Notas con la etiqueta ‘Mariano Moreno’

Ensayo sobre quienes fueron los verdaderos protagonistas de nuestra independencia y como interpretamos su legado. (Parte III)

Por: Alejandro Pisnoy.

Prof./Invest. CCC

La Gran Colombia. La Constante presión  

 

Lo que fue la Gran Colombia (lo que hoy en día comprende los países de Ecuador, Colombia y Venezuela), hoy es parte de la zona más caliente de nuestro continente. La presencia y presión de los EE.UU. en la región, más precisamente lo que es hoy  territorio de Colombia, estuvo a punto de llevar a la guerra a dos pueblo hermanos, como se sienten los habitantes de ambos países, que muy concientes de ello permitió a un presidente entrante como Juan Santos en Colombia, reemplazando a Álvaro Uribe[1] (principal impulsor de este enfrentamiento), y Hugo Chávez, más el apoyo de toda la región para que este enfrentamiento no se produjera, marcó un hito en el continente, ya que esta vez para resolver el problema no se recurrió a la pronunciación de la O.E.A, ni de los EE.UU. El mensaje de aquella “Patria Grande” por la que lucharon S. Bolívar, J. Sucre y M. Sáenz, pareció haber pesado en la sabia decisión.

 

En Nueva Granada (Colombia y Ecuador) y Venezuela el camino a la emancipación deja de lado en sus comienzos, a las clases populares, en algunos casos las autoridades coloniales lograron utilizarlas en su favor para evitar la formación de un gobierno criollo encabezado por la elite local.

En Venezuela los grandes plantadores mantuanos que controlaban la Corté Suprema, buscaban declarar la independencia; entre los que se encontraban Simón Bolívar y Andrés Bello entre otros; y que junto a F. de Miranda y otros diputados lograron firmar a fines de 1811 la Constitución que daba el nacimiento a la I República. Esta firma reconoció a la religión católica como oficial, además de abolir la trata de esclavos, los títulos nobiliarios y el régimen de castas para establecer la igualdad legal[2].

Quien sí contó con el apoyo indígena fue el gobernador realista Tomás Acosta en Santa Marta, ya que el resto de las provincias de Nueva Granda (Cartagena y Santa Fe entre otras), al igual que en Venezuela estaban controladas por los grandes propietarios criollos; Acosta logro disolver la Junta criolla tomando represalias comerciales con Cartagena[3]. Algo similar ocurrió en la provincia de Popayán donde el gobernador español Miguel Tacón disolvió la junta criolla, luego avanzó hacia Calí ofreciendo la libertad a los esclavos para que se sumen al ejercito realista, al no poder cumplir con esta promesa dada la resistencia de los criollos fue expulsado. Lograr la libertad de los esclavos hubiese alterado la economía minera de la región de Antioquia y de hacienda del Valle del Cauca, dependientes del trabajo esclavo.

En Quito se da un hecho poco normal durante la colonia, el obispo criollo José Cuero y Caicedo se opuso al colonialismo asumiendo un papel relevante en la región, siendo designado presidente del Estado de Quito donde tuvo que enfrentarse al ejército realista y para lo cual contó con el apoyo de los indígenas.

           

            A partir de 1816 Bolívar comenzará a articular e integrar la lucha por la independencia con las reivindicaciones sociales; de esta manera “la guerra independentista en Venezuela transitó de un movimiento exclusivamente mantuano a una revolución con amplio apoyo de masas”. [4] La marcha comenzó hacia la zona oriental del país, marcando desde el comienzo el carácter social que tendría esta etapa de la independencia, contando con el apoyo e incorporación a los ejércitos de campesinos, llaneros y esclavos.



[1]Los pueblos de Nuestra América […] recibieron con estupor, el 1 de marzo de 2008, la noticia de que Fuerzas Armadas colombiana habían abatido un contingente de las FARC-EP en Angostura, territorio ecuatoriano. La información cobro importancia, además, porque entre los muertos se encontraba Raúl Reyes…” En: M. Vallejo y H. López. El ataque de Colombia en territorio ecuatoriano. Detrás de las palabra y los hechos. Ed. CCC. Buenos Aires 2009.

[2] “El proceso emancipador en Nueva Granada […] tuvo otro talón de Aquiles en la lucha fraticida que envolvió a sus provincias, limitó la participación popular, impidió la unidad patriota y la consolidación de la independencia durante el período que la historiografía tradicional ha denominado “la Patria Boba””. En: Guerra Vilaboy, S. Op. Cit. pg. 62.

[3] La economía de Cartagena, en particular, como las demás provincias del litoral atlántico tenían una economía abierta al exterior, que permitió el ascenso de los terratenientes utilizando mano de obra esclava para la producción de azúcar, algodón y cueros.

            En la región del altiplano oriental (Santa Fe, y Socorro entre otras) predominaba la economía agrícola y artesanal, donde el trabajo era realizado por campesinos indígenas en favor de los grandes terratenientes.       

[4] Guerra Vilaboy, S. Op. Cit. pg.159.

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Ensayo sobre quienes fueron los verdaderos protagonistas de nuestra independencia y como interpretamos su legado. (Parte II)

Por: Alejandro Pisnoy. Prof./Invest. CCC

 

México. 200 años de “tierra y libertad”

 

La lucha indígena campesina en México es actualmente reconocida, ya que desde 1994 el EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) descendió desde las montañas en el sur del país, más precisamente en el Estado de Chiapas para denunciar al “mal gobierno” y reclamar las tierras que le pertenecen a los verdaderos dueños de la tierra. Organizados a partir de siete caracoles (regiones administrativas) impulsaron en cada uno de ellos el trabajo agrícola, su propia producción de alimentos y medicinas, y la educación para cada uno de los zapatistas. Su principal arma es la palabra, muy diferente a la que la mayoría de los medios de comunicación quiere presentar, sumando a esto la permanente represión por parte del ejército, ya que cabe aclarar, que cerca de cada caracol hay establecido un regimiento.

La resistencia y lucha zapatista tiene su origen en los líderes de la Revolución llevada adelante por indígenas y campesinos en 1910, encabezada por Emiliano Zapata y Pancho Villa, en el sur y en el norte del país respectivamente, dicha revolución se basó en la libertad y  distribución de la tierra en manos a los que verdaderamente la trabajan.

 

La revolución de 1910 fue la segunda revolución importante de este país, ya que la primera fue 100 años antes, cuando México todavía era parte del virreinato de Nueva España, pero el reclamo era el mismo, devolver la tierra a sus verdaderos dueños; es por esto, sumado al  aumento de precio del maíz, que encabezados por el cura Miguel Hidalgo, mineros, campesinos pobres, peones e indígenas se transformaron en los principales impulsores de la revolución; desde el norte comenzaron a avanzar hacia el centro del país, sumando aliados a su paso, lograron derrotar al ejército realista y firmar la abolición de la esclavitud y el tributo.

A diferencia del norte, el sur de México era menos poblado, pero con las mismas convicciones y mejor armados. Encabezados, al igual que en el norte por un cura, José María Morelos, peones y rancheros indígenas, mestizos y trabajadores negros iniciaron el camino de la insurrección de los marginados en esta región. Sin dejar de lado el respeto por la religión católica, al igual que Hidalgo, Morelos junto a sus hombres se pronuncian a favor de la soberanía popular, recuperar las tierras, el libre comercio y proclamar la independencia.

Las grandes luchas sociales, tanto del norte como del sur, se vieron atrapadas por el conformismo criollo de las metrópolis que sólo apoyaba, y se conformaba, con la independencia, pero no con el programa revolucionario. Pero las luchas populares volvieron a ser importantes, sobre todo en el sur, a partir de la denominada “Junta de La Balsa”, encabezada por Vicente Guerrero y “el indio”, Pedro Asencio de Alquisiras; que ante tan fuerte resistencia, e incasables intentos, las fuerzas realistas tuvieron que pactar, es por ellos que se firma el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 y que fue conocido porque garantizo la religión, la unidad y la independencia.

 

Centroamérica. De las ideas posibles a la violencia        

 

La violencia es algo cotidiano en Centroamérica por estos días, sea de carácter social o estatal, con una fuerte influencia de los EE.UU. y una mirada constante hacia el norte por parte de sus habitantes, lejos parecen estar aquellos ideales de resistencia cuando unos 100 años atrás Augusto C. Sandino, Farabundo Martí o Antonio O. Sánchez, lideraron movimientos obreros, campesinos e indígenas en protesta y resistencia a la explotación de las empresas norteamericanas.

 

En la Capitanía General de Guatemala se encontraba la mayor población de indígenas que tributaban al sistema colonial, la organización productiva era muy similar a la del sur del Virreinato de Nueva España, como así también la influencia que causó la revolución encabezada por Morelos e Hidalgo. Es por ellos que los indígenas junto a intelectuales liberales, algunos pequeños comerciantes y algunos criollos pertenecientes a las clases más populares, encabezaron las principales protestas y conspiraciones, pero éstas no lograron alcanzar el nivel de las que se produjeron más al norte, ni el resto del continente, por lo que tampoco lograron alterar el viejo y establecido orden colonial.

            De hecho cuando se convoco al cabildo en septiembre de 1821, éste estaba compuesto por notables y grandes propietarios apoyados por las autoridades españolas. Pero la manifestación popular reclamaba “independencia o muerte”, es por esto que la aristocracia no tuvo alternativa y convocó a un congreso en donde participaran todas la provincias de Centro América, en el mismo se declaró el libre comercio, el respeto a los bienes de la iglesia y se delegó el poder a una Junta Provisional Gubernativa que fue presidida por el Gral. Gabino Gainza, el mismo que había convocado al cabildo a notables y propietarios, con el título de “jefe político y supremo de las provincias de Centro América”.

            En desacuerdo con esta decisión, encabezados por el cura Delgado, el pueblo salvadoreño organizo una gran resistencia y proclamo su independencia en enero de 1822, tanto de España como de México y abolieron la esclavitud, base fundamental en la economía de esta región. Hecho que se repitió en Nicaragua cuando el pueblo, encabezado por Cleto Ordóñez, se reveló frente a los realistas en Granada, proclamando un gobierno basado en la igualdad y republicano el 16 de enero de 1823.

            Estos acontecimientos lograron que México decidiera que Centro América mismo defina su destino. Se convocó a un congreso que proclamó la eliminación de títulos, la igualdad entre los ciudadanos, la independencia y la creación, el 22 de noviembre de 1824, de la Federación de Centro América.  

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Ensayo sobre quienes fueron los verdaderos protagonistas de nuestra independencia y como interpretamos su legado. (Parte I)

Por: Alejandro Pisnoy. Prof./Invest. CCC

 

“En las entrañas de mi patria entraba la punta asesina hiriendo las tierras sagradas. La sangre quemante caía de silencio en silencio, abajo, hacia donde está la semilla esperando la primavera. Más hondo caía esta sangre. Hasta las raíces caía. Hacia los muertos caía. Hacia los que iban a nacer”.[1] 

 

Es innegable el papel fundamental que jugaron en la etapa de la emancipación americana hombres como Francisco de Miranda, J. De San Martín, Simón Bolivar, Manuel Belgrano, José A. Sucre y Bernardo O´Higgins por nombrar algunos de ellos resaltados por la historia clásica o académica, pero sin destacar la importancia de su gesta o idea de emancipación y unidad del continente. Otros hombres “olvidados, o menospreciados”,  que también lucharon por la libertad del continente fueron José G. Artigas, Mariano Moreno, Juan J. Castelli, y hasta el propio y el más ideólogo revolucionario de la independencia, Bernardo de Monteagudo; claro que faltan nombrar a muchos más. Hoy podemos vislumbrar que estos hombres y sus ideales fueron dejados de lado, qué lugar ocupan los pueblos originarios, los negros (inclusive en situación de esclavitud) y los criollos que pertenecían a las clases más populares, en esta parte de la historia; teniendo en cuenta, la gran influencia y el camino que marcó para ésta gran emancipación continental la independencia de Haití, la primera independencia del continente (1 de enero de 1804), es decir, la victoria de los esclavos frente al ejército napoleónico.

En el párrafo anterior sólo mencionamos a algunos de los hombres y pueblos, dejados de lado por la historia tradicional, que lucharon por la independencia, pero mucho más olvidado, menospreciado y mal interpretado es el papel que tuvieron las mujeres en la lucha por la libertad de nuestro continente. Juana Azurduy en el Alto Perú; Manuela Sáenz quien lucho junto y desde muy joven, junto a Bolívar y Sucre; Javiera Carrera en Chile; Josefa Ortiz y Leona Vicario en México entre otras. Hoy en día poco reconocidas, hecho que no fue así en aquel momento, ya que pensadores como Monteagudo entre otros, reconocieron el papel fundamental de ellas en la lucha “… Americanas: os ruego por la patria que desea ser libre, imiteís estos ejemplos de heroísmo y coadyuvéis a esta obra con vuestros hijos; mostrad el interés que tenéis en la suerte futura de vuestros hijos, que sin duda serán desgraciados si la América no es libre […] viva la exclamación que hacía en nuestra época una peruana sensible ¡¡¡libertad, libertad sagrada, yo seguiré tus pasos hasta el sepulcro mismo!!! y al lado de los héroes de la patria mostrará el bello sexo de la América del Sud el interés con que desea expirar el último tirano, o rendir el supremo aliento antes que ver frustrado el voto de las almas fuertes”[2]   

 

En casi todos los territorios que se decían pertenecer a España, el camino a la emancipación se desarrollo en dos etapas, la primera desde 1808 hasta 1816; y la segunda desde 1816 hasta 1826. La primera etapa, se caracterizó por la formación de juntas de gobierno dominadas por la elite criolla que en algunos casos pretendía separarse de España, pero sin alterar la estructura socioeconómica que se venía desarrollando[3]. Paralelamente se produjeron rebeliones armadas de las clases más populares, en algunos casos organizadas, y en otros, más espontáneas, con falta de coordinación y diferentes estrategias, éstas se desarrollaron en las principales ciudades de la colonia (México, Venezuela, Nueva Granada, Quito, Alto Perú, Río de la Plata y Chile), con mayor o menor presencia de personas en alguna de ellas durante esta primera etapa, el objetivo era liberarse de la explotación española, pero sin caer en la explotación de la elite local[4].

La etapa que va desde 1816 hasta el Congreso de Panamá convocado por Bolivar en 1826 se caracterizó fundamentalmente porque las colonias españolas y portuguesas logran la liberación definitiva (excepto Cuba y Puerto Rico) luego de la derrota del ejército realista a manos del ejército comandado por el Mariscal Antonio J. De Sucre en Ayacucho, derrota que impuso la firma de la capitulación definitiva por parte de España. En esta etapa además, las guerrillas populares y campesinas jugaron un papel fundamental, más aún que en la primera etapa, que fue el de apoyar y auxiliar permanentemente a los ejércitos libertadores.



[1] Pablo Neruda. “El Empalado”.

[2] Monteagudo, B. Horizontes políticos. Ed. Aterramar. Bs. As. 2008. pg. 34   

[3] “…para este sector aristocrático, puesto a la cabeza de la lucha, la independencia era concebida como un conflicto en dos frentes: “hacia arriba”, contra la metrópoli y “hacia abajo”, para impedir las reivindicaciones populares y cualquier alteración del statu quo…”. En: Guerra Vilaboy, Sergio. El dilema de la independencia. Ed. Ciencias Sociales. La Habana. 2007. pg. 26.  

[4] “La Pobre participación popular en esta etapa de la guerra emancipadora, el exagerado papel atribuido a las ciudades en la estrategia militar, el carácter fragmentario y local de los gobiernos criollos y sus múltiples contradicciones intestinas (centralistas y federalistas, republicanos y monárquicos, radicales y moderados) fueron los elementos principales que llevaron al fracaso, de los principales focos de la insurrección, entre 1814 y 1815”.  En: Guerra Vilaboy, S. Op. Cit. pg. 28.

 

 

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Efemérides de Nuestra América: “Mes de Junio” (I parte)

EFEMÉRIDES DE NUESTRA AMÉRICA “Mes de Junio” (I parte)

2 de junio

1810 La Junta de Gobierno, creada el 25 de mayo, resuelve crear un periódico semanal, la “Gazeta de Buenos Ayres” la redacción estuvo a cargo de Juan José Castelli, Mariano Moreno y Manuel Belgrano.

1866 A los 67 años muere en la ciudad de Caracas una de las heroínas de la lucha por la independencia de Venezuela, Luisa Cáceres de Arismedi.

1936 Anastasio Somoza se convierte en dictador de Nicaragua.

3 de junio

1770 Nace Manuel Belgrano. “…Decía el General San Martín de nuestro ilustre patriota: «Belgrano es el más metódico de los que conozco en nuestra América, lleno de integridad y talento natural. No tendrá los conocimientos de un Moreau o un Bonaparte en punto a milicia, pero créame usted que es lo mejor que tenemos en América del Sud”.

http://www.centrocultural.coop/blogs/nuestramericanos/2010/04/19/integridad-y-talento-natural/

1873 Muere el Cacique Araucano Chileno Juan Calfucurá o “Piedra Azul”, quién protagonizó una gran cantidad de malones en la Provincia de Buenos Aires. Fue derrotado en Pichi-Carhué el 8 de mayo de 1871.

1885 Golpe de Estado en la República de El Salvador. El general Francisco Menéndez derroca al presidente, Rafael Zaldívar, y ocupa su lugar.

1994 El Ejército de EEUU, tras 83 años, se retira del Canal de Panamá.

4 de junio

1813 La Asamblea del Año XIII declara a las Provincias Unidas del Río de la Plata libres de toda autoridad eclesiástica.

1825 Muere en Buenos Aires Domingo French. En 1802, se transformó en el primer cartero de Buenos Aires. Durante la primera invasión inglesa organizó, junto a Juan Martín de Pueyrredón, el cuerpo de Húsares. Fue uno de los más entusiastas patriotas durante los sucesos de Mayo de 1810 y repartió las cintas que distinguían a los patriotas. Después de la revolución, la Junta le encomendó la creación de un cuerpo de infantería. Acompañó a Castelli a Córdoba e hizo ejecutar la sentencia contra Liniers y sus cómplices. Como miembro de la tendencia morenista, fue separado de la Junta de Gobierno por los saavedristas en abril de 1811 y enviado al destierro en la Patagonia.  Regresó en 1812 y se reintegró al ejército. Participó en el sitio de Montevideo en 1814. En 1817 tuvo exiliarse junto a Manuel Dorrego por oponerse a la política del Directorio, pero logró regresar en 1819. Nacido en Buenos Aires el 21 de noviembre de 1774.

1830 El Mariscal Antonio José de Sucre, quién fuera designado como sucesor de Simón por su talento, su inteligencia, y porque era un complemento indispensable del libertador, es asesinado de un disparo en las montañas de Berruecos (actual Colombia). Probablemente por esta idea se realizo la reforma constitucional de 1830 en la Gran Colombia, donde sus enemigos logran poner la norma que para ser presidente o vice se debían tener 40 años (Sucre tenía 35). Es factible que esto haya sido la causa de su asesinato. Con Sucre vivo, se garantizaba la continuidad política de Bolívar y la unidad de la Gran Colombia; ya enfermo y al enterarse del asesinato Bolívar exclama “…Lo han matado porque era mi sucesor…¡Santo Dios! ¡Se ha derramado la sangre de Abel!… La bala cruel que le hirió el corazón, mató a Colombia y me quitó la vida“.

1919 Los marines estadounidenses invaden Costa Rica.

1932 Se inaugura la “Revolución socialista” en Chile.

5 de junio

1895 Estalla en Ecuador una sublevación liberal que da la presidencia al general Eloy Alfaro.

7 de junio

1810 Comienza a publicarse la “Gaceta de Buenos Ayres”, primer órgano de prensa de las ideas patrióticas y liberales, fundada por Mariano Moreno, uno de los principales líderes de la independencia, en la que además participan Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Manuel Alberti, Pedro Agrelo y Bernardo de Monteagudo.

1880 Guerra del Pacífico. Los chilenos toman por asalto la plaza de Arica, último reducto de los peruanos.

1911 Entrada triunfal de Francisco Madero en la ciudad de México, tras derrotar a las tropas del dictador Porfirio Díaz.

1943 Pedro Pablo Ramírez toma el poder en Argentina tras el golpe de Estado del 4 de junio.

10 de junio

1898 Estados Unidos toma Cuba en medio de la guerra contra España.

11 de junio

1787 Nace en Buenos Aires Manuel Dorrego. Lucho en las batallas de Suipacha, Tucumán y Salta. Durante la década de 1820 fue representante en la Legislatura defendiendo al federalismo en el Congreso Nacional. En 1827,  fue elegido gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires, pero fue depuesto, tras el golpe del 1º de diciembre de 1828, encabezado por el general Juan Galo de Lavalle, quien lo fusiló el 13 de diciembre del mismo año.

13 de junio

1897 Aparece en Buenos Aires La Protesta Humana, periódico anarquista que desde 1904 saldría como La protesta.

1976 Militares uruguayos derrocan al presidente Juan María Bordaberry.

14 de junio

imagen-20921928 Nace en Rosario, provincia de Santa Fe Ernesto “Che” Guevara. Médico, político y guerrillero revolucionario, fue comandante del ejército revolucionario que derrocó al dictador Fulgencio Batista el 31 de diciembre de 1958. En su intento por extender la revolución a todo el continente, llego a Bolivia un año antes de ser capturado y asesinado en La Higuera el 9 de octubre de 1967.


1982 El Ejército Argentino se rinde en Puerto Argentino (Port Stanley) dando fin a la Guerra de Malvinas iniciada el 2 de abril del mismo año.

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El orador criollo

LOS HOMBRES DE LA REVOLUCION DE MAYO. CASTELLI

 El orador criollo

Transitamos ya el año del Bicentenario. Nos toca a nosotros, jóvenes y viejos, ser testigos de este singularísimo momento histórico que encuentra a nuestro continente convulsionado por un renacer de sus pueblos. Como en aquellos años del nacimiento de la Patria Americana están decididos a ser protagonistas del inicio de un nuevo tiempo que retome los objetivos y sueños inconclusos de los hombres de Mayo. Aquellos fervores revolucionarios triunfaron en su afán por terminar con el colonialismo de la cruz y la espada luego de 300 años de dominación, pero el gran plan de crear una gran Patria Americana que asegurase definitivamente para sus pueblos Libertad, Igualdad, Justicia, Democracia fue disipado en el devenir de la historia. No se logró.

Aquella gran utopía americanista, propia de los grandes momentos, creadora de hombres y mujeres notables, fue precisamente abrazada por nuestro Castelli, quien moriría muy tempranamente enmudecido por un cáncer de lengua, pero con la mirada puesta hacia la liberación definitiva de su patria, consecuente con el que fuera su norte a lo largo de la vida. Similar destino había tenido su camarada Mariano Moreno, asesinado en un luctuoso viaje luego de su derrota a manos del partido conservador y contrarrevolucionario. No fueron vidas paralelas las de estos dos grandes hombres de su época. La Revolución los unió, los transformó en una amalgama indisoluble, convirtiéndose en una fuerza vigorosa y dinámica que sería determinante en la génesis de la revolución.

Enemigo del término medio

Juan José Antonio Castelli-Villarino vino al mundo el 19 de julio de 1764. Su padre veneciano, fue médico boticario; hombre laborioso y honrado que a lo largo de su vida fue armando una respetable fortuna. María Josefa Villarino, madre del prócer, era hija de un rico terrateniente venido de Vigo.

Los dos años en Chuquisaca serían determinantes en su formación intelectual. Se doctoró en derecho, lo cual posibilitó que tuviera el primer bufete de abogado en su Buenos Aires natal. En el camino de retorno pasará por el Potosí. Observará su cerro preñado del mineral plateado amasado con la sangre de decenas de generaciones de indios. Su primer paso en la vida profesional fue en el Real Tribunal del Consulado de Buenos Aires. Lo hizo de la mano de su amigo y primo Don Manuel Belgrano. El joven Castelli ya se caracterizaba por su alma apasionada, un temperamento ardiente, voluntad de acero y, al decir de Monteagudo, «enemigo de todo término medio». A los 30 años contrajo matrimonio con María Rosa Lynch-Golajn, con quien tendría seis hijos.

En su ciudad, nuestro hombre, a pesar de sus logros, sufría con indignación lo que padecían todos los hijos de españoles nacidos en las Indias. Los peninsulares gozaban de todos los privilegios en detrimento de los aquí nacidos, quedando en un lugar de subordinación y de inferioridad, inclusive si sus padres tenían títulos españoles. En 1808 desarrolla la doctrina que dará sustento jurídico al cuestionamiento contra al poder colonial. Fundamenta concluyentemente que América debe quedar de facto independiente de España, toda vez que el vínculo real que los une se ha roto, por la interdicción del Rey, que es justamente el lazo de unión. América tiene igual derecho que España a formar su gobierno, “España ha caducado”. En lo sustancial su teoría se iría desplegando como una punta de lanza en el cuestionamiento al poder colonial y en el venablo que se clavaría en el corazón del sistema español en los días de la ruptura política.

Impronta revolucionaria

Su fama como orador de la Revolución nace de uno de los momentos cruciales de su vida y la de su Patria naciente: el Cabildo abierto del 22. El debate tumultuoso reúne una enorme presión dentro y fuera del Cabildo. Interviene el obispo Lue en representación del partido realista, planteando un audaz reto a los criollos: los españoles deben reasumir el mando por su sola condición de origen y «hasta cuando ya no quedase un solo español». Nicolás de Vedia y el doctor Cosme Argerich, le piden a Castelli que «hable por nosotros». El orador criollo interviene en forma magistral. Su concepto y forma convence y entusiasma a la Asamblea. Su discurso vehemente y fundado es interrumpido por aplausos y el pueblo desde la Plaza aplaude y vitorea a Castelli.

Cabeza de Tigre lo marcó para los tiempos por venir, que ciertamente serán intensos y muy cortos. La Junta ordena arcabucear a los conjurados contra la Revolución encabezados por Liniers, quien se convierte en traidor a la causa del pueblo que luchara heroicamente contra los ingleses. Moreno fundamenta la necesidad del escarmiento para defender a la naciente Revolución. Ocampo y Vieytes vacilan. Moreno responde: «nada hemos de conseguir con benevolencia y moderación». Castelli cumple la orden con profunda convicción política. Los facciosos son fusilados. La Revolución se salva.

En esa situación crítica, Moreno envía a su amigo al Alto Perú con plenos poderes para terminar «con los mandones». Quizás pocas situaciones políticas muestren con tanta claridad el plan de Mayo, como el accionar de Castelli en el Alto Perú.

Se trataba de imponer un nuevo sistema de gobierno auténticamente democrático ejerciendo una intensa propaganda hacia el pueblo, colocando a criollos en el mando. Reformar la enseñanza, reorganizar la Casa de la Moneda. Crear nuevas leyes para elevar en su condición a las masas indígenas. Reorganizar el ejército y la administración pública. Castelli reparte tierras, pregona el nuevo ideal de la Patria, elabora manifiestos y arenga apasionadamente al pueblo.

Por su parte, el presidente godo de Chuquisaca, Vicente Nieto, sentencia a muerte a todos los hombres llegados de Buenos Aires. “Los Americanos han nacido para ser esclavos, destinados por la naturaleza para vegetar en la oscuridad y el abatimiento”. Como vemos, la guerra es a muerte. El brillante secretario de Castelli, Monteagudo, rubrica a su vez la ejecución de los principales jefes realistas.Luego vendrá la derrota de Huaqui. El ejército se debilita por el sabotaje del saavedrismo y su estímulo a los núcleos norteños pudientes que se oponen a los «Jacobinos de Buenos Aires» y el mando del ejército auxiliador.

En el fondo, luego de la muerte de Moreno, lo que emerge era la intención de abandonar el Plan de Mayo y restaurar viejos intereses y culturas con un nuevo formato. El gobierno surgido del golpe de abril de 1811 enjuicia a Castelli y Belgrano. Vivió entonces Castelli largos meses de dolor e ingratitud. Un cáncer en la lengua avanzaba implacable. El 12 de octubre muere, pobre y perseguido, al decir de Manuel Moreno.La amargura de los últimos días de su vida contrastará con el profundo reconocimiento que le tributará su pueblo en los tiempos por venir.

Resulta imprescindible, entonces, recuperar la esencia de su pensamiento, el ejemplo de su conducta y acción y especialmente su disposición a cambiar la historia enfrentando con la máxima determinación humana y confianza en el futuro los obstáculos que lo viejo, en su vano intento por no morir, levanta con furor.

El comisionado Castelli plantó las banderas de la Patria sobre las ruinas de Tihuanaco. Aquel 25 de mayo de 1811 proclamó ante sus tropas y el pueblo altoperuano: «ordeno que siendo los indios iguales a todas las demás clases (…) declaro que son acreedores a cualquier destino y empleo de que se consideren capaces del mismo modo que todo nacional idóneo sea de la clase y condición que fuese, siempre que sus virtudes y talentos lo hagan dignos de la consideración del gobierno (…) que en el preciso término de tres meses deberán estar ya derogados todos los abusos perjudiciales a los Naturales y fundados todos los establecimientos necesarios para su educación sin que a pretexto alguno se dilate, impida o embarace el cumplimiento de estas disposiciones». Dos siglos después, un descendiente de aquellos indios liberados por la revolución juraba como Presidente de la Nación Boliviana ante aquellas históricas ruinas, sus dioses y su pueblo histórico.

Profesor Juan Carlos Junio

Director Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

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