Notas con la etiqueta ‘Guerra de Canudos’

La Guerra de Canudos desde el Cordel

Canudos (II Parte)

 

Los cordelistas más importantes y reconocidos por la importancia de sus obras de este período son: Leandro Gomes de Barros, Joao Martins de Atayde, Francisco das Chagas Batista y Joao Melchíades Ferreira da Silva.

 Precisamente este último, Joao Melchíades Ferreira da Silva (1869-1933), fue quién no sólo escribió sobre los hechos de actualidad, sino que fue el autor de un texto primordial en la literatura de Cordel, la “Guerra de Canudos”. Su obra la escribió una vez finalizados los acontecimientos, el hecho de haber participado en ellos hizo que su relato sobre los enfrentamientos se haya consagrado como poesía popular. 

Este viejo soldado Joao Melchiades Ferreira da Silva, al retirarse del ejército registro y publicó su testimonio de la Guerra de Canudos para siempre en Cordel.     

La historia de Antonio Conselheiro y la Guerra de Canudos fue el primer gran evento nacional registrado por un escritor conocido y pionero en la literatura de Cordel. Para los lectores humildes de la crónica de Cordel tenia un sentido, por primera vez, se presentaba la oportunidad de vivir un acontecimiento que marcó la realidad del nordeste, una “historia en verso”, una historia en forma de “poesía popular”. 

Los hechos narrados en Cordel envolvían a un líder, Antonio Vicente Mendes Maciel, quién era conocido de varias maneras: Antonio Conselheiro, Buen Jesús Conselheiro o Santo Antonio Conselheiro para las masas que lo veneraban. No se sabe porqué abandonó Ceará para llevar una vida nómade, vestido de fraile, pregonando una extraña y rígida moralidad a través de un mensaje que se caracterizaba como un culto fanático. Andando por regiones poco pobladas, pasando por Sergipe, hasta llegar al Arraial de Canudos, en el interior de Bahía. Luis da Camara Cascudo lo describe como un “luchador, austero, exigente, disciplinador y casto”, un líder que ejercía autoridad y controlaba a sus seguidores, que le ofrecían total obediencia dado que creían en sus títulos divinos[1].

Construyó iglesias, cementerios y pregonaba un evangelio basado en el combate del pecado harto del castigo. Era conocido como un “Santo Vivo”, exigía ayunos prolongados, abstinencia al alcohol y trabajo diario a los vagabundos; también rechazaba las leyes de la República e inclusive el casamiento civil.

Pero las dificultades y enfrentamientos comenzaran con hechos de poca importancia, como por ejemplo, el incumplimiento de un acuerdo para entregar madera a Canudos por parte de un comisario de la policía de Juazeiro, por este hecho Conselheiro empezó a reclamar. A su paso por las haciendas y las villas de la región recibía las quejas de los robos y hechos de corrupción y falsedad por parte del gonierno. El líder y su grupo eran conocidos y llamados por las fuerzas policiales como el grupo de los “insubordinados y armados”.

En 1896, las tropas locales de Bahía son enviadas a la región de Canudos para poner fin a los levantamientos que se estaban produciendo por el levantamiento de Conselheiro y sus seguidores, pero estos resistieron y lograron derrotar al ejército. En enero de 1897, el ejército, al mando del Coronel Febronio de Brito, nuevamente fue derrotado. En marzo de ese mismo año, una nueva expedición militar fue derrotada, además el Comandante y Coronel de ésta fueron muertos en combate.

La cuarta expedición se realizó en septiembre de 1897, el ejército, encabezado por el General Artur Oscar de Andrade, se armó fuertemente llevando casi seis mil hombres y cañones de guerra.

Antonio Conselheiro murió, pero no en combate, sino enfermo de disentería, una enfermedad aguda caracterizada por diarrea sanguinolenta y fuertes dolores intestinales; pero sus seguidores siguieron la lucha hasta la muerte. El 5 de octubre de 1897 se sucedieron los últimos enfrentamientos y muertes en Canudos. El “arraial” fue dinamitado, quemado y destruido; y el cadáver de Antonio Conselheiro fue desenterrado y decapitado para ser llevado a Bahía y ser exhibido como trofeo de guerra por parte del Estado.

 

Alejandro E. Pisnoy

Prof./Invest. CCC.

 

Referencias Bibliográficas:

Curran, Mark J. A Literatura de Cordel. Ed. Universidade Federal de Pernambuco. Recife. 1973.

Curran, Mark J. História do Brasil em Cordel. Ed. Universidade de Sao Paulo.  Sao Paulo. 2001.

Dos Santos, Estela. Antonio Conselheiro y la Guerra de Canudos. En: Brasil/Cultura. Año VII. N° 50. Bs. As. Diciembre 1982.

Iglesias, Francisco. Breve Historia Contemporánea del Brasil. Ed. Fondo de Cultura Económica. México. Colección Popular. 1995.


[1]da Camara Cascudo, Luis. En: Curran, M. Op. Cit. pg. 50.

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La Guerra de Canudos desde el Cordel

El Cordel (I Parte)

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Es conocido que la colonización europea en Latinoamérica ha sido fundamentalmente protagonizada por España y Portugal. También lo es el hecho de que Brasil es un país cuya influencia más cercana la encuentra en el segundo de los países mencionados.  

             Brasil ha sido el país latinoamericano que más esclavos de origen africano ha recibido en el transcurso de la historia. De aquí la presencia de sectores poblacionales bien diferenciados tanto desde el punto de vista étnico-racial como desde el punto de vista económico. Si bien los europeos radicados en América no fueron precisamente aquellos cuyas condiciones de vida eran las óptimas.

             En primer lugar, las influencias europeas (portuguesa y española) en materia religiosa, económica y cultural han sido tales que aún hoy se dejan ver en los actos más sencillos de la vida de los latinoamericanos. La Literatura de Cordel constituye uno de esas construcciones sociales derivadas de la influencia cultural. 

            Esta forma de expresión y de comunicación se caracterizó, desde mediados del siglo XIX, por divulgar historias tradicionales, narrativas de época que la memoria popular fue conservando y transmitiendo, temáticas religiosas y personalidades de importancia nacional o hechos sociales que llamaban la atención popular. La publicación –previa impresión- estaba a cargo, muchas veces, de los mismos poetas. El formato de presentación eran pequeñas hojas que luego se vendían en mercados o ferias colgados de un cordel en algunos puestos[1].

            En segundo lugar, reviste importancia la cuestión de la inmigración esclava en la medida que es desde esta base (y con la contribución de las acciones políticas sucesivas) que se configura en Brasil una masa poblacional pobre o marginal. Pues serán estos los principales espectadores –y muchas veces protagonistas- de lo que la Literatura de Cordel tiene para ofrecer.

 

Según Curran, M.[2], el primer gran acontecimiento registrado por la literatura de Cordel tradicional del nordeste fue la Guerra de Canudos, es un relato escrito por un soldado de campaña que sería un pionero de este tipo de literatura. Curran enmarca a esta etapa de la literatura en un período que comienza en 1896 (junto con dicha guerra), y finaliza en 1918 por dos razones: por un lado porque coincide con el fin de la Primera Guerra Mundial, y por otro porque muere el principal poeta y editor de la época, Leandro Gomes de Barros. Curran señala no obstante, que antes de 1896 este tipo de literatura existió previamente a los acontecimientos de Canudos; de hecho, narraciones elaboradas en el siglo XX hablan del momento de la Independencia, en 1822, la Guerra del Paraguay (1865-1870), etc.

La realidad socioeconómica de la región, es fundamental para comprender el Cordel, ya que los primeros poetas de la tradición oral nordestina, los cantadores y los primeros cordelistas, como así también sus lectores, se vieron afectados por una infancia dramática dada las cantidad de mudanzas que debían hacer las familias a causa de la esclavitud[3] o en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. 

 

Alejandro E. Pisnoy

Prof./Invest. CCC.


[1] En la Literatura de Cordel, el negro o el personaje marginado es definido negativamente; se atribuye el racismo a que, liberado de la esclavitud, competía con los trabajadores de la periferia, que eran en su mayoría blancos. 

[2] Curran, Mark. A Literatura de Cordel. Ed. Universidade Federal de Pernambuco. Recife. 1973.

[3] La esclavitud y el gobierno Imperial llegan a su fin en 1889 con el arribo al poder del Mariscal Deodoro da Fonseca instaurando la llamada Nueva República. Esto no impidió que el sistema de explotación esclavista se haya seguido realizando, con un nuevo nombre, trabajo asalariado, en beneficio de los hacendados y los terratenientes para obtener un mayor rédito en sus negocios.

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Levantamientos en América Latina, fines del siglo XIX y comienzos del XX.

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A fines del siglo XIX y comienzos del XX hubo varios factores que llevaron a  distintos levantamientos en nuestro continente, estos fueron provocados por varios factores como el aumento de la explotación, que tendría como consecuencia la politización de estas clases, el avance del capitalismo y la consolidación de los modelos neoliberales.

En Argentina en 1879 el general J. A. Roca organizaba la última etapa de la mal llamada “Conquista del Desierto” reprimiendo, expulsando y aniquilando a los indígenas que habitaban la región pampeana y patagónica de Argentina en busca de la consolidación del Estado Nacional y la apropiación de grandes extensiones de tierras con el proyecto de que fueran entregadas a colonos y pequeños propietarios que llegaban desde Europa, pero nada fue así, finalmente las tierras fueron repartidas y entregadas a una pequeña minoría de familias burguesas ligadas al poder, las cuales pagaban sumas irrisorias de dinero por estas tierras.

En Perú, en 1886, los indígenas de la zona de Huaraz se sublevan contra el gobierno que encarceló y mando al azote al alcalde Pedro Atusparia quién reclamaba la derogación de nuevos y desmedidos tributos. El gobierno de Lima mientras tanto, reprimiría en búsqueda de recuperar el orden campesino y del mundo rural para asegurarse las ventajas que le proporcionaba el sistema económico de explotación.

Mientras tanto en el nordeste brasileño, en 1893, la resistencia provenía desde las clases marginales de la zona del sertao[1], donde una gran masa de mestizos y negros acompañados por viejos bandidos y propietarios, conducidos por Antonio Conselheiro resistía la represión del gobierno en Canudos, a quienes le querían imponer la hostilidad de la nueva república liberal instalada en 1889.

En 1899,  el jefe de los “andinos” de Venezuela, Cipriano Castro, amenazaba desde sus montañas al presidente Ignacio Andrade diciendo: “¡Aprenderá a conocer como roncan los tigres que bajan de los Andes!”.  Y en octubre de 1899 la Revolución llegaría al poder para luego convocar a elecciones. En Uruguay, Aparicio Saravia en 1897 se levanta contra el gobierno con un centenar de paisanos mal armados en defensa de su autonomía ya que desde Montevideo les querían imponer las reglas del mercado, pero a diferencia del caso Venezolano Saravia sería derrotado, y siete años después, en 1904 volvía a la lucha donde encontraría la muerte en la batalla de Masoller, esta marcaría el triunfo de José Batlle, con el que continuaría una larga sucesión familiar en el gobierno uruguayo.

            En México los campesinos también comenzarían el camino de la revolución en contra del gobierno y las políticas económicas de Porfirio Díaz en 1910. Desde el norte y el sur comenzaban los repartos de tierras, y en 1911 la Revolución Mexicana llegaba al poder, pero también comenzaban las internas entre V. Carranza y P. Villa y E. Zapata, y que finalizaría con la derrota y asesinato de estos dos últimos.

            En Nicaragua, Augusto C. Sandino, al frente de un pequeño ejército campesino decide desconocer el acuerdo entre el gobierno conservador y liberal nicaragüense y los EE.UU., y lanzarse a la guerrilla. Sandino y su ejército serían derrotados y las tierras quedarían en manos de un pequeño grupo que controlaba la riqueza agraria del país.

Pero, no sólo los levantamientos, rebeliones o revoluciones provenían desde los campesinos y las zonas rurales, las zonas mineras, principalmente en México y Chile, las zonas laneras-textiles de la patagonia Argentina y las zonas frutícolas y cafeteras de Colombia y Ecuador también protagonizarían y llevarían a cabo grandes huelgas, que al igual que los levantamientos campesinos eran fuertemente reprimidas por parte del Estado, que desde cada ciudad capital decidía los negociados, repartos de tierras y políticas económicas a seguir con las potencias europeas y, ya principalmente a finales del siglo XIX y comienzos del XX con los EE.UU.

 

Alejandro Pisnoy

Profesor/Investigador del CCC            

     


[1] Región de poca población o periferia de la periferia. 

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