Notas con la etiqueta ‘Islas Sándwich’

EL CASO DE HAWAI: De la monarquía al quincuagésimo estado.

Hawai es una de las más importantes de las más de ciento treinta islas que conforman el archipiélago de la Polinesia. Su capital es Honolulu. Hasta 1790 las islas hawaianas –bautizadas Islas Sándwich por los ingleses- pertenecían políticamente a la Gran Polinesia. En 1810 la llamada “Gran Isla” (Hawai) y otras menores, se unificaron en un reino. El gobierno del Reino de Hawai se fue transformando durante el siglo XIX en un gobierno representativo de elección popular, reduciéndose paulatinamente el poder de la monarquía. En 1820 comenzaron a llegar misioneros protestantes provenientes de Massachussets, los que convencieron a la reina Elizabeth Ka’ahumanu para que prohibiera las enseñanzas católicas en las islas y oficializara el Cristianismo Protestante. Al mismo tiempo la indujeron a firmar un tratado de Libre Comercio con el Presidente de Estados Unidos, John Quincy Adams, y a reconocer la incipiente deuda externa que ya tenían, comprometiéndola a pagarla.

Por presión de los misioneros y de los ya fuertes hacendados azucareros yanquis, se fue cambiando paulatinamente el régimen de propiedad de la tierra en manos de los nativos a favor de la propiedad privada de estos últimos.

El profesor Gary Leupp, del Departamento de Historia de la Universidad Tufts, escribe en un trabajo para “Rebelión” reproducido por “La Fogata Internacional” lo siguiente:

 

El rey Kakakaua (de 1874 a 1891)… negoció un tratado de reciprocidad que mantuvo el acceso privilegiado de Hawai al mercado azucarero de EE.UU. a cambio del uso de Pearl Harbor como base naval[1]. Lo que es aún peor, se rindió ante la presión de los hacendados azucareros y aceptó una nueva constitución (bautizada la ‘Constitución de la Bayoneta’ ya que fue dictada por los misioneros y hacendados y acompañada por la amenaza de derrocarlo), que privó del derecho a voto a tres cuartos de lo que había sido la población votante activa hawaiana… En el mes de enero (1893), trece importantes capitalistas haole se reunieron para planear un golpe, organizando una fuerza paramilitar para crear la base necesaria. ¿Su nombre? Evidentemente, Comité de Seguridad Pública, no podía ser de otra manera. Stevens (ministro plenipotenciario de EE.UU.), bien informado sobre la conspiración, les aseguró que los infantes de marina a bordo del USS Boston en el puerto de Honolulu estaban ‘listos a desembarcar en todo momento’ para apoyar sus dignos objetivos civilizadores anexionistas…

… Sanford B. Dole, hijo de misioneros, magnate del azúcar y Ministro de la Corte Suprema, proclamaba una república provisional ‘hasta que las condiciones de la unión a  Estados Unidos hayan sido negociadas’. Dole se convirtió en el primer Presidente de la República Hawaiana. (Compárese con Texas en 1836).[2]

 

En 1898 Hawai es anexada a los Estados Unidos como un nuevo territorio, y mediante un plebiscito en 1959 –61 años después- se convierte en un nuevo Estado de la Unión: el número 50.

En un trabajo de Marta Sojo y María Victoria Valdés-Rodda, publicado por la revista cubana Bohemia, se lee:

 

El archipiélago de ultramar, por supuesto, no era deseado por sus nuevos dueños para vacacionar, aunque el turismo es una de sus principales industrias junto a los cultivos de la piña y la fabricación de azúcar. En realidad, para los centros de poder estadounidenses la atracción fundamental es su ubicación en el Pacífico y su utilidad como sede de más de cien instalaciones militares que ocupan el diez por ciento del territorio.

Así que Hawai se lleva el cetro de ser el estado más militarizado de la Unión Americana en términos del control de tierras por el Departamento de Defensa. Donde hoy se cambian las varillas de energía nuclear en los submarinos atómicos es en la famosa base naval de Pearl Harbor, atacada por los japoneses en 1941 y que resultó el argumento para declararle la guerra a Japón durante la segunda conflagración mundial.[3]

 

En el mes de junio de 2006 dos docenas de activistas hawaianos, pertenecientes a la población de origen autóctono –unos 400.000 que viven en situación de extrema pobreza-, fueron noticia en algunos medios de la isla, por ocupar el segundo piso del Palacio Iolani, la residencia monárquica histórica en la capital del Estado, Honolulu, reclamando por la autogobernabilidad de Hawai. Una causa perdida, por lo menos por ahora, mientras reine el imperialismo.

 

Horacio A. López



[1]  Ya los EE.UU. tenían una política geoestratégica de expansión hacia el Pacífico.

[2] Gary Leupp. “El amanecer del imperialismo de EE.UU.” http://www.lafogata.org/003inter/inter2/in1.htm

 

[3] Marta Sojo y María Victoria Valdés-Rodda. “Hawai. Lo que no viene en las guías turísticas”. Revista Bohemia. Cuba. http://www.bohemia.cu/2006/08/03/especiales/hawai

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