Notas con la etiqueta ‘Estados Unidos’

PUERTO RICO: LA HERMANITA ROBADA

Publicada en diario Tiempo Argentino el 01-02-2014

http://tiempo.infonews.com/2014/02/01/editorial-117882-puerto-rico-la-hermanita-robada.php

La declaración final del II Encuentro de la CELAC realizado en La Habana, reitera en el apartado 38 “el carácter latinoamericano y caribeño de Puerto Rico” y declara que es asunto de interés de CELAC “las resoluciones sobre Puerto Rico adoptadas por el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas”. En el apartado 39 los países miembros de la CELAC se comprometen “a seguir trabajando … para lograr que la región de América Latinas y el Caribe sea un territorio libre de colonialismo y colonias”.

Al igual que en Cuba, en Puerto Rico se venía luchando por la independencia, adquiriendo gran virulencia esa resistencia en 1868: en dicho año se produjo la revolución conocida como el “estallido de Lares”, uno de cuyos inspiradores e impulsores fue Ramón Emeterio Betances, quien junto con Eugenio María de Hostos fueron los adalides de la lucha patriótica en esos años.

En 1898, en el marco de la guerra contra España por la independencia de Cuba y Puerto Rico, los Estados Unidos bombardean la capital portorriqueña desde una escuadra al mando del almirante Sampson. En el mes de julio de dicho año las tropas norteamericanas toman posesión territorial. En agosto se llega al armisticio previo al Tratado de París y en octubre de 1898 se efectúa la claudicación española con la ceremonia oficial de transferencia de soberanía, por medio de la cual el presidente de los EE.UU. nombra un gobernador militar para la isla.

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Tensión norte-sur. Argentina y Estados Unidos desde 1810 a la actualidad

Conferencia-Charla

18 de Junio de 2012 19:00 hs.

¿Carnales? ¿tumultuosas? ¿maduras? ¿conflictivas? ¿intensas? ¿distantes? A lo largo de la historia, protagonistas y analistas caracterizaron de las más diversas formas al vínculo bilateral. La clase dominante argentina, europeísta, fue tejiendo lazos económicos, políticos, sociales y culturales con el Viejo Continente. A lo largo del siglo XX, las tensiones bilaterales no hicieron sino incrementarse, producto de dos economías más competitivas que complementarias. La presente conferencia es una invitación a recorrer 200 años de conflictivas relaciones entre Argentina y Estados Unidos.
Expositor: Leandro Morgenfeld, (Doctor en Historia, Docente de la UBA e Investigador del CONICET)
Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”. Corrientes 1543 C.A.B.A. Sala Jacobo Laks [3º P] - Organiza Departamento de Historia.

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La base naval de Guantánamo (I Parte)

Por Jorge Núñez Sánchez en El Telégrafo. Primer Diario Público. Guayaquil. Ecuador. 23 de Febrero del 2012

Guantánamo es una base naval estadounidense implantada en la bahía del mismo nombre, en el sureste del territorio cubano. Junto con las islas Malvinas y la Guayana Francesa, es una de las últimas posesiones coloniales existentes en América.

La existencia de ese enclave militar forma parte de la historia del expansionismo norteamericano. Desde su nacimiento, los EE.UU. ambicionaron apoderarse de Cuba, sea mediante compra a España u ocupación militar.

En 1898, mientras los patriotas cubanos se hallaban a punto de derrotar militarmente a su metrópoli y conseguir su independencia, los EE.UU. declararon la guerra a España, con el afán de arrebatarle sus últimas colonias. Tras una breve campaña, esta emergente potencia derrotó a la vieja potencia ibérica y se apoderó de Cuba, Puerto Rico, las islas Guam y las Filipinas, que pasaron a ser sus colonias.

Después de dos años de ocupación militar, los estadounidenses convirtieron a Cuba en una “República mediatizada”: en 1900 impusieron a la isla el gobierno de Tomás Estrada Palma y en 1901 el presidente MacKinley promulgó la “Enmienda Platt”, por la que su país se reservaba el derecho de intervenir en Cuba cuando lo estimara necesario.

Por fin, en febrero de 1903, los EE.UU. le obligaron al gobierno de Estrada Palma a suscribir un “Convenio para las Estaciones Carboneras y Navales”, por el que se les permitía implantar una base naval en Guantánamo.

Según tal documento, Cuba arrendaba a EE.UU. un territorio de cerca de 118 km cuadrados, sin plazo fijo, para que este país estableciera “estaciones carboneras o navales y para ningún otro objeto”.

Más tarde, un tratado de 1934 fijó en dos mil dólares anuales el valor del arrendamiento de ese extenso y estratégico territorio cubano, convertido de hecho en un enclave colonial extranjero.

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Rebautizar América (III Parte) AMÉRICA Y AMERICANOS

AMÉRICA Y AMERICANOS

Pero además de que estamos sin bautizar, como señala Fidel, el nombre que teníamos se lo apropió el gigante de botas de siete leguas del norte. . Tenemos que lidiar con los anglosajones del norte que se arrogaron la paternidad del nombre y se hacen llamar “americanos”, con un resultado asombroso, ya que la mayoría del mundo los acepta llamar así. Son ciudadanos de un país sin nombre: Estados Unidos de América es una razón institucional, una forma de organizar Estados, pero nunca un nombre propio; si el destino nos llevara, a los que vivimos en lo que hoy se define como América latina, por el camino que conduce a la integración, y ésta adquiriera una síntesis institucional, también podríamos llamarnos Estados Unidos de América, sin faltar a la verdad o a una razón con sentido común. Habría que plantearle a las Naciones Unidas –aunque fuese solamente por un ejercicio de ironía- que le exija a nuestros vecinos del norte, que se inventen un nombre propio, si es que no quieren –como supongo- utilizar algún nombre de los que utilizaban los originarios de allí para llamar a su territorio. Y este planteo, para no resignarnos como el panameño Justo Arosemena quien, en un discurso en Bogotá en 1856 en el que rehabilitaba el nombre de Colombia para el continente, explicó: “Nosotros, los hijos del Sur, no le disputaremos una denominación usurpada, que impuso también un usurpador”.

¿Qué América tenemos entonces en común con los Estados Unidos? Dice el chileno Miguel Rojas Mix:

“Siempre ha sido un problema para nosotros poder identificarnos. Saber cómo nos llamamos. Desde que, a comienzos del siglo XIX, el nombre de América deja de tener un sentido general para pasar a designar sólo a los Estados Unidos, los que vivimos al sur del Río Bravo nos encontramos en busca de nuestros papeles de identidad. Somos una especie de exiliados en nuestro propio continente. Ya lo constataba Humboldt en el suplemento agregado a la edición del Ensayo político sobre la isla de Cuba: “Para evitar las circunvoluciones fastidiosas” –decía- “pese a los cambios políticos ocurridos en la situación de las colonias, yo continúo describiendo en esta obra los países habitados por los españoles-americanos con la denominación de América Española. Nombro Estados-Unidos, sin agregar de la América septentrional, a los países de los anglo-americanos, bien que haya otros Estados-Unidos, formados en la América meridional. Es molesto cuando se habla de pueblos que desempeñan un papel importante en la escena mundial, y no tienen nombres colectivos. La palabra ‘americano’ no puede seguir siendo aplicada únicamente a los ciudadanos de los Estados Unidos de la América del Norte, y sería deseable que esta nomenclatura de naciones independientes del Nuevo Continente pudiera ser fijada de una manera a la vez cómoda, armoniosa y precisa.’”

Podríamos agregar que, en la misma sintonía de confusiones, la palabra “latinos” está incorrectamente utilizada para designar a los inmigrantes que, por causas originadas en la dominación neocolonialista de los mal llamados “americanos”, debieron cruzar el río Bravo hacia el norte. En un artículo aparecido en la Sección Enfoques del diario La Nación de Buenos Aires, que lleva el sugestivo título de “Nueva York, capital latina”, se lee: “ ‘Latino’ fue acuñado por militantes chicanos (descendientes de mexicanos) de California durante la era de los derechos civiles como un término de orgullo étnico. Obvia contracción de ‘latinoamericano’, la palabra adquirió muy pronto una connotación más específica. En principio, Latino es todo estadounidense que desciende de latinoamericanos, que tiene por lengua materna el inglés y por color de piel algún tono de la gama del marrón, y hasta el negro. La mayoría no tiene más contacto con América latina que el que los descendientes de alemanes, italianos o rusos tienen con Europa. En su sentido más amplio, el término engloba también a españoles y brasileños.”

La gran contradicción salta a la vista: Quien por su mezcla o pureza étnica tenga alguna gama del marrón o del negro en su piel, y viva en Nueva York u otra ciudad del norte, será catalogado como “latino”, aunque el fondo de su cadena ancestral lo denuncie como descendiente de maya, quechua, guaraní, congoleño o ugandés.

Horacio A. López.


Guerra y maldonado. Ob. Cit., p.23.

Miguel Rojas Mix. Los cien nombres de América. Editorial Lumen. Barcelona. 1991, p. 32.

Claudio I. Remeseira. Nueva York, capital latina. (Artículo) Diario La Nación. Buenos Aires. 26 setiembre, 2004.

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EL CASO MALVINAS: ¿De territorio usurpado a Estado Kelper?

Con el criterio de la continuación de la potestad que España ejerciera en las Malvinas hasta que las abandonara en 1811, el gobierno de Buenos Aires toma posesión de las mismas en 1820.

El prologuista del libro de Alfredo Palacios, “Las Islas Malvinas. Archipiélago Argentino”, Jorge Cabral Texo, valora la demostración por parte del autor del libro

…de que el golpe de mano llevado a cabo por Inglaterra el 1º de enero de 1833, contra la soberanía argentina en las Malvinas, fue prologado y hasta preparado por funcionarios diplomáticos consulares norteamericanos al facilitar el malón realizado por la fragata Lexington1, en Puerto Soledad, el 28 de diciembre de 1831, al dar caza a los funcionarios allí instalados y al alegar luego, en justificación de su vandalismo, una especie de tercería de dominio sobre las Islas Malvinas, sosteniendo que ellas no pertenecían a las Provincias Unidas sino a Inglaterra.

Su inopinada defensa de Gran Bretaña –dice Palacios, refiriéndose al Encargado de Negocios de EE.UU.-, sosteniendo sus pretendidos derechos…, abrió las puertas a las reclamaciones de Inglaterra.2

Un año y cuatro días después de la tropelía yanqui en las Malvinas, Inglaterra ocupó militarmente las islas, manteniéndolas en una situación de “colonias” hasta nuestros días. En ese momento no valió la Doctrina Monroe para los Estados Unidos, como no valió tampoco en la década del 80 del siglo XX: en 1982 Estados Unidos volvió a ponerse del lado de los ingleses, proporcionándoles valiosa información satelital sobre la ubicación de los navíos argentinos durante la llamada “Guerra de Malvinas”. Desde entonces Argentina no cesa de plantear año tras año sus reclamos soberanos sobre las islas ante el Comité de Descolonización de la ONU. Para los argentinos no cabe ninguna duda en cuanto a que el archipiélago es parte de la República Argentina. Para nuestros hermanos americanos tampoco; vale destacar que, en plena guerra, las manifestaciones de solidaridad con la Argentina se desplegaron por toda nuestra América y que tres gobiernos ofrecieron su ayuda militar para combatir a los británicos: Cuba, la Nicaragua sandinista y el Perú. Por supuesto, la dictadura militar argentina, que había desatado el conflicto como una forma de congraciarse con el pueblo en momentos en donde ya estaba tambaleante, no aceptó esa ayuda que hubiera continentalizado la guerra.

Obviamente que la Argentina perdió su guerra con Gran Bretaña. El nuevo status que adquirieron las islas fue muy funcional a los intereses de Gran Bretaña en el Atlántico Sur.

En octubre de 2006 un artículo publicado en el Suplemento “Enfoques” del diario La Nación de Buenos Aires, titulado “¿Un Estado Kelper?”, firmado por Jorge Liotti, instala el tema de la intención de algunos dirigentes kelpers de las islas de bregar por la independencia de las mismas. Señala el copete del artículo: “Como parte de una estrategia de endurecimiento frente a la posición argentina, un sector del gobierno isleño plantea la independencia del archipiélago, aunque algunos observadores afirman que detrás de la iniciativa está el Foreign Office.”

Algunos párrafos del artículo señalan:

¿Podrían las islas Malvinas convertirse alguna vez en un miniestado administrado por los kelpers y reconocido por la ONU como un país independiente? Aunque parezca temerario, el planteo forma parte de la estrategia de endurecimiento de posiciones que impulsan algunas autoridades del archipiélago y que ha generado una creciente preocupación del lado argentino.

La idea fue expuesta por uno de los nuevos miembros del Consejo Legislativo de las islas, Richard Davies, e inmediatamente desató una polémica.

No hay razón, en mi opinión, para que no podamos buscar una plena independencia en el futuro (…). Hubo una pequeña presencia argentina en las islas a fines del siglo XIX, pero desde entonces nosotros desarrollamos el país (sic)’, declaró en una entrevista concedida al diario chileno La Tercera

Según relataron a La Nación miembros de la delegación argentina que participó el 15 de junio pasado de la reunión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, Davies también expresó su posición independentista en ese ámbito…

…la mención explícita al concepto de ‘independencia’ ha sido interpretada como una profundización del histórico reclamo de autodeterminación de los isleños. El vocero y ex miembro del Consejo Legislativo Lewis Clifton lo entiende de ese modo. ‘La Constitución de las islas contempla la posibilidad de la autodeterminación y el autogobierno’, dijo a La Nación. ‘Y el autogobierno –aclaró- podría llevar a la independencia en algún momento: es un paso más allá en el derecho de autodeterminación’.

Cisneros3 entiende que este esquema ‘deriva de la tradicional noción británica de Commonwealth, compuesta por estados independientes vinculados a la Corona’. Según su visión, la postura que impulsan los malvinenses es similar al caso de Bélice, ‘que es formalmente independiente, pero con fuerte vinculación con el gobierno de Londres en cuestiones de defensa’.4

No es casual ni caprichosa esta demanda. Al igual que a mediados del siglo XIX, las islas Malvinas se revalorizan hoy geoestratégicamente para la OTAN por su proximidad con el paso sureño interoceánico, por su cercanía también con el continente antártico, por su condición de portaviones fijo y base militar, y por su riqueza ictícola, de krill, de petróleo y de yacimientos de minerales especiales en las profundidades del océano circundante. El control del paso interoceánico es un tema de importancia, tal como lo explicita el Documento de Santa Fe IV, ante una eventual complicación del control del canal de Panamá. Estados Unidos hace la vista gorda, en este caso, a la doctrina Monroe –como lo señalara José Ingenieros para otros lugares de nuestra América- debido a su estrecha alianza en la actualidad con Gran Bretaña. Igual postura tuvo cuando avaló la invasión inglesa en 1833 y cuando se colocó del lado británico en la guerra por las Malvinas de 1982.

Un estado kelper independiente, miembro del Commonwealth, desbrozaría el camino para un accionar con plena libertad de movimientos a los intereses de Gran Bretaña, cuestión que hoy no ocurre por la tensión generada en la disputa permanente de la soberanía con la Argentina. Valga como ejemplo de las dificultades actuales, la prohibición de vuelos desde y hacia Argentina y la sanción en el Parlamento argentino que prohíbe a los buques y empresas que operan en el Mar Argentino estar asociados con empresas que cuentan con licencias malvinenses.

el 18 de abril de 2008 el Reino Unido hizo un llamado a una “ronda de licencias” para la explotación de nuevas áreas hidrocarburíferas en torno a las islas Malvinas, ante lo cual el gobierno argentino protestó enérgicamente ante Londres, calificando el acto de “ilícito”.

Esta nueva disputa recién comienza y no será entre argentinos y kelpers, sino nuevamente entre argentinos e ingleses, con los Estados Unidos tomando partido por estos últimos.

Horacio López

Subdirector C.C.C.

1 Fragata de guerra norteamericana.

2 Alfredo L. Palacios, Las Islas Malvinas. Archipiélago Argentino, Claridad, Buenos Aires, 1934.

3 Andrés Cisneros, ex vicecanciller argentino.

4 Liotti, Jorge “¿Un Estado Kelper?”, Diario La Nación de Buenos Aires, 22 de octubre de 2006.

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