Notas con la etiqueta ‘El Salvador’

Efemérides de Nuestra América Febrero (I parte)

1 de Febrero

1932 Es fusilado en San Salvador, El Salvador, el revolucionario Farabundo Martí.

 

2 de Febrero

1536 Pedro de Mendoza funda el Puerto de Nuestra Señora del Buen Aire.

1813 La Asamblea General Constituyente, conocida como Asamblea del año XIII, declara libres a los hijos de madres esclavas nacidos después del 31 de enero de 1813. Dos días más tarde declara libres a todos los esclavos de países extranjeros que pisen el territorio de las Provincias Unidas. La resolución quedó sin efecto a fines de diciembre de 1813. El 21 de enero de 1814 la asamblea dispuso que quedaran en libertad los esclavos introducidos por vía de comercio o venta.

1848 Se firma el tratado de Guadalupe Hidalgo. Finaliza la Guerra entre EE.UU. y México, donde este último pierde gran cantidad de su territorio de su territorio.

 

3 de Febrero

1795 Nace en Cumana, Venezuela, el “Mariscal de Ayacucho” Antonio José de Sucre.

1929 Nace en Bogota, Colombia, el “sacerdote guerrillero del pueblo” Camilo Torres.

http://www.youtube.com/watch?v=4-8M1gkynL8&feature=related

1989 Finaliza en Paraguay, después de 35 años, la sangrienta dictadura del Gral. Alfredo Stroessner.

 

4 de Febrero

1794 Liberación de los esclavos en Haití, es la primera ley abolicionista de América.

 

5 de Febrero

1967 Muere la cantante popular chilena Violeta Parra.

http://www.youtube.com/watch?v=cJ9CeICphL8

 

 

6 de Febrero

1916 Muere Rubén Darío, poeta nicaragüense.

1932 Nace el revolucionario cubano Camilo Cienfuegos.

http://www.youtube.com/watch?v=5O8jRWHt_fc

 

7 de Febrero

1785 Nace en Salta Martín Miguel de Güemes. Peleó en las invasiones inglesas de 1806. Participó en la batalla de Suipacha. Formó parte del sitio de Montevideo, donde se encontraban los realistas. Y, junto a sus gauchos, combatió enérgicamente a los realistas en la frontera norte. Fue gobernador de Salta entre 1815 y 1820. Murió el 17 de junio de 1821.

 

10 de Febrero

1912 Se sanciona en Argentina la ley Sáenz Peña (Ley Nº 8.871) que establece el sufragio universal, secreto y obligatorio y el sistema de lista incompleta.

 

11 de Febrero         

1814 El gobierno de Buenos Aires expide un decreto en que se declaraba a José Gervasio de Artigas “infame”, le privaba de sus empleos y ofrecía 6.000 pesos a quien lo capturase vivo o muerto.

 

12 de Febrero

1541 Pedro de Valdivia funda la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo a los pies del cerro Huelén, hoy denominada Santiago, capital de Chile.

1796 Nace en Tacarigua de Mamporal, Venezuela, la heroína por la independencia Eulalia Ramos Sánchez (Eulalia Buroz).

1818 En conmemoración al primer aniversario de la batalla de Chacabuco, Bernardo O’Higgins y José de San Martín proclaman la independencia de de Chile.

1984 Muere Julio Cortázar, escritor argentino.

 

13 de Febrero

1535 Nace el líder mapuche Lautaro.

http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=185581

1542 Gonzalo Pizarro y Francisco de Orellana descubren el río Amazonas.

1929 En Santiago-Cerro Marta, Panamá, nace el “Líder Máximo de la Revolución Panameña” Omar Torrijos Herrera. Fue asesinado misteriosamente por la CIA el 31 de julio de 1981 cuando su aeronave explotó en pleno vuelo.

 

14 de Febrero

1879 Empieza la Guerra del Pacífico, que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia, cuando tropas chilenas ocuparon el puerto de Antofagasta, entonces territorio boliviano.

 

15 de Febrero

1787 Nace en Arequipa, Perú, el coronel mayor Ignacio Álvarez Thomas. Lucho por la Independencia, participó en la defensa de Montevideo durante las Invasiones Inglesas, en 1807. Encabezó la sublevación de Fontezuelas en 1815. Fue Director Supremo y jefe de Estado Mayor del ejército de Buroes Aires.

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Efemérides de Nuestra América Enero (II parte)

22 de Enero

1932 En El Salvador, Farabundo Martí encabeza el levantamiento popular y campesino frente al gobierno del militar Maximiliano Martínez, la represión militar termino con la vida de 20000 salvadoreños (este número es aproximado, ya que no hay datos que lo confirmen).

1948 Es asesinado en Cuba. El líder popular del Sindicato Azucarero, Jesús Méndez.

 

23 de Enero

1765 El almirante Juan Byron toma posesión de las Islas Malvinas en nombre de Inglaterra.

 

25 de Enero

1923 Furt Wilckens, obrero anarquista, ajusticia al principal asesino del hecho conocido como “La Patagonia Rebelde”, el Cnel. Varela. 

 http://www.youtube.com/watch?v=zXdyQpF1mLM

28 de Enero

1825 Bernardo de Monteagudo es asesinado en Lima, Perú.

1853 Nace José Martí.

http://www.youtube.com/watch?v=fzVZHWDw0rg

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Ensayo sobre quienes fueron los verdaderos protagonistas de nuestra independencia y como interpretamos su legado. (Parte IV)

Por: Alejandro Pisnoy. Prof./Invest. CCC

Los Verdaderos Protagonistas

De la Gran Republiqueta a las seis Republiquetas.

           

El enfrentamiento entre los países de la zona sur de esta región del continente (Perú, Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina) es algo constante, social por un lado, o bélico por el otro. En lo social basado en la constante discriminación entre los pueblos y el menosprecio hacia las culturas originarias; pero estos enfrentamientos, muchas veces se relacionan directamente con lo segundo, ya que los gobiernos militares en su momento, o “democráticos”, en otro, fueron los artífices de estos enfrentamientos por mantener el poder, los intereses propios o los negocios con países imperialistas como EE.UU. e Inglaterra, además de generar una dependencia permanente con estos. Pero sí hubo hombres que después de las independencias también lucharon por la unidad e igualdad del continente, y que a pesar de ser  acusados de guerrilleros o tener ideas que se oponían a un sistema del que sólo se beneficiaba la clase oligárquica, sus ideales y sangre derramada se expandieron por toda Nuestra América.     

 

En 1776 España decide dividir el virreinato del Perú creando el virreinato del Río de la Plata, región que comprende en la actualidad los países de Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay y parte de Chile. En 1782 la corona decide dividir este nuevo virreinato en ocho intendencias, La Paz, Cochabamba, Charca, Potosí, Paraguay, Salta, Córdoba y Buenos Aires; y cuatro gobiernos sometidos a la autoridad de vierrey, Montevideo, Misiones, Chiquitos y Moxos. Esta nueva división  acrecentó las malas relaciones entre los gobiernos de Lima y Buenos Aires por la inclusión de las minas de Potosí en este nuevo virreinato, y a su vez garantizo la estructura económica y administrativa.

                                                                

            No podemos dejar de lado que “el Río de la Plata fue la región hispanoamericana donde, después de México, cobraron formas más definidas los perfiles de las transformaciones sociales, a la vez que el conflicto anticolonial evolucionaba, como en Nueva Granada, hacia una caótica guerra civil. La lucha fraticida estaba asociada aquí a la política conservadora de las aristocracias de Buenos Aires, empeñada en impedir la pérdida de sus privilegios tradicionales y evitar una verdadera revolución”[1]; hechos que se dieron claramente en la Junta de Mayo, donde por un lado estaban los representantes de la oligarquía (terratenientes, comerciantes y saladeristas) y la iglesia encabezados por Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta por un lado y los intelectuales encabezados por Mariano Moreno, Juan J. Castelli y Manuel Belgrano por el otro, con la idea de llevar adelante el Plan de Operaciones que Moreno había redactado en busca de eliminar la influencia oligárquica en los ejércitos, éste permitía a los pueblos originarios y mestizos ocupar el cargo de oficial, el respeto y reconocimiento a estos pueblos se hizo notar a cada momento por este grupo de intelectuales revolucionarios. Decía Moreno “hacerse amar por los naturales por la dulzura con que se les trate, hacerles formar verdadera idea de esta cusa y que conozcan que sus tiranos son los únicos autores de los estragos de la guerra que padecen”.

            Este fue sólo el comienzo en el camino a la emancipación, ¿pero que lugar ocuparon las clases populares en esta etapa? Las discusiones pueden  ser muchas, pero es innegable que las hubo y que a pesar de no ser muy organizadas en algunos casos, estas luchas, jugaron un papel fundamental, por un lado el de desgastar a las fuerzas realistas, cuando pudieron ser utilizadas para otros combates, se vieron obligadas a destinar ejércitos al Alto Perú, como veremos más adelante. Y por el otro apoyar e incorporarse permanentemente a los ejércitos organizados (como en los casos de M. Belgrano y J. de San Martín) para luchar por la independencia[2].     

            A fines de 1810 el Ejército del Norte, al mando de Castelli, vence en Suipacha a las fuerzas realistas, a medida que las ciudades del Alto Perú sabían de su llegada comenzaron las sublevaciones, estas se dieron a lo largo de toda la región, inclusive en la principales ciudades, tanto en la zona andina como en la oriental (La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra). El apoyo de los pueblos originarios aumento cuando Castelli pronunció en idioma quechua y aymará que se suprimía el tributo, el servicio personal indígena y se debían repartir las tierras y el ganado confiscado a los realistas. Además conmemoró el 25 de Mayo de 1811, 1º aniversario de la revolución, en las sagradas ruinas de Tiahuanaco.

            Belgrano fue el encargado de la ofensiva al Paraguay, donde las diferencias entre los grupos que conformaron las juntas criollas eran similares a las de Buenos Aires, por un lado el representante de la oligarquía, Fulgencio Yegros, y por el otro, el abogado (igual que Moreno), José G. Rodríguez de Francia. A finales de 1810 y comienzos de 1811 Belgrano dictó en guaraní el reglamento que daba la igualdad, derechos a la tierra y eliminación del tributo a los treinta pueblos originarios de Misiones.  

            Es el mismo Belgrano quién junto a San Martín se reúne en Buenos Aires, ambos convocan a  la conocida “Asamblea del Año XIII”, en la misma no sólo se resolvió desconocer a Fernando VII y establecer los símbolos nacionales, sino que también demostró la importancia que para ellos tenía la cuestión social declarando la libertad de vientres y la libertad de los esclavos para que puedan incorporarse a los ejércitos (la esclavitud recién quedó abolida en 1853), la abolición de la trata y los títulos nobiliarios, suprimió la mita, las encomiendas, los mayorazgos y los servicios personales de los pueblos originarios. Además sostenía mantener el comercio con Inglaterra, también quedaba Buenos Aires como centro hegemónico de la región, causa por la que la Banda Oriental y el Paraguay estuvieron en desacuerdo.         

 

Quizás, el caso más emblemático de la lucha popular es el que se da en la actual República Oriental del Uruguay, donde los estancieros Fructuoso Rivera y José G. Artigas (oficial criollo) encabezaron la revolución, que al igual que en México provino de las áreas rurales. En esta región al no haber una gran población y poca estratificación social, se vio beneficiada la lucha popular, contando con la participación de gauchos, peones, algunos sectores bajos de la iglesia, indígenas charrúas y esclavos negros.

Un acontecimiento que sostiene esta lucha popular y el apoyo que tuvo Artigas en la región fue ocho años después de aquel cabildo abierto de 1810, al mando de 2000 indígenas charrúas y guaraníes, el indio charrúa Andresito -Andrés Guacurari-, (además contó con los barcos corsarios del irlandés Setter Cambell que habían desertado de la expedición inglesa de 1806 y 1807) acabaron con la rebelión antifederal en Corrientes, quedando en claro el apoyo que tuvo Artigas en la región.

 

En Paraguay con un gran apoyo de los campesinos y peones sin tierra, y con el Dr. José G. Rodríguez de Francia a la cabeza, se declaro la independencia absoluta, tanto de España como de Buenos Aires y la Liga federal, porque no iban a aceptar las pretensiones de un gobierno centralista, ni la imposición de restricciones comerciales y económicas.

Luego se superar las conspiraciones por parte de la aristocracia yerbatera, campesina y comerciantes, que además contaban con el apoyo de Buenos Aires; y con el apoyo del pueblo Francia logró ser confirmado como dictador supremo, de esta menara solidificó una economía netamente campesina expropiando las tierras a los criollos que habían traicionado a la independencia, a los realistas y a la iglesia para repartirlas entre las comunidades guaraníes, chacareros y peones, esta política fue conocida como “Estancias de la Patria” porque las tierras eran administradas por el gobierno[3].

 

La región del Alto Perú fue la región en la que se registraron una gran cantidad de levantamientos independentistas a partir de 1809, influenciados por el recuerdo, siempre vivo de los levantamientos llevados adelante por Tupac Amaru en el Cusco, y Tomas Katari en Chayanta (norte de Potosí), veinte años atrás; estos se intensificaron a partir de 1810 con la llegada de Castelli primero y Belgrano unos años más tarde; justamente fue al mando de este último, que se dio el acontecimiento más importante y poco recordado en esta etapa por lo que representó y sigue representando, “el 23 de agosto el ejército patriota a las órdenes del general Manuel Belgrano comienza el heroico éxodo del pueblo jujeño en dirección a Tucumán en lo conoce como el “éxodo jujeño”. Ante la inminencia del avance de un poderoso ejército español desde el norte al mando de Pío Tristán, el 29 de julio de 1812, Belgrano emite un bando disponiendo la retirada general. La orden de Belgrano era contundente: había que dejarles a los godos (en referencia a los ejércitos realistas) la tierra arrasada: ni casas, ni alimentos, ni animales de transporte, ni objetos de hierro, ni efectos mercantiles”[4].

            El “éxodo jujeño” fue un hecho muy significativo, también hay que remarcar los levantamientos guerrilleros populares favorecidos por la diversidad del territorio que intercala valles, selvas y zonas de montaña, levantamientos que se dieron a lo largo y ancho del Alto Perú. Estos movimientos que se declaraban independientes a medida que iban derrotando a los ejércitos realistas tuvieron como resultado varias regiones fundamentales, cada una de éstas, lideradas por un jefe o caudillo, los españoles las denominaran, de forma despectiva, como “republiquetas”. En el norte, en las provincias del lago Titicaca, el sacerdote Idelfonso de la Muñecas operaba en Ayata, de esta manera controlaba el camino Bajo Perú. En la zona central, había dos grandes levantamientos, uno fue el de Juan A. Álvarez en Mizque y Vallegrande,  encargado de obstaculizar las comunicaciones entre Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz. El segundo, fue el que comandaba  Miguel Lanza en Ayopaya dentro de las montañas y la selva, entre La Paz y Cochabamba. En Cinti, al sur, y cubriendo el camino por el que pasaban los ejércitos libertadores se encontraban los liderados por José Camargo. Chuquisaca fue defendida por Manuel Padilla y su compañera, Juana Azurduy. Y en Santa Cruz de la Sierra, último refugio de las guerrillas, estaban los grupos liderados por Ignacio Warnes[5].

            La contraofensiva de los realistas, la falta de apoyo por parte de los nuevos gobiernos centrales y la falta de organización hizo que en 1816 la lucha de las guerrillas fuera decayendo, tanto que muchos de los que lucharon frente a los españoles, entre ellos Juana Azurduy después del asesinato de su compañero, debieron replegarse hasta territorio salteño, donde al mando de Martín Miguel de Guemes, “padre de pobres”, el pueblo siguió desgastando y resistiendo los ataques realistas, defendiendo de esta manera la frontera norte.

            Hasta aquí la situación en el Alto Perú, estas acciones  complicarían aun más el panorama para los ejércitos realistas cuando en agosto de 1814, otra vez en la zona del Cusco, y reivindicando el levantamiento llevado a cabo por Tupac Amaru en 1790; comenzó una protesta de criollos y mestizos liderados por José Angulo, ésta se intensificó cuando se sumo el anciano, líder indígena de Chincheros Mateo Pumacahua, quién ya había participado en el levantamiento de Tupac Amaru. Esta rebelión contó con el apoyo de las clases más bajas, y logró conformar una nueva Junta de Gobierno en el Cusco, integrada por Cnel. Moscoso, Angulo y Pumacahua; la misma presento un documento que pronunciaba “…trescientos mil Incas, señores de este suelo, coronaran los cerros, sus cimas serán la atalaya de las operaciones de nuestras tropas; su encadenada secuela, los muros impenetrables de nuestra defensa y sus entrañas, las metrallas del exterminio de vuestras tropas, si osáis oponeros a nuestros sagrados deberes. Nosotros no vivimos si no establecemos nuestra sagrada liberación; ya se acabo la infamia de nuestra esclavitud”.[6]  

            La contraofensiva española a este levantamiento que alcanzó toda la región del sur del Perú, tuvo como consecuencia que sus líderes, Vicente y José Angulo, el cura Bejar, Pumacahua y el poeta Mariano Melgar entre otros, fueron ejecutados. Algunos, como el cura Muñecas lograron escapar, para seguir la lucha junto a las guerrillas del Alto Perú.

            Mientras las guerrillas del Alto Perú por un lado, y la resistencia al sur del Perú por el otro, provocaban el desgaste de los ejércitos realistas; San Martín en las zona de Cuyo comenzó la ofensiva hacia  Santiago de Chile y luego a Lima, centro del poder español en América, organizando un ejercito compuesto por campesinos pobres y esclavos ya liberados, al cual se sumo O´Higgins quién lideraba a los exiliados chilenos. Además contaban con el apoyo popular al otro lado de la cordillera. Obtenido el triunfo luego de una gran operación militar que incluyó el cruce de la cordillera (enero de 1817), O´Higgins ocupa el cargo de director supremo en Chile y dicta la confiscación de los bienes realistas y la igualdad de derecho a favor de los pueblos originarios. Al tiempo comenzó a peder poder por la acusación y el malestar de las provincias de ejercer una política centralista que sólo beneficiaba a Santiago.

            A comienzos de septiembre de 1820 San Martín llega a la península de Paracas, Perú, junto a un ejército conformado por argentinos y chilenos. La primera medida que toma es concederle la libertad a 600 esclavos, pero con la condición de sumarse a sus fuerzas, esto no le alcanzaba para poder enfrentar al ejército realista, para luego ocupar Lima; y es por ello que requiere y consigue el apoyo de los pueblos originarios que habitaban los valles ubicados al pie de la cordillera, estos hombres, además incentivaron levantamientos, tras abolir el tributo en Tarma y Huamanga. Estos hechos impulsaron para que las demás regiones se fueran sumando. Todavía permanecía en la memoria las leyes que había declarado Castelli en beneficio hacia los pueblos originarios del Perú y el Alto Perú; y en agosto de 1821 se declara la supresión de la mita, el tributo y cualquier tipo de trabajo forzado indígena, incluyendo le da la libertad a los más de 40000 hijos de esclavos que eran explotados en las plantaciones costeras[7].

           

          Hasta aquí queda bien en claro el papel fundamental que jugaron las clases populares en todas las circunstancias, desde esclavos e indígenas a criollos y pequeños comerciantes pasando por campesinos, líderes campesinos y guerrilleros, etc. Puede que en muchos casos hayan participado en menor medida, pero no hay duda que participaron y conformaron los ejércitos libertadores, como así también recuperaron derechos que les pertenecían y correspondían. Además hubo circunstancias en las que custodiaron el paso de los ejércitos, produjeron el desgaste o reubicación de los ejércitos realistas; cabe destacar respecto a la participación y el compromiso de las clases populares en este proceso de emancipación cuando al mando del mariscal Sucre los ejércitos que lucharon por la independencia, y en menor número, derrotaron a los  realistas en la batalla de Ayacucho, batalla que significó la derrota y fin, del colonialismo español en Nuestra América.  

 

Referencias Bibliográfica

 

Bethell, Leslie (Ed). Historia de América Latina. La Independencia. Ed. Crítica. Barcelona. 2000.

Carrillo, Joaquín. Jujuy. Apuntes de su historia civil. Ed. Univ. de Jujuy. Jujuy. 1989. En:http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/independencia/el_exodo_jujeno.php

Chumbita, Hugo. América en Revolución. Breve historia de la emancipación de los países Americanos (1776-1830). Ed. Fundación Ross. Bs. As. 2010.

Guerra Vilaboy, Sergio. El Dilema de la Independencia. Ed. Ciencias Sociales. La Habana. 2007.

Lynch, John. Las Revoluciones Hispanoamericanas. 1808-1826. Ed. Ariel. Barcelona. 1983.

Mieres, Fernando. La Rebelión Permanente. Las revoluciones sociales en América Latina. Ed. Siglo XXI. México DF. 2001.

Monteagudo, Bernardo. Horizontes políticos. Ed. Aterramar. Bs. As. 2008.

Peña, Milcíades. Antes de Mayo. Formas sociales del trasplante español en el Nuevo Mundo. Ed. Fichas. Bs. As. 1973.  

Pomer, León. La Guerra del Paraguay. Estado, política y negocios. Ed. Colihue. Bs. As. 2008.

Vallejo, M. y López, H.. El ataque de Colombia en territorio ecuatoriano. Detrás de las palabra y los hechos. Ed. CCC. Buenos Aires 2009.


[1] Guerra Vilaboy, S. Op. Cit. pg. 74.

 

[2] Si bien la Historia Académica se encargo de ocultar o dejar de lado el papel relevante que tuvieron las clases populares, hubo casos, como el de Milciades Peña,  en los que explican que las masas no tuvieron participación en este proceso. “La teoría de que el movimiento de la independencia fue una revolución democrático burguesa necesita atribuirle a las acciones políticas que produjeron la independencia un contenido democrático y popular, ya que es imposible una revolución democrático burguesa hecha en contra o a espaldas de las grandes masas […] Las únicas masas existentes en la campaña eran los gauchos, ya que los agricultores no pasaban de una exigua minoría. Pero afirmar que los gauchos exigían el reparto de la tierra es algo tan descabellado que hay que leerlo varias veces para convencerse de que efectivamente eso y no otra cosa es lo que está sobre el papel. Porque si había algo que a las masas de la campaña –es decir, al gaucho- no le interesaba para nada era la tierra”. En: Peña, Milciades. Antes de Mayo. Formas sociales del transplante español al Nuevo Mundo. Ed. Ediciones Fichas. Buenos Aires. 1973. pg. 90.  

[3] Esta política le costó al pueblo paraguayo el aislamiento y hostigamiento permanente del exterior. Política que se incrementó cuando Argentina, Brasil y Uruguay, más el apoyo y financiamiento exterior de Inglaterra, libraron la llamada guerra de la Triple Alianza (o Infamia) creando la imagen de un gobierno tiránico por parte de Francisco Solano López. Uno de los historiadores que delata esta idea y critica las políticas tomadas contra Paraguay es León Pomer diciendo que: “En una América del sur y central en el que el fenómeno argentino se repite; en un mundo cada vez más controlado por el capitalismo de las grandes potencias el Paraguay debía despertar graves aprensiones. Tierra riquísima en maderas, algodón, tabaco y otros productos requeridos por las potencias centrales, parecía impensable que pudiera guiar su derrotero histórico con arreglo a sus intereses nacionales, a su propia voluntad. Era también un mal ejemplo, inquietante y subversivo. Podía sucitar imitadores. Debía ser destruido […] había que civilizarlo, si por ello entendemos el acceso a los grados superiores de desarrollo económico, social y cultural, partiendo de lo existente, de la verdad real […] en el país las cosas eran distintas: ni hambre ni caos y atisbos de un desarrollo moderno con circunstancias cada vez más favorables para que ello ocurriera. Circunstancias internas, por supuesto. Con ferrocarriles, telégrafos y fundición de hierro, con una vasta industria artesanal y la casi total ausencia de latifundistas, sin una clase mercantil orgánicamente vinculada a las potencias centrales y un dilatado campesinado usufructuando tierras propias o del Estado y explotaciones agrarias estatales, en el Paraguay se habían creado condiciones para un acceso a nuevos y superiores grados de desarrollo económico, social y cultural por un vía inédita y si se quiere insólita. Ejemplo penoso y peligroso para los gobernantes del Brasil y del Plata; pero además una realidad cerrada de pillaje de los que estaban pillando nuestro país, el Uruguay, el Brasil y otros países de América del Sud. Y esto fue llamado “barbarie”. En: Pomer, León. La Guerra del Paraguay. Estado, política y negocios. Ed. Colihue. Buenos Aires. 2008.    

[4] Carrillo, Joaquín. Jujuy. Apuntes de su historia civil. Ed. Univ. de Jujuy. Jujuy. 1989.pg.En:http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/independencia/el_exodo_jujeno.php

[5] En: Lynch, John. Las Revoluciones Hispanoamericanas 1808-1826. Ed. Ariel. Barcelona. 1983. pg. 136.

[6] En: Guerra Vilaboy, S. Op. Cit. pg. 91

[7] Esta política a favor de las clases populares, además de los levantamientos que se fueron produciendo, hizo que parte de los terratenientes y propietarios peruanos, siempre aliados de la corona, empiecen a declararse a favor de la independencia, pero con el beneficio de poder mantener sus tierras. Lo cierto era que se empezaba a quebrantar la relación entre algunos sectores de las clases altas y los realistas.

 

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Efemérides de Nuestra América Noviembre (II parte)

16 de Noviembre

1989 En el Salvador son asesinados dentro de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” el sacerdote jesuita Joaquín López y López, cinco sacerdotes españoles  y dos mujeres que trabajaban junto a ellos a manos de las Fuerzas Armadas.

 

18 de Noviembre

1874 Es capturado por la fuerzas del comandante H. Lagos el cacique Catriel.

1903 EE.UU. bajo la presidencia de Roosvelt separa a Panamá de Colombia.

 

20 de Noviembre

1695 Se conmemora el “Día de la Conciencia Negra” en homenaje al asesinato del líder antiesclavista y jefe del “Quilombo del Palmares” Zumbi.

1910 Francisco Madero se levanta contra la dictadura de Porfirio Díaz. Comienza la Revolución Mexicana.

Las mujeres en la Revolución http://www.youtube.com/watch?v=3J75PKKzZC4

 

21 de Noviembre

1774 Nace en Buenos Aires el Domingo French. Uno de los más apasionados patriotas durante la revolución de Mayo de 1810, repartió las famosas cintitas para distinguir a los patriotas. Producida la revolución, la Junta le encomendó la creación de un cuerpo de infantería. Acompañó a Castelli a Córdoba e hizo ejecutar la sentencia contra Liniers y sus cómplices. Como miembro de la tendencia morenista, fue separado de la Junta de Gobierno por los saavedristas en abril de 1811 y enviado al destierro en la Patagonia. Regresó en 1812 y se reintegró al ejército. Participó en el sitio de Montevideo en 1814. En 1817 tuvo que marchar al exilio en los EEUU junto a Manuel Dorrego por oponerse a la política del Directorio, pero logró regresar en 1819. Murió en Buenos Aires el 4 de junio de 1825.

1831 Colombia se declara Estado soberano.

 

23 de Noviembre

1856 En Paita, Perú, muere desterrada y en la miseria la revolucionaria Manuela Sáenz.

Palabras de Rafael Correa sobre Manuela

http://www.youtube.com/watch?v=juYkxm37ods&feature=related

 

25 de Noviembre

1911 En plana Revolución Mexicana Emiliano Zapata lanza el Plan de Ayala.

http://www.bibliotecas.tv/zapata/1911/plan_de_ayala.html

 

27 de Noviembre

1997 Muere la docente y guerrillera venezolana Argelia Laya, la comandante Jacinta.

http://www.youtube.com/watch?v=fxyuXKOspLI

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Ensayo sobre quienes fueron los verdaderos protagonistas de nuestra independencia y como interpretamos su legado. (Parte III)

Por: Alejandro Pisnoy.

Prof./Invest. CCC

La Gran Colombia. La Constante presión  

 

Lo que fue la Gran Colombia (lo que hoy en día comprende los países de Ecuador, Colombia y Venezuela), hoy es parte de la zona más caliente de nuestro continente. La presencia y presión de los EE.UU. en la región, más precisamente lo que es hoy  territorio de Colombia, estuvo a punto de llevar a la guerra a dos pueblo hermanos, como se sienten los habitantes de ambos países, que muy concientes de ello permitió a un presidente entrante como Juan Santos en Colombia, reemplazando a Álvaro Uribe[1] (principal impulsor de este enfrentamiento), y Hugo Chávez, más el apoyo de toda la región para que este enfrentamiento no se produjera, marcó un hito en el continente, ya que esta vez para resolver el problema no se recurrió a la pronunciación de la O.E.A, ni de los EE.UU. El mensaje de aquella “Patria Grande” por la que lucharon S. Bolívar, J. Sucre y M. Sáenz, pareció haber pesado en la sabia decisión.

 

En Nueva Granada (Colombia y Ecuador) y Venezuela el camino a la emancipación deja de lado en sus comienzos, a las clases populares, en algunos casos las autoridades coloniales lograron utilizarlas en su favor para evitar la formación de un gobierno criollo encabezado por la elite local.

En Venezuela los grandes plantadores mantuanos que controlaban la Corté Suprema, buscaban declarar la independencia; entre los que se encontraban Simón Bolívar y Andrés Bello entre otros; y que junto a F. de Miranda y otros diputados lograron firmar a fines de 1811 la Constitución que daba el nacimiento a la I República. Esta firma reconoció a la religión católica como oficial, además de abolir la trata de esclavos, los títulos nobiliarios y el régimen de castas para establecer la igualdad legal[2].

Quien sí contó con el apoyo indígena fue el gobernador realista Tomás Acosta en Santa Marta, ya que el resto de las provincias de Nueva Granda (Cartagena y Santa Fe entre otras), al igual que en Venezuela estaban controladas por los grandes propietarios criollos; Acosta logro disolver la Junta criolla tomando represalias comerciales con Cartagena[3]. Algo similar ocurrió en la provincia de Popayán donde el gobernador español Miguel Tacón disolvió la junta criolla, luego avanzó hacia Calí ofreciendo la libertad a los esclavos para que se sumen al ejercito realista, al no poder cumplir con esta promesa dada la resistencia de los criollos fue expulsado. Lograr la libertad de los esclavos hubiese alterado la economía minera de la región de Antioquia y de hacienda del Valle del Cauca, dependientes del trabajo esclavo.

En Quito se da un hecho poco normal durante la colonia, el obispo criollo José Cuero y Caicedo se opuso al colonialismo asumiendo un papel relevante en la región, siendo designado presidente del Estado de Quito donde tuvo que enfrentarse al ejército realista y para lo cual contó con el apoyo de los indígenas.

           

            A partir de 1816 Bolívar comenzará a articular e integrar la lucha por la independencia con las reivindicaciones sociales; de esta manera “la guerra independentista en Venezuela transitó de un movimiento exclusivamente mantuano a una revolución con amplio apoyo de masas”. [4] La marcha comenzó hacia la zona oriental del país, marcando desde el comienzo el carácter social que tendría esta etapa de la independencia, contando con el apoyo e incorporación a los ejércitos de campesinos, llaneros y esclavos.



[1]Los pueblos de Nuestra América […] recibieron con estupor, el 1 de marzo de 2008, la noticia de que Fuerzas Armadas colombiana habían abatido un contingente de las FARC-EP en Angostura, territorio ecuatoriano. La información cobro importancia, además, porque entre los muertos se encontraba Raúl Reyes…” En: M. Vallejo y H. López. El ataque de Colombia en territorio ecuatoriano. Detrás de las palabra y los hechos. Ed. CCC. Buenos Aires 2009.

[2] “El proceso emancipador en Nueva Granada […] tuvo otro talón de Aquiles en la lucha fraticida que envolvió a sus provincias, limitó la participación popular, impidió la unidad patriota y la consolidación de la independencia durante el período que la historiografía tradicional ha denominado “la Patria Boba””. En: Guerra Vilaboy, S. Op. Cit. pg. 62.

[3] La economía de Cartagena, en particular, como las demás provincias del litoral atlántico tenían una economía abierta al exterior, que permitió el ascenso de los terratenientes utilizando mano de obra esclava para la producción de azúcar, algodón y cueros.

            En la región del altiplano oriental (Santa Fe, y Socorro entre otras) predominaba la economía agrícola y artesanal, donde el trabajo era realizado por campesinos indígenas en favor de los grandes terratenientes.       

[4] Guerra Vilaboy, S. Op. Cit. pg.159.

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