.


La emancipación hispanoamericana en la prensa de Mayo.

Presentamos los resultados de una investigación que se propuso indagar la imagen de los movimientos emancipatorios hispanoamericanos más allá de las fronteras del virreinato del Río de La Plata en la prensa revolucionaria de Mayo en el periodo 1810-1815. Analizamos la construcción de una imagen unitaria del movimiento juntista patriota en el periodo 1810-1811, así como las imágenes de los movimientos patriotas de las distintas capitales coloniales.

Oradores: Daniel Omar De Lucia y Lucas Ricci

Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini” Corrientes 1543

Sala Jacobo Laks 3º P.

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El 25 de Mayo en Nuestra América

El 25 de mayo parece ser un día más en el calendario si la Historia no hay dejado reguero de hechos y personajes, en particular para Nuestra América. Las luchas por la libertad, por la independencia, por los derechos de los hombres y mujeres de este continente son las palabras claves para esta efeméride de carácter múltiple.

1. En 1809 la pólvora revolucionaria americana se incendia en Chuquisaca (ayer Alto Perú, hoy Bolivia) con el llamado “Primer Grito Libertario de América”. Es cierto que previo hubo muchos gritos, en particular de los pueblos originarios como la rebelión de Tupac Amarú. Sin embargo la revuelta liderada por Juan Antonio Álvarez de Arenales ha sabido nutrirse de esas luchas previas y alcanzar el fuego revolucionario con la expulsión del presidente de la Real Audencia, el español Ramón García Pizarro, un 25 de mayo.

2. Un año después, 1810, el calor del fuego iniciado en Chuquisaca prendió en la cuenca del Río de la Plata, en el puerto de Santa María de los Buenos Ayres. Los revolucionarios, agrupados en el cabildo de esta ciudad, protagonizan lo que se llama la “Revolución de Mayo”. Algunos de estos integrantes levantan la bandera de la unidad americana y la independencia de cualquier dominio extranjero. Eso los llevó a protagonizar encarnecidamente la lucha contra los porteños que, aliado con la inminente potencia Inglaterra, buscaban reemplazar una metrópoli colonial por otra. Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli y tantos otros son las voces revolucionarias que 201 años después aún resuenan llamándonos a alcanzar la segunda y definitiva independencia.

3. Como forma de consolidar la ola revolucionaria que se alcanzaba en Nuestra América se iniciaron diferentes batallas contra los godos instalados en estas tierras y con refuerzos enviados por la corona española. Cuatro años después de la Revolución de Mayo, el coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales (el mismo líder de la revuelta de Chuquisaca) derrotó a una fuerza peninsular tres veces mayor en La Florida, Alto Perú. Esta batalla sumada a tantas otras son las que luego culminarán con la gloriosa victoria de José Antonio Sucre en la batalla de Ayacucho.

4. Sin embargo la lucha continuó aún después de la expulsión del colonialismo español en Nuestra América, la misma lucha por la liberación de los pueblos. Con el advenimiento de las industrias surgieron grupos de proletarios explotados. Muchos de ellos eran inmigrantes europeos. Pero supieron saber que estaban en una tierra con una rica historia revolucionaria y rebelde. Es así que también en un 25 de mayo pero de 1857 los obreros gráficos fundaron la Sociedad Tipográfica Bonarense, la primera asociación de socorros mutuos de la Argentina. Estos obreros iniciaron una lucha por las 8 horas de trabajo, mejores condiciones laborales y salariales, y también por una sociedad mas justa y equitativa.

5. El mayo rebelde aún sigue cabalgando en el calendario. Esta vez con tristeza y vergüenza para Latinoamérica. Tristeza por la muerte de la heroína de la independencia americana Juana Azurduy. Vergüenza por el estado de pobreza y abandono en que fallece esta mujer que dio su familia por la liberación de estas tierras. Juana Azurduy había sido protagonista junto a su esposo Manuel Ascencio Padilla en la revuelta de Chuquisaca de 1809. Luego combatieron en las tropas patrióticas, con Juana como líder guerrillera y mujer combatiente dejando un ejemplo de que el género no es impedimiento. Sin embargo Juana ha sido reivindicada en el 2009 por la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner al ascenderla post mortem a General del Ejército Argentino.

En este recorrido por el calendario del Mayo rebelde de Nuestra América podemos encontrar que el 25 es un día muy particular. Una fecha con varios aniversarios, con hechos y actores históricos que nos convocan a reflexionar y debatir nuestra Historia. Hace un año los argentinos festejamos el bicentenario, como lo están haciendo ahora nuestros hermanos paraguayos, con alegría y ganas de seguir luchando por la segunda y definitiva independencia americana. Objetivo que hoy retoman los gobiernos revolucionarios y progresistas de la región para alcanzar el sueño de nuestros libertadores.

Roberto Deibe

Dpto. Historia CCC

http://robertodeibe.blogspot.com

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BICENTENARIO. Una Revolución Continental

A medida que nos acercamos a la conmemoración del Bicentenario, aumentan los afanes “pedagógicos” de quienes se sienten llamados a ilustrar al soberano sobre la interpretación del proceso revolucionario del siglo XIX en Nuestra América. Hablan y escriben sobre la Revolución de Mayo muchos que adhieren a la concepción argento-centrista que se circunscribe a los sucesos desarrollados durante dicho mes del año 1810 en la ciudad de Buenos Aires y su influencia en el territorio de lo que fuera el virreinato del Río de la Plata. Esta interpretación mezquina e interesada es heredera de las ideas mitristas. Bartolomé Mitre, en su “Historia de Belgrano” menciona: “El virreinato del Río de la Plata, dentro de cuyas fornteras se dilató la revolución argentina…Tal fue el bosquejo del país argentino dentro del cual debía operarse su revolución interna”.[1] Y justifica lo que quedó afuera de esta revolución interna, como los casos del Paraguay: “miembro atrofiado de la sociabilidad argentina”; las provincias del Alto Perú: “era un mundo aparte”; la Banda oriental: “patrimonio de multitudes desagregadas, emancipadas de toda ley…”[2]

Los sucesos de mayo de 1810 en Buenos Aires fueron parte de una revolución continental. La guerra continental por la independencia de Hispanoamérica fue, al decir del chileno José Victorino Lastarria, “el acontecimiento más grande de los siglos, después del cristianismo”.[3]

           Como tal tuvo elementos comunes en todos los escenarios de la guerra: Iguales instituciones revolucionarias (las Juntas), iguales ‘partidos’ legales de la revolución (las Sociedades Patrióticas); iguales ‘partidos’ clandestinos (las Logias); similar constitución de los ejércitos de liberación (oficialidad conformada por criollos ilustrados y republicanos europeos, y levas con hombres de la tierra, esclavos y criollos del pueblo), y sobre todo iguales objetivos estratégicos en las mentes de los Libertadores (la libertad de toda la América hispana).

La proliferación de Juntas revolucionarias en las principales ciudades sudamericanas facilitó, por su dispersión, la lucha contra las fuerzas realistas que se vieron obligadas a dividirse. Igual fenómeno que el ocurrido en España ante la invasión napoleónica. Dicen  Marx y Engels al respecto: “El fraccionamiento del poder entre las juntas provinciales salvó a España del primer golpe de la invasión francesa bajo Napoleón, no sólo por multiplicar los recursos del país, sino por el hecho además de colocar al invasor ante el problema de la falta de un centro que poder herir decisivamente; el francés quedó completamente desorientado al descubrir que el centro de la resistencia española no se encontraba en ninguna parte y estaba en todas”.[4]

El sueño de los Liberadores se cumplió, pero la América “quedó mal hecha”, como dijera Alberdi. Quedó fraccionada y dividida –cuando no enfrentada entre las distintas repúblicas- culpa de las oligarquías ascendentes que se hacían del poder en cada nuevo país a las que no les interesaba una unidad institucional superior.

Los procesos de cambios que se vienen dando en la actualidad en Sudamérica pueden contribuir a que, cuando conmemoremos el bicentenario de esa revolución continental, estemos más cerca de la unidad e integración que imaginaron Bolívar y San Martín y podamos superar definitivamente los antagonismos y desencuentros de 200 años entre los hermanos pueblos nuestramericanos.

 

Horacio A. López

Subdirector del

Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”.



[1] Bartolomé Mitre. Historia de Belgrano (III). Editorial Estrada. Buenos Aires. 1947, pág.38.

[2] Idem.

[3] José Victorino Lastarria. “La América”.1844.Ensayistas de Nuestra América. Tomo I. Editorial Losada. Buenos Aires. 1994, pág. 254.

[4] Carlos Marx, F. Engels. La Revolución en España.

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