Notas con la etiqueta ‘El Salvador’

EFEMÉRIDES DE NUESTRA AMÉRICA

 

 

A partir de este mes comenzamos con las efemérides de Nuestra América con el objetivo de recuperar algunos de los principales acontecimientos de nuestro continente, como así también las voces, de hombres y mujeres que fueron silenciadas por la historia oficial a lo largo de los siglos.

 

1 de marzo de 1879 Comienza la Guerra del Pacífico …

3 de marzo de 1816 Las fuerzas lideradas por Juana Azurduy derrotan a las fuerzas realistas…

 4 de marzo de 1811 Es asesinado Mariano Moreno…

24 de marzo de 1976 …comenzaba la etapa más oscura y sangrienta de la historia argentina…

Efemerides de marzo 

Comentarios (2) »

Las mujeres del café. Guatemala 1925.

Mapa de Guatemala y América Central

“Guardar silencio y mostrarse indiferente ante este gesto de las sufridas hijas del pueblo, aparte de ser censurable, acusa lenidad en quienes tal hagan. En nuestros anales obreristas, la actitud altiva de las mujeres hace época y quienes tenemos una cabal idea de lo que debe ser el espíritu de solidaridad, estamos con ellas… Las obreras declaradas en huelga, en su carrera de sufrimientos morales, en medio se su condición paupérrima, ha filtrado un rayo de luz en sus cerebros y han dicho: HASTA AQUÍ…”[1]

 

            A fines del siglo XIX y comienzos del XX Costa Rica encabezo el desarrollo cafetalero en Centroamérica, y fue el impulso para los demás países de la región, sobre todo en Guatemala y El Salvador que contaban con una gran cantidad de mano de obra, y esto los llevo a tener una supremacía regional en  la producción de café. Las propiedades dedicadas a la producción de café eran de grandes extensiones, y en manos de unos pocos terratenientes, en su mayoría de origen alemán beneficiados por el reparto de tierras llevado adelante por liberales de este período.

            El sistema de trabajo se encontraba bajo el sistema del colonato[2] aseguraba la mano de obra permanente, como así también el permanente reclutamiento de población indígena a los cuales ya le habían expropiado sus tierras y a los cuales se les pagaba con el sistema de bonos, que sólo podían canjear en los almacenes que pertenecían a los dueños de las empresas.

            En diciembre de 1921, Carlos Herrera, quien había sido designado a la presidencia de Guatemala mediante una alianza entre grupos de la elite capitalina, bajo un modelo católico conservador, apoyado por algunos sectores populares, obreros y artesanos; fue derrocado por un golpe militar que instaló una triunvirato de generales, cuya figura más representativa fue el general José María Orellana. Las causas más sobresaliente que llevaron al derrocamiento de Herrera fueron, la no implementación de una reforma monetaria impuesta por la burguesía local, y la venta de la compañía eléctrica a manos de los EE.UU., dicha compañía era de capitales alemanes, pero luego de la Primera Guerra Mundial las presiones para que esta sea vendida a capitales norteamericanos era insostenible, y con el apoyo y más tarde el reconocimiento de Washington se instalaban los militares en el gobierno, que luego convocaría a elecciones donde Orellana como candidato oficial fue elegido presidente. Donde una de las primeras medidas fue ratificar la venta de la compañía eléctrica a la empresa norteamericana U.S. Electric Bond and Share Co., y la implementación de la reforma monetaria, basada en la producción de café.

            La llegada al gobierno por parte del Gral. Orellana, favoreció a los intereses extranjeros y a la burguesía local, hechos que llevaron a la protesta de los sectores populares y obrero contra este régimen. El crecimiento del movimiento obrero venía aumentando desde el comienzo de 1920, y en 1922 se produce un levantamiento popular masivo en todo el país. El gobierno acusa al Partido Conservador de estar detrás de estos hechos y emprende una dura represión y persecución, principalmente contra los líderes de la iglesia y en menor medida contra anarquistas y comunistas.

             En 1924 lo trabajadores muelleros comienzan una huelga contra la United Fruit Company (UFCO), en reclamo de aumento salarial, reducción de las horas de trabajo y la no discriminación étnica racial para los trabajadores negros. A estas demandas se suman los trabajadores de las bananeras y son apoyados por las demás organizaciones sindicales del país. Luego de 27 días de represión y expulsión de dirigentes obreros la huelga es levantada sin poder lograr sus demandas. En ese mismo año también se levantan en huelga los trabajadores ferroviarios en contra de la International Railways of Centro América (IRCA). El final no se diferencia de la mencionada anteriormente, los trabajadores son perseguidos, reprimidos y encarcelados sin lograr que se cumplan sus reclamos.

            Durante 1925 y 1926 se desataran varias huelgas en todo el país. El gremio de los zapateros exige la reducción de la jornada laboral, un trato digno y mejores condiciones de trabajo. Luego de 18 días logra obtener las mejoras laborales. También el Sindicato Gremial de Panificadores inicia una huelga en busca de reducir la jornada diurna y eliminación de la jornada nocturna o doble salario. Esta huelga se hizo muy fuerte en la capital y en otras ciudades. Los principales dirigentes fueron perseguidos y encarcelados, pero lograron la mayoría de las demandas. Después de unos meses los panaderos volverían a la huelga dado el incumplimiento de las demandas. Otras huelgas que se dieron durante estos años fueron la de las y los costureros, los trabajadores de velas y jabón, los curtidores, ladrilleros y carreteros, pero las huelga que caracterizó a este período fue la huelga que el 25 de noviembre de 1925 llevaron adelante las escogedoras de café que trabajaban para el beneficio “La Moderna” propiedad de la compañía alemana Gerlach Co. Esta fue la primera gran huelga llevada a cabo por un grupo de mujeres en Guatemala y también en Centroamérica.

            En la mañana del 25 de noviembre de 1925, unas cien huelguistas, de las 150 que trabajaban en el beneficio, se reunieron cerca de la entrada de la empresa  cafetalera “La moderna”, lo que le reclamaban a la empresa alemana giraba en torno a la discriminación y diferenciación por el desprecio de su fuerza de trabajo y docilidad por ser mujer. Los reclamos principales fueron los siguientes: “…1) Ocho horas de trabajo diarias, 2) La supresión de multas, 3) Abolir la disposición de que por llegar fuera de hora al beneficio se les quite el trabajo, 4) Alternabilidad en el manejo de la maquinaria para que haya equidad en el salario que se devenga. 5) Aumento de salario de 5 pesos diarios, puesto que sólo ganaban entre 15 y 18 pesos por día (mientras que los sueldos de los trabajadores hombres solían oscilar entre 50 y 80 pesos diarios). 6) Que se les reconozca, sino el salario en casos de enfermedad, sí el puesto, ya que una sola falta es motivo para que se les quite el trabajo, sin que se tenga en cuenta las causales de ella, y 7) Que no sea retirada del beneficio por motivo del presente reclamo ninguna de las trabajadoras que existían hasta el día de ayer (24 de noviembre)…”[3].  

             La huelga duró seis días y fue apoyada por todos los sindicatos y federaciones de trabajadores del país. Esta tuvo una característica diferente a las huelgas que se venían produciendo en Guatemala, fue una protesta sin la organización de una marcha de protesta, pero sí de un para de actividades, y la creación de un “comité de huelga” encabezado por quién fue nombrada como directora, Berta Reyes, Ernestina Sierra como subdirectora, y Elisa Murga y Amelia Villagrán como secretarias. Las trabajadoras se encargaron de difundir sus protestas y reclamos en los diarios, asambleas y reuniones con distintos dirigentes obrero, y como consecuencia de esta lucha lograron la formación de su sindicato.

            Con el apoyo conseguido por parte de todas las federaciones y sindicatos del país lograron que se les reconociera el aumento salarial exigido, la jornada de 8 horas, la supresión de cualquier tipo de multas , el cambio de hombres por mujeres en el registro, y el no despido por motivo de enfermedad ni por haber participado en la huelga. Hasta aquí parecía ser que las obreras habían logrado su objetivo, pero la respuesta no se hizo esperar, la represión esta vez no fue la persecución, encarcelamiento o asesinato, sino que el día 15 de diciembre de 1925, la empresa alemana se veía en la necesidad de despedir a la mayoría de las trabajadoras por falta de grano. Las trabajadoras sabían que la medida era en represalia a la huelga llevada a cabo días atrás, “…según lo expusieron las obreras, todas las implicadas en la huelga fueron expulsadas, ya que cuando se presentaron a sus labores, sus lugares estaban ocupados por nuevas obreras… ¿Sí no hay trabajo como lo declararon los representantes de Gerlach, entonces porqué se contratan nuevas obreras?”[4]

El objetivo fue claro, y como lo dicen las noticias, había que deshacerse de las mujeres huelguistas de cualquier manera, pero esta vez la violencia fue utilizada de otra manera, lo palos y las balas fueron reemplazados por una simple excusa que a lo largo de la historia de nuestra América también se ira haciendo costumbre.

 

 

Alejandro Pisnoy             

Prof. Invest. CCC

 

Ref. Bibliográficas

Carrillo Padilla, Ana. Sufridas hijas del pueblo: la huelga de las escogedoras de café de 1925 en Guatemala. En: Revista Mesoamérica Número 27. 1994. pg. 93 126.

Muñoz, Jorge. Breve historia contemporánea de Guatemala. Ed. FCE. México DF. 1998.      

Pérez Brignoli, Héctor. Breve historia de Centro América. Ed. Alianza. Madrid. 1990.

Valladares, Luís. (Coord.) Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Ed. Nueva Guatemala de la Asunción. 2006.



[1] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 87 88.

[2] Sistema que permitía al colono tener el derecho a cultivar la tierra que no lo pertenecía,  ni podía abandonarla. Además debía pagar por ella una renta por el uso de la misma.

[3] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 87

[4] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 89

 

 

Comentarios (3) »

El Faro del Pacífico entra en erupción. El Salvador, enero de 1932

El faro del Pacífico entra en erupcion

 

“…Todos juntos tenemos más muertes que ellos, pero todos juntos tenemos más vidas que ellos. La todopoderosa unión de nuestras medias vidas, de las medias vidas de todos los que nacimos medio muertos en 1932”[1].

 

Desde 1913, y hasta 1927 El Salvador estuvo gobernado por la familia Meléndez-Quiñonez. Desde el comienzo de la década de 1920 la organización de los sindicatos comenzaba a ser mayor, sobre  todo en las zonas cafeteras, ya que el café era el principal producto de exportación del país. En 1927 asume la presidencia Pío Romero Bosque, un conservador que anuncio importantes leyes laborales a favor de los obreros, una de las cuales fue la legalización de los sindicatos, también permitió la libertad de prensa. Su gobierno se vio favorecido por la prosperidad económica del país, pero que al final de su mandato debió enfrentarse a la crisis económica de 1930.

En 1931, Pío Romero finalizaba su mandato, lo  sucedió Arturo Araujo, un terrateniente que era admirador del laborismo inglés. Su victoria fue posible gracias al apoyo de algunos sectores sindicales e intelectuales. Pero la crisis económica que afectaba al mundo se sentía cada vez más en El Salvador, y los problemas sociales se acrecentaban como así también los problemas gubernamentales, ya que el gobierno de Araujo al tener problemas administrativos y fiscales dejo de pagar a los funcionarios civiles y militares.

            La crisis fue insostenible para el gobierno y el 2 de diciembre de 1931 comenzó el derramamiento de sangre en El Salvador. Un grupo de militares, encabezado por el general Maximiliano Hernández Martínez, vicepresidente y ministro de guerra de Araujo, apoyado por los terratenientes burgueses, provoco un golpe de Estado, derroco al presidente Araujo, y se instalo en el poder.

            El pueblo, cansado de tanta opresión decidió levantarse contra el gobierno militar de Hernández Martínez y las plazas de varios pueblos del país comenzaron a llenarse. Pero la respuesta por parte del gobierno no se hizo esperar y comenzó una gran represión que acabo con una gran cantidad de indígenas, campesinos, estudiantes y obreros heridos y asesinados, las fuentes hablan de casi treinta mil muertos, claro que el análisis de cómo comenzaron los acontecimientos y quienes fueron sus principales ideólogos de este 22 de enero de 1932, presentan sus diferencias.

            Las causas que llevaron al pueblo a este levantamiento fueron: La concentración de tierras en manos de una pequeña burguesía expropiando a indígenas campesinos, que comenzó a fines del siglo XIX; La conformación, en 1930 del Partido Comunista de El Salvador (PCS), cuya figura más relevante, tanto en la creación del Partido como en el levantamiento del 22 de enero donde fue asesinado, fue Agustín Farabundo Martí[2]. Por último, al descontento por el derrocamiento de Araujo, se le sumo el gran fraude que hubo por parte del gobierno militar en las elecciones municipales del día 3 de enero de ese mimo año.

            La historiografía salvadoreña tiene varias visiones sobre el levantamiento de 1932, algunas hablan de que estos acontecimientos son el primer intento comunista revolucionario en América Latina en el marco de la lucha del comunismo internacional para imponerse sobre el imperialismo de los EE.UU. Para otros fue o es el comienzo del ejemplo a seguir en la lucha revolucionaria del continente llevada adelante por campesinos, estudiantes y obreros. Otra visión, habla de que este levantamiento organizado por campesinos indígenas  ladinos, agrupados bajo el sistema tradicional de cofradías, se le sumo el PCS, pero que estos no fueron los ideólogos del levantamiento, pero otra visón habla de que es al revés, el plan fue ideado por el PCS, y los campesinos se incorporaron a ellos.

            Las visiones varían de acuerdo a la ideología política de los distintos historiadores, pero lo que si nos aclara como se inicio el levantamiento es lo que menciona Will Alfredo Pinto, dirigente indígena de Izalco, militante del Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y miembro de la “Comisión de la Verdad sobre el genocidio de 1932” que se dedica a la investigación sobre las causas que desataron el levantamiento y la represión y etnocidio de ese año. En esta entrevista Will habla de que las causas que llevaron a este levantamiento fueron la pérdida de la tierra a manos de la burguesía terrateniente desde finales de la década de 1880, y que tubo como consecuencia a las malas condiciones económicas y de vida de los indígenas  campesinos, a esto se le sumo la crisis económica mundial de 1930, el posterior golpe de Estado y el fraude electoral de comienzos de enero ya mencionados.

En cuanto a la intervención del PCS en el levantamiento cuenta que “…la participación del Partido Comunista, al menos en lo que corresponde al sector indígena de Izalco es bastante poca. Lo que yo he logrado investigar es que era más el “Socorro Rojo”, el que estaba metido entre la comunidad indígena, tratando de orientar y organizar. Pero yo creo que al final el Partido Comunista  pudo haber tenido una participación en el levantamiento de 1932, pero aprovechando la situación, no es que la haya promovido, o que haya sido parte desde su inicio”.[3]

            Cuando el levantamiento popular fue derrotado el país entro en un largo período dirigido por una dictadura militar sangrienta y fascista, prohibiendo sindicatos y organizaciones partidarias democráticas. Se impuso el Estado de sitio, se llenaron las cárceles de presos políticos; se implantó una política a favor de la burguesía salvadoreña agroindustrial, comercial y financiera apoyada y respaldada por empresas y monopolios norteamericanos.

            Desviar la discusión y el análisis de la participación del PCS en el levantamiento popular de 1932 como lo hacen mucos historiadores, es importante, pero muchas veces nos puede llevar a dejar de lado las verdaderas causas y consecuencias, una maniobra que siempre les cabe bien a historiadores de derecha o que defienden los intereses de los EE.UU. para no mencionar la masacre que se llevo a cabo; análisis en los que muchas veces también caen algunos pensadores de la izquierda en la búsqueda de argumentar el porque de esa participación o simplemente justificarla. En ambos casos se pierde lo importante de los hechos que acontecieron y que deben permanecer en la memoria del pueblo salvadoreño y en la memoria de toda Nuestra América, dice Miguel Marmol (1981), escritor salvadoreño, “El Salvador es hoy ante todo, hechura de aquella barbarie… Puede que haya cambiado el estilo de los gobernantes, pero el modo de pensar básico que aún nos gobierna es el de los masacradotes de 1932”[4].

 

Alejandro Pisnoy  

Prof./ Invest. CCC.

 

Referencias Bibliográficas

Barishev, A. El Salvador. Medio siglo de miseria y de lucha. Ed. Cartago. Bs As. 1986.

Emanuelsson, Dick. Entrevista a Will Alfredo Pinto en: http://dickema24.blogspot.com/2009/06/las-raices-y-causas-de-la-insurreccion.html

Perez Brignoli, H. Breve historia de Centro América. Ed. Alianza. Madrid. 1990.



[1] Roque Dalton “Todos”. Poeta y escritos salvadoreño.

[2] Actualmente El Salvador esta gobernado por un Frente que en homenaje a Farabundo Martí lleva su nombre. Este Frente denominado Farabundo Martí para la Liberación Naciones (FMLN) fue creado por cuatro organizaciones en octubre de 1980. http://www.fmln.org.sv/historia.php

[4] Marmol, Miguel. En: Barishev, A. “El Salvador medio siglo de miseria y de luchas”. Ed. Cartago. Bs. As. 1986. Pg. 25

Comentá »

Izquierda latinoamericana: historia y presente (a propósito del triunfo del FMLN)

El triunfo del FMLN en las recientes elecciones presidenciales en El Salvador es la confirmación de un proceso histórico que tiene como expresión actual el protagonismo del socialismo en el continente. Entendido este como un movimiento social, político y cultural plural cuyo objetivo es la descolonización del pensamiento, la ruptura de la dependencia política y la búsqueda de un desarrollo propio con perspectivas no capitalistas.

El triunfo de la casi totalidad de fuerzas políticas de izquierda en el continente que abarcan un rico abanico de organizaciones viejas y de reciente conformación y los gobiernos de este signo que desde hace varios años vienen consolidando una lenta transición tiene una profunda raíz histórica naturalmente.

La lucha por la liberación política del centro dominador, la ardua tarea por la libertad del pensamiento y de autonomía política tiene ya, desde que diera sus primeros pasos, más de un siglo de permanentes batallas. No es casual que una izquierda madura y heterogénea, que debe lidiar con grandes condicionamientos sociales se haya transformado en una fuerza verdaderamente popular a partir del apoyo creciente de amplios sectores sociales. La historia de Latinoamérica es una rica cantera de luchas por consolidar las identidades nacionales, por la búsqueda de un lugar en un mundo cada vez más interdependiente, por alcanzar un desarrollo sostenido con igualdad y justicia, por liberarse de las taras culturales producto del proceso colonizador y por la unidad fraterna de todas las naciones hermanas.

En cada una de estas cuestiones se han dado pasos de gigante en este corto período que comprende las gestiones de la izquierda americana en los albores del siglo XXI. La historia habla hoy y sus voces pueden remontarse al mismo proceso independizador. Pero ya en el siglo XX José Carlos Mariátegui, Farabundo Marti, Antonio García Nossa, Salvador Allende, Marcelo Quiroga Santa Cruz y Vivian Trías fueron voces que hoy se vuelven audibles claramente y vienen  a aportar junto a las expresiones actuales del pensamiento latinoamericano, cuya una de sus más poderosas miradas sea acaso la del vicepresidente boliviano, Antonio García Linera, en este presente cargado de esperanza y compromiso sin claudicaciones.

Esta realidad es consecuencia de una historia rica en acontecimientos, llena de episodios significativos, que tejieron procesos de resistencia, de lucha sin cuartel y de construcciones sociales de largo aliento. El triunfo del FMLN no puede comprenderse sin estudiar la situación armada de principios de la década de 1980, pero mucho menos sin las rebeliones masivas de 1930. La historia no solo no finalizó como lo predijo un efímero gurú del capitalismo liberal sino que ha demostrado que como topo esta más viva que nunca.

El devenir de la historia parece decir: ¡Ahora si Latinoamérica, lento pero seguro!

 

Julio Fornelli

Invest. CCC

Mapa de América Central

Comentá »
Creative Commons License

Desarrollo y mantenimiento RCC - Red Cooperativa de Comunicaciones C.P.S.L.

Realizado con herramientas de Software Libre bajo licencia GPL