Notas con la etiqueta ‘Fidel Castro’

El 26 de julio de 1953: inicio de la Revolución Cubana (II Entrega)

Dr. Sergio Guerra Vilaboy

Universidad de La Habana

 

Polarización social y corrupción

 

     Estas difíciles condiciones de vida contrastaban con las grandes construcciones suntuarias de La Habana –ciudad que concentraba aproximadamente el 25% de la población cubana-, plagada de mansiones, clubes aristocráticos, colegios selectos y clínicas privadas, para beneficio de los sectores privilegiados de la sociedad. La tendencia a la polarización social se acentuó en la década del cincuenta, como demuestra el hecho de que el 80% de todas las construcciones efectuadas en 1957 fueran viviendas de lujo, grandes hoteles y elegantes casinos.[1] 

Para completar el dramático panorama de la sociedad anterior a la Revolución hay que añadir que la corrupción administrativa se había convertido en práctica normal de los funcionarios públicos. El presupuesto estatal estaba al servicio de los gobiernos de turno para el enriquecimiento personal y el sostenimiento de bandas gángsteriles adictas y de la maquinaria política de los partidos en el poder, mientras la miseria, la incultura y la insalubridad se enseñoreaban de toda la isla.

A ello habría que sumar el crecimiento de la prostitución y el juego –por ejemplo, sólo en La Habana diariamente las apuestas ilegales llegaban a 266 mil dólares y 32 mil de estos iban a las autoridades sobornadas-,[2] con marcada participación de la mafia norteamericana, así como la asfixiante penetración cultural de Estados Unidos a través de los principales medios de difusión masiva, subordinando y mistificando los valores autóctonos. En estas condiciones, cualquier protesta obrera, campesina o estudiantil sufría la más brutal represión gubernamental.

 

La dictadura

   

    Para agravar estos problemas, el 10 de marzo de 1952 el general Fulgencio Batista, quien había sido una especie de “hombre fuerte” en la isla entre 1933 y 1944 y que gozaba de gran influencia en el ejército, dio un golpe de estado incruento. La asonada castrense interrumpió el proceso electoral cuando apenas faltaban tres meses para los comicios presidenciales que se venían celebrando en forma regular desde la puesta en vigor de la Constitución de 1940.[3]

Esta carta magna, bastante avanzada para su época –uno de sus acápites proscribía el latifundio y otro establecía la prioritaria función social de la propiedad, incluyendo en su texto derechos sociales y laborales-, fue sustituida por el dictador por unos espurios estatutos constitucionales. Batista, además, disolvió el parlamento, destituyó las autoridades electivas provinciales y municipales que no se sometieron al mando castrense, pospuso las elecciones señaladas para el 1 de junio de 1952 y aumentó en más de una cuarta parte el sueldo de todos los militares, incluidos los soldados.

La llegada al poder de Batista significó un control estatal aún más férreo y antipopular, abriendo una etapa de terror, autoritarismo y entrega sin precedentes a los intereses norteamericanos. El establecimiento de un régimen de esta naturaleza en Cuba estaba no sólo relacionado con las ambiciones de una inescrupulosa camarilla militar vinculada a Estados Unidos, sino también al clima macartista y de “guerra fría” que entonces imperaba a escala internacional.

 Ante el deterioro de la situación económica, pues el país entraba nuevamente en una fase crítica después de la efímera bonanza azucarera provocada por la guerra de Corea, el gobierno de Batista se vio obligado, tras su llegada al poder, a no vender 1,5 millones de toneladas de azúcar, con vistas a facilitar la estabilización del mercado mundial. La caída de los precios de este producto entre 1952 y 1954 –que pasó de 7,41 centavos de dólar a 3,83- precipitó la recesión que padeció la economía de la isla desde el inicio de la dictadura. Esta situación condujo a un virtual agotamiento de los activos monetarios en divisas, que se redujeron de 532 millones de dólares en 1951 a sólo 77,4 millones de dólares en 1958, mientras el crecimiento de la economía en el mismo lapso era de sólo el 1,4% anual.[4] Esto, unido al notable déficit en la balanza de pagos –179 millones de dólares sólo entre 1954 y 1956- obligó al gobierno a solicitar continuos retiros de parte de sus depósitos en el Fondo Monetario Internacional (FMI).[5]

     A contrapelo de su enorme impopularidad, Batista logró consolidarse en el poder gracias a la complicidad de la burguesía, los terratenientes y otros sectores –entre ellos, la corrompida dirigencia de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC)- y al abierto apoyo norteamericano, así como por la incapacidad de los partidos y líderes tradicionales de la oposición para vertebrar una resistencia seria.


[1] López Segrera, op. cit., p. 388. En los cincuenta Cuba tenía en América Latina el primer lugar, en relación a su población, en número de televisores, teléfonos, periódicos y automóviles per capita y también estaba entre los tres primeros países en otros índices (receptores de radio, promedio de consumo alimentario, líneas de ferrocarril, etc.) Véase Carlos del Toro: La alta burguesía cubana, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2003, p. 217.

[2] Más detalles en Sergio Guerra Vilaboy y Alejo Maldonado Gallardo: Historia de la Revolución Cubana, Navarra (España), Ediciones Txalaparta, 2009.

[3] Las encuestas daban amplia mayoría al candidato presidencial del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) Roberto Agramonte, seguido de Carlos Hevia del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) y, por último, Batista, postulado por el Partido Acción Unitaria (PAU). Véase Mario Mencia: El Grito del Moncada, La Habana, Editora Política, 1986, t. I, p. 11.

[4] José Luis Rodríguez: Estrategia del desarrollo económico en Cuba, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1990, p. 16.

[5] Véase Enrique Collazo Pérez: Cuba, banca y crédito, 1950-1958, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1989, p. 39 y ss.

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El 26 de julio de 1953: inicio de la Revolución Cubana (I Entrega)

El 26 de julio de 1953: inicio de la Revolución Cubana

 

Dr. Sergio Guerra Vilaboy

Universidad de La Habana

 

 

     El 26 de julio de 1953 marca el inicio de la Revolución Cubana. Los orígenes del proceso revolucionario cubano se encuentran en la frustración de la independencia de la isla a fines del siglo XIX. Como en el resto de Hispanoamérica, los primeros movimientos anticolonialistas se vertebraron entre 1808 y 1830, cuando no se alcanzó la emancipación de Cuba por una confluencia de factores adversos, entre ellos, el auge que entonces experimentaba la plantación azucarera de base esclavista y la oposición de Estados Unidos, que aspiraba a heredar a España en su dominio sobre la Mayor de las Antillas. A ello hay que añadir que la oligarquía cubana, beneficiada con oportunas concesiones económicas por parte de la monarquía borbónica, temía una repetición de los sucesos de 1791 en Haití.

Por eso la guerra de independencia de Cuba sólo estalló el 10 de octubre de 1868, encabezada por un hacendado de la región oriental, Carlos Manuel de Céspedes. Luego de diez años de tenaz contienda y del receso impuesto por el Pacto del Zanjón (1878), la lucha se reanudó el 24 de febrero de 1895 bajo la dirección de José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez. Cuando la victoria de los patriotas cubanos era ya inevitable, a pesar de la caída en combate de sus principales figuras (Martí, Maceo), los Estados Unidos declararon la guerra a España e intervinieron en el conflicto, lo que le permitió ocupar militarmente la isla de 1899 a 1902.

En esas circunstancias, y bajo una constante presión popular, una convención nacional reunida en La Habana aprobó la Constitución de 1901. Pero esta carta fundamental estableció una república castrada en el disfrute pleno de su soberanía por la Enmienda Platt –en vigor hasta mayo de 1934-, impuesta por el Congreso norteamericano como condición para dar acceso a los cubanos al gobierno de su propio país. Mediante este apéndice a la Constitución de 1901, Estados Unidos se arrogó el derecho de intervenir militarmente en la isla -lo que ocurrió por segunda vez de 1906 a 1909- y retener una estratégica porción del territorio nacional para establecer una base militar (Guantánamo) que aún ocupa, abriendo el proceso de subordinación de la isla a los intereses norteamericanos.

     Desde principios del siglo XX el capital norteamericano, aprovechando las facilidades dadas primero por los gobiernos interventores de Estados Unidos y, después, por los sucesivos presidentes republicanos, invadió los principales sectores de la economía cubana. Así las inversiones norteamericanas en Cuba, que en 1896 apenas ascendían a 50 millones de dólares, se elevaron a 160 millones en 1906, a 205 millones en 1911 y a 1200 millones en 1923, año en que ya controlaban más del 70% de la producción azucarera, principal renglón de la economía nacional.[1]

La penetración económica de Estados Unidos fue favorecida –tras la crisis de 1920-1921, que arruinó a una parte importante de la burguesía cubana- por los regímenes corruptos instalados en el país hasta 1959, los cuales facilitaron que las mejores tierras, fábricas, bancos, minas, medios de transporte y de comunicaciones, así como otras instalaciones de infraestructura, quedaran en manos norteamericanas. De este modo, entre 1902 y 1958, la economía de la isla se caracterizó por un crecimiento significativo pero deforme, así como por su absoluta dependencia de los intereses de Estados Unidos, con el cual se realizaba la mayor parte del comercio.

 

El dominio norteamericano

 

     El capital estadounidense, que en los cincuenta se incrementó en 250 millones de dólares más, para llegar a una cifra superior a mil millones de dólares en 1958, dominaba en ese año el 90% de los servicios de teléfonos y energía eléctrica, el 50% de los ferrocarriles, el 23% de las industrias y el 40% de la producción de azúcar, mientras las sucursales cubanas de bancos de Estados Unidos controlaban un 25% de todos los depósitos bancarios.[2] Ese significativo aumento del capital norteamericano estuvo dirigido, en lo fundamental, a los servicios públicos, al combustible y las manufacturas, retrocediendo en el deprimido sector del azúcar, pues 26 fábricas de ese producto fueron vendidas a capitalistas cubanos entre 1936 y 1958.

Sin embargo, los estadounidenses mantuvieron bajo su control el 38,4% de la capacidad de molida diaria de esa industria, siguieron empleando el 39,6% de la fuerza de trabajo y continuaron disponiendo del 51,6% de todas las tierras dedicadas al cultivo de la caña de azúcar.[3] Esto quiere decir que si bien se hizo palpable el progreso material del país, el desarrollo económico fue unilateral, pues el sector azucarero se hipertrofió -y se estancó desde fines de los años veinte-, sin poder resolver las necesidades vitales del grueso de la población. En 1958 la renta per cápita cubana –que en casi un 40% provenía del azúcar-, y que constituía la segunda de América Latina –solo detrás de Venezuela-, estaba prácticamente estancada desde 1947, a diferencia de los demás países de la región.

 

Situación del campesinado y la clase obrera

    

    El censo agrícola de 1946 mostraba, por otro lado, el grado de concentración de la propiedad rural a que se había llegado en la isla: 114 entidades o personas, o sea menos del 0,1% del número total, eran dueños del 20,1% de la tierra, lo que aumentó hacia 1958 (27%). El 8% del total de las fincas comprendía el 71,1% del suelo, buena parte en manos de compañías norteamericanas como la United Fruit Company y el King´s Ranch.[4] Según el mismo censo, cerca del 70% de la población campesina no poseía la tierra que trabajaba. Datos procedentes de otras fuentes señalan que sólo el 2% de los ganaderos controlaba 1,7 millones de reses, lo que representaba el 42,4% del total de la masa ganadera del país.[5]

No obstante, Cuba era entonces, en el contexto latinoamericano, el país donde probablemente las relaciones capitalistas estaban más extendidas y los elementos feudales menos arraigados, y no existía tampoco una rancia aristocracia. El notable avance de las relaciones capitalistas, junto a las características uniformes del relieve de la isla, sin grandes accidentes geográficos, facilitó la conformación de una población homogénea, sin minorías étnicas –lo que no excluye la existencia de una palpable discriminación racial-, lingüísticas o culturales. Incluso a cualquier rincón del territorio llegaban las emisoras de radio, pues en la práctica no había un solo sitio intrincado o inaccesible. Todo ello contribuyó a que la sociedad cubana fuera más “moderna” e integrada que las restantes de América Latina.

En contraste con este significativo avance de las relaciones capitalistas, que caracterizó a Cuba en los años cincuenta, la clase obrera no era numerosa y estaba poco concentrada en industrias. Si se incluye a los trabajadores fabriles del azúcar, el proletariado cubano no llegaba al 25% de la fuerza de trabajo. Además, el 75% de las industrias existentes en 1954 empleaban menos de 10 obreros y sólo en 14 fábricas laboraban más de 500 trabajadores.[6]

En la misma década, las estadísticas sobre desempleo indican que en varios meses del año, cuando recesaba la cosecha azucarera (de mayo a octubre), el número de desocupados alcanzaba a más de 650 mil personas, esto es, la tercera parte de la población cubana económicamente activa, de los cuales 450 mil eran desempleados permanentes.[7] La vida miserable de gran parte de los cubanos lo ilustran con fría crudeza los siguientes datos estadísticos. Según el censo de 1953, cuando la población total de la isla se estimaba en 5,8 millones de habitantes, el 33,3 % de ella –y el 68,5% de la rural- vivía en bohíos hechos con techos de hojas secas de palma, paredes de tabla o cartón y piso de tierra, sólo un 35,2% de las viviendas tenía agua corriente, un 55,6% electricidad y un 28% servicio sanitario interior, situación que era mucho más acentuada fuera de las ciudades y pueblos.[8]

Una encuesta realizada en 1957 por la Agrupación Católica Universitaria revelaba, por otro lado, que el 60% de los habitantes de las zonas rurales –que constituían aproximadamente la mitad de la población de la isla- vivía en rústicos bohíos de una o dos habitaciones, sin servicios sanitarios ni agua corriente. El 90% del campesinado sólo se alumbraba con keroseno cuando podía adquirirlo, pues el 30% carecía de cualquier tipo de iluminación nocturna. Sólo el 11% de ellos consumía leche, el 4% carne, el 2% huevo, el 1% pescado, siendo su alimentación casi exclusivamente de arroz, frijoles, frutos y raíces comestibles. Un 35% declaraba tener parásitos intestinales y solo el 8% recibía atención médica.[9] El 43% de los campesinos eran analfabetos –el censo de 1953 daba para toda la isla un 22,3%- y el 44% nunca había asistido a la escuela.[10] A nivel latinoamericano Cuba estaba en el duodécimo lugar en escolaridad de su población entre 5 y 24 años. Sólo un 3% de los graduados universitarios eran negros.[11]


[1] Cfr. Julio Le Riverend: La República. Dependencia y Revolución, La Habana, Editora Universitaria, 1966, pp. 63-74, 149-164 y 339-354.

[2] Véase el valor de las inversiones norteamericanas en Cuba, entre 1936 y 1958, en  Germán Sánchez Otero: “La crisis del sistema neocolonial en Cuba: 1934-1952”, Los partidos políticos burgueses en Cuba neocolonial 1899-1952, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1985, p. 173.

[3] Ramiro J. Abreu: En el último año de aquella república, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1984, p. 22.

[4] Los datos en Leo Huberman y Paul M. Sweezy: Cuba, anatomía de una revolución, La Habana, Editorial “Vanguardia Obrera”, 1961, p. 37.

[5] Francisco López Segrera: Raíces históricas de la Revolución Cubana (1868-1959), La Habana, Ediciones Unión, 1980, pp. 425 y 427.

[6] Abreu, op. cit., p. 16. Se ha calculado para los años cincuenta unos 100 mil obreros vinculados a la industria azucarera y unos 400 mil trabajadores industriales.

[7] Oscar Pino-Santos: El imperialismo norteamericano en la economía cubana, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1973, p. 124.

[8] Censos de población, viviendas y electoral, La Habana, (s.e.), 1953, pp. 206-213.

[9] La expectativa de vida era de 58,8 años, la tasa de mortalidad infantil de 37,6 por mil y la de mortalidad de 6,4 por mil.

[10] Agrupación Católica Universitaria: “Encuesta de trabajadores rurales, 1956-1957”, Revista Economía y Desarrollo, No. 12, La Habana, Universidad de La Habana, 1972, pp. 188-212.

[11] Abreu, op. cit., pp. 46-47.

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Efemérides de Nuestra América. Mes de Agosto (parte I)

1 de agosto

1498 Cristóbal Colón avista la primera tierra firme de nuestro continente,  lo que hoy en día es la República Bolivariana de Venezuela.

1969 El Salvador retira sus tropas de Honduras, luego de la “Guerra del fútbol”.

 

2 de agosto

1814 Estalla en Cuzco un movimiento rebelde indio que estuvo a punto de lograr la independencia de Perú.

1828 Antonio José de Sucre renuncia a la Presidencia de Bolivia.

http://www.centrocultural.coop/blogs/nuestramericanos/2010/07/28/bicentenario-los-personajes-de-nuestra-america-3/

 

1872 Manuel Pardo, fundador del Partido Civilista, se convierte en presidente de Perú.

1915 Revolución Mexicana, los partidarios de Carranza se apoderan del Distrito Federal.

 

3 de agosto

1821  José de San Martín se constituye en protector supremo de Perú por el tiempo que requieran las circunstancias.

 

5 de agosto

1819 Muere en Buenos Aires el general Antonio González Balcarce. Lucho por la independencia, participó en la defensa de Montevideo, en las invasiones inglesas de 1806 y comandó la primera expedición libertadora al Alto Perú. Peleó en Suipacha, Huaqui, Cancha Rayada y Maipú. Fue gobernador de Buenos Aires y Director Supremo. Nació en Buenos Aires el 24 de junio de 1774.

 

6 de agosto

1538 Gonzalo Jiménez de Quesada funda la ciudad de Santa Fe de Bogotá, capital de Nueva Granada, actual Colombia.

1824 Batalla de Junín, las tropas patriotas, al mando de Simón Bolívar, Mariano Necochea y Manuel Isidro Suárez, vencieron a las realistas. En virtud de su destacada actuación, el coronel Manuel Isidoro Suárez se ganó el apodo de “héroe de Junín”. Tras la batalla, las antiguas provincias del Alto Perú, hoy Bolivia, se declararon independientes.

1825 Las provincias del Alto Perú, hoy Bolivia, proclaman la independencia.

1962 Jamaica proclama su independencia. 

 

7 de agosto

1819 Se libra la batalla de Boyacá, Simón Bolívar derrota a las tropas realistas. Culmina exitosamente la Campaña de los Andes.

 

8 de agosto

1873 Nace en Anenecuilco, Morelos, el revolucionario Emiliano Zapata.  

 

9 de agosto

1821 José de San Martín declara abolido el régimen constitucional de España en el Perú.

 

10 de agosto

1809 Independencia de la República de Ecuador.

1814 El Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio Posadas, nombra a José de San Martín Gobernador Intendente de la Provincia de Cuyo.

 

11 de agosto

1825 La Asamblea General del Alto Perú, reunida en Chuquisaca (actual Sucre), adopta para el Alto Perú el nombre de República de Bolívar, que luego derivó República de Bolivia.

 

12 de agosto

1898 Los Estados Unidos se anexan Hawai.

 

13 de agosto

1521 Después estar sitiada por tres meses, la ciudad de Tenochtitlán cae en poder de los conquistadores españoles.

1926 Nace en Mayarí, Cuba, el revolucionario Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana que acabo con el régimen de Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959. En 1953, Fidel junto a su hermano Raúl y otros revolucionarios asaltaron el cuartel Moncada, el intento fracasó y fueron condenados a dos años de prisión. En 1956, tras un breve exilio en Estados Unidos y México, regresó a la isla a bordo del Granma. Fidel y Raúl junto a otros revolucionarios, entre los que se encontraban  Camilo Cienfuegos y  Ernesto Che Guevara, se introdujeron en Sierra Maestra desde donde libraron una “guerra de guerrillas” contra la dictadura. Tras el triunfo de la revolución, Castro entró triunfante en La Habana el 8 de enero de 1959.

 

15 de agosto

1534 Sebastián de Belalcázar y Diego de Almagro fundan la ciudad de Santiago de Quito.

1537 Juan de Salazar y Espinosa funda Asunción del Paraguay.

1914 Se inaugura el Canal de Panamá al tráfico marítimo.

 

17 de agosto

1850 Falleció en Bulogne Sur-Mer (Francia) José de San Martín, el Libertador del Sur de nuestro continente.

Biografia de José de San Martín

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EFEMÉRIDES DE NUESTRA AMÉRICA “Mes de Julio” (II parte)

17 de julio

 

1980 En Bolivia el Gral. Luís García Meza, ligado al narcotráfico y apoyado por los militares argentinos, lleva adelante un golpe militar que impide la llegada a la presidencia por la vía democrática a Hernán Siles Suazo.

19 de julio

 

1764 Nace en Buenos Aires el doctor Juan José Castelli. Biografía: Juan J. Castelli

 

1783 Son ejecutados Diego Cristóbal Tupac-Amaru y Marcela Castro, hermano y madre del Inca José Gabriel Tupac-Amaru.

20 de julio

1810 Nueva Granada (actual Colombia) se declara independiente.

http://www.telesurtv.net/noticias/afondo/especiales/Bicentenario-Colombia/

 

1923 Es asesinado en Hidalgo del Parral, Estado de Chihuahua (México) Pancho Villa, jefe revolucionario del ejército del norte en la Revolución Mexicana. (Corrección del mes de junio)

 

1979 La Junta de Reconstrucción Nacional Nicaragüense llega a Managua y asume el poder tras la derrota definitiva de la Guardia Nacional de Somoza por las tropas del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

 

1783 En Caracas, actual capital de la República Bolivariana de Venezuela nace el libertador del norte de América del Sur Simón Bolívar.  Biografía: Simón Bolivar

25 de julio

 

1898 Como consecuencia de la guerra hispanoamericana entre España y EE.UU., se produce el desembarco de tropas norteamericanas en Puerto Rico, apoderándose de la isla.

 

1951 Entra en vigor una nueva Constitución en Puerto Rico, que adquirió la condición de Estado libre, asociado de Estados Unidos.

 

1979 El Frente Sandinista nacionaliza la banca y las empresas financieras de Nicaragua.

26 de julio

 

1953 Un grupo de revolucionarios encabezado por los hermanos Fidel y Raúl Castro asaltan el cuartel Moncada ubicado en la provincia cubana de Santiago de Cuba, con el objetivo de derrocar al dictador Fulgencio Batista. En el frustrado enfrentamiento perdieron la vida varios revolucionarios, y otros tantos fueron juzgados y encarcelados entre los que se encontraban los hermanos Castro. Durante el juicio Fidel Castro dijo en su defensa la conocida frase “la historia me absolverá”.

27 de julio

 

1822 Se produce en Guayaquil (Ecuador) el histórico encuentro entre los libertadores de nuestro continente, José de San Martín y Simón Bolívar.

29 de julio

 

1966 Durante el gobierno militar del general Juan Carlos Onganía, la policía reprime a estudiantes y profesores de la Universidad de Buenos Aires en lo que se conoció como “la noche de los bastones largos”.

http://video.google.com/videoplay?docid=-546266856184050275

 

 

 

 

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Los personajes de nuestra América. Ernesto “Che” Guevara

Concurso Nacional de Diseño de Afiches

Organizado por Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Plata con el auspicio de la Asociación de Diseñadores de Comunicación Visual de la provincia de Buenos Aires - ADCV y el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. El concurso de afiches apunta a recuperar el espíritu de los personajes que fueron el motor de los procesos emancipatorios latinoamericanos y contribuir a la preservación y construcción de la memoria colectiva, comenzando por la educación primaria. Dirigido a profesionales de la comunicación visual y el diseño gráfico -o grupos mixtos con profesionales- Finaliza: 04/08/10. Mas información: www.cultura.laplata.gov.ar  www.adcv.org.ar  www.centrocultural.coop

 

Ernesto “Che” Guevara de la Serna

 

“Me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie”

 

Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en Rosario. A los dos años de edad sufre su primer ataque de asma, y la familia se muda en 1932 a la ciudad de Altagracia por recomendación médica. En diciembre de 1947 ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Durante 1952 viaja por Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela en compañía de Alberto Granados. El 12 de junio de 1953 recibe el título de médico. El 6 de julio parte rumbo a Venezuela, pero la situación que encuentra en Bolivia y su posterior contacto con exiliados latinoamericanos en Perú le hace cambiar de idea.

           

En diciembre de 1953 llega a Guatemala. En enero de 1954 conoce a Antonio Ñico López, participante del asalto al Cuartel Moncada, con el que entabla amistad. Después del golpe de Estado que culmina con el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Arbenz, el Che parte rumbo a México. En julio de 1955 conoce a Fidel Castro y se enlista como médico de la futura expedición del Granma. El 25 de noviembre de 1956 los combatientes revolucionarios parten del puerto de Tuxpan con rumbo a Cuba. El desembarco se produce el 2 de diciembre y los rebeldes son sorprendidos pocos días después en Alegría de Pío por el ejército de Batista.

 

El 17 de enero de 1957 participa en el primer combate victorioso de los rebeldes en La Plata. El 28 de mayo se obtiene una importante victoria en el ataque al cuartel del Uvero. Según el Che, este combate marca la mayoría de edad del Ejército Rebelde. El 5 de junio, es nombrado jefe de la cuarta columna rebelde (en realidad, la segunda). Entre julio y diciembre fija su campamento en la zona de El Hombrito. Ahí instala una escuela, una fábrica de zapatos, una talabartería, una armería, una hojalatería, una herrería y un horno para hacer pan. El 21 de agosto de 1958, el Che recibe la orden de marchar con destino a la provincia de Las Villas para ponerse al frente de las unidades del Movimiento 26 de julio que operaban en esa zona. La columna invasora 8 “Ciro Redondo” parte el 31 de agosto desde El Jíbaro. El 8 de septiembre llega a Camagüey. El 15 de octubre, después de recorrer más de 500 Km, llega a la sierra de El Escambray. El Che instala su comandancia en Caballete de Casa. El 28 de diciembre, como parte de la ofensiva final del Ejército Rebelde, inicia el ataque a la ciudad de Santa Clara. El 31 de diciembre se consuma la toma de la ciudad y el triunfo de la Revolución. El 2 de enero de 1959 se traslada a La Habana, y el 7 de febrero es declarado ciudadano cubano por nacimiento. El 26 de noviembre  es nombrado presidente del Banco Nacional de Cuba.

 

El 16 de abril de 1951 se translada a la comandancia de occidente en Consolación del Sur, Pinar del Río, pues la inteligencia cubana piensa que habrá una invasión estadounidense por esa zona, la más cercana al continente. El desembarco mercenario finalmente se produce en Playa Girón y es derrotado por el naciente ejército revolucionario en tan solo 72 horas. El 2 de agosto de ese mismo año viaja al frente de la delegación cubana rumbo a Punta del Este, Uruguay, para participar en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico Social. El día 8 interviene en la quinta sesión plenaria y fustiga la denominada Alianza para el Progreso. El 17 pronuncia un discurso en la Universidad Nacional de Montevideo. El 19, tras concluir su visita a Uruguay, viaja a Argentina y Brasil. El 23 informa en televisión al pueblo de Cuba los resultados de la Conferencia de Punta del Este.

 

El 3 de octubre de 1965 en el acto de constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba Fidel Castro lee la carta de despedida del Che. Y el 3 de noviembre de 1966 llega a La Paz con el nombre de Adolfo Mena González y pasaporte uruguayo. El 7 de noviembre se incorpora a la guerrilla. En abril de 1967 se publica en Cuba su “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental“. Luego de no conseguir el apoyo necesario de los campesinos el 8 de octubre es herido en combate en la Quebrada del Yuro. Al día siguiente, el 9 de octubre es asesinado en el pueblo de Higuera.

 

 

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