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El 26 de julio de 1953: inicio de la Revolución Cubana (IV Entrega)

Dr. Sergio Guerra Vilaboy

Universidad de La Habana

y Miembro de la Academis de Historia de Cuba

Renace la Academia de Historia de Cuba

http://www.ohch.cu/noticias/info.php?id_noticia=20101009090241&cat=noticias

 

 

La lucha armada en 1957

 

      Entretanto, en la ciudad de La Habana, el 13 de marzo de 1957, el Directorio Revolucionario fracasaba al intentar ejecutar a Batista en el propio Palacio Presidencial. La acción, en la que participaron unos 50 combatientes, en su mayoría jóvenes estudiantes universitarios, muchos de los cuales murieron en el intento. Al salir de la toma de una estación de radio, donde al mismo tiempo se daba a conocer la noticia de la supuesta muerte de Batista, cayó en combate con la policía en un costado de la Universidad de La Habana la máxima figura del Directorio, José Antonio Echeverría.

En la represión desatada en los días siguientes por el gobierno fueron asesinadas no sólo la mayor parte de la dirección del Directorio Revolucionario, sino incluso figuras políticas sin vínculos con la acción armada como el conocido político ortodoxo Pelayo Cuervo. Muchos de los dirigentes sobrevivientes del Directorio Revolucionario debieron abandonar el país.

Otro grupo oposicionista perteneciente a la Organización Auténtica (OA), seguidores del ex presidente Carlos Prío, intentó repetir la epopeya del Granma en el yate Corinthya, procedente de Estados Unidos, que desembarcó el 19 de mayo de 1957 por la bahía de Cabónico al norte de la provincia de Oriente. Los 27 hombres de la expedición fueron sorprendidos por el ejército unos días después y 16 de ellos asesinados, incluido el propio jefe Calixto Sánchez White.

Mientras el Directorio y la Organización Auténtica sufrían estos duros reveses, las fuerzas comandadas por Fidel Castro en la Sierra Maestra conseguían nuevas victorias. El 28 de mayo de 1957 las guerrillas del M-26-7 se anotaban otro significativo triunfo en el combate de El Uvero. El 27 de julio el naciente Ejército Rebelde atacó también con éxito el cuartel ubicado en la fábrica de azúcar Estrada Palma, aunque tres días después caía asesinado Frank País en Santiago de Cuba, cuyo entierro devino en una protesta popular que paralizó durante varias horas la capital de la provincia de Oriente.

En el segundo semestre de 1957 el Ejército Rebelde, ya organizado en dos columnas –una comandada por Ernesto Che Guevara y la otra por el propio Fidel Castro- se impuso en una serie de combates. En esa coyuntura, el 5 de septiembre de ese año, estalló una sublevación de marinos en la base naval de Cienfuegos (Cayo Loco). La rebelión, dirigida por un grupo de oficiales jóvenes de la marina de guerra vinculados al M-26-7, permitió la ocupación de la ciudad de Cienfuegos por varias horas, aunque fue aplastada con un indiscriminado bombardeo del ejército y la aviación, que incluyó entre sus víctimas a centenares de muertos y heridos civiles.

 

El auge guerrillero y la política de Estados Unidos.

 

      A principios de 1958 el Ejército Rebelde, cuyo número seguía incrementándose con la incorporación de miembros del M-26-7 y de campesinos de la zona, continuaba sus triunfos en la provincia de Oriente, lo que le permitió al Ejército Rebelde consolidar un área liberada en las estribaciones de la Sierra Maestra. En esta zona se fue organizando una sólida base logística que llegaría a tener hasta una emisora de radio.

Además, una columna de unos 70 hombres, al mando del comandante Raúl Castro, abría el II Frente Oriental en la zona nordeste de la provincia de Oriente, mientras el comandante Juan Almeida, con 55 guerrilleros, inauguraba el III Frente en la región cercana a Santiago de Cuba. Por su parte, el comandante Camilo Cienfuegos incursionaba exitosamente en los llanos del río Cauto y en las cercanías de Bayamo y el Che Guevara extendía sus operaciones con otra columna al este del Pico Turquino. El control de la columna 1 de Fidel Castro, ya era amplio sobre la Sierra Maestra. En la ciudad de La Habana, entre tanto, se producía una importante acción el 23 de febrero de 1958 cuando un comando del M-26-7 secuestraba al afamado automovilista argentino Juan Manuel Fangio, quien pretendía participar en una competencia deportiva convocada por Batista. 

Por otra parte, en las primeras semanas de 1958 habían comenzado a operar en la región central de la isla, en la provincia de Las Villas, otros grupos guerrilleros. Uno de ellos fue organizado por el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, comandado ahora por Faure Chomón, su secretario general, llegado a Cuba en el yate Scapade. En la Sierra del Escambray ya operaban unos 40 guerrilleros comandados por Eloy Gutiérrez Menoyo. Pero los caminos de los combatientes ya establecidos y los recién llegados pronto se separaron, terminando por vertebrar dos organizaciones bien diferentes.

También a principios de 1958 Estados Unidos decidió, presionado por la opinión pública, adoptar medidas contra el cada vez más desprestigiado régimen de Batista. Con ese fin, el gobierno norteamericano decidió imponerle un embargo de armas, pretextando la violación del Acuerdo de Asistencia Mutua Militar que impedía utilizar los recursos entregados para la “defensa continental” en la represión interna.

El verdadero propósito de la disposición era presionar a Batista para que hiciera concesiones a la oposición burguesa y buscara una salida electoral que impidiera un triunfo revolucionario. La medida no implicaba el retiro de las misiones militares norteamericanos y sólo abarcaba las armas donadas a través del programa de Asistencia Militar, por lo que no afectaba la adquisición selectiva, aunque obligó al dictador a comprar pertrechos en Gran Bretaña, Bélgica, Israel y República Dominicana, entre otras fuentes.

     La impresionante cadena de victorias conseguidas por el Ejército Rebelde en los primeros meses de 1958 fue detenida momentáneamente por el fracaso de la huelga general convocada el 9 de abril de 1958 por el M-26-7. En la capital cubana la organización del 26 fue duramente golpeada y casi desarticulada, por lo que el centro de gravedad de la Revolución se trasladó en forma completa a la Sierra Maestra, pues Fidel Castro pasaría desde entonces a ostentar la máxima jefatura política y militar.

 

Derrota de la ofensiva militar gubernamental

 

     El duro revés que significó la fallida huelga de abril trajo, entre sus consecuencias, un endurecimiento del régimen de Batista, que incluyó el lanzamiento, el 24 de mayo de 1958, de una poderosa ofensiva militar contra la Sierra Maestra, denominada Plan FF (Fin de Fidel o Fase Final).

Veinte días después, como parte de la puesta en marcha de esta estrategia gubernamental, que preveía la movilización de 12 mil efectivos, comenzó la batalla por llegar a la comandancia de La Plata en plena Sierra Maestra, que obligó a las fuerzas guerrilleras –estimadas en poco más de 300 hombres- a retroceder ante el empuje del ejército, muy superior en número y armamento.

Pero entre los días 25 y 30 de junio, en la batalla de Santo Domingo, el Ejército Rebelde emboscó a las fuerzas enemigas, logrando detener su ofensiva, lo que significó el viraje de las operaciones militares que tenían lugar en el teatro de la Sierra Maestra. Sin duda el encuentro más importante fue el que tuvo lugar en la batalla del Jigüe, donde las tropas batistianas sufrieron un gran descalabro y todo un batallón se rindió a Fidel Castro. A este duro revés siguió unos días después el de Las Mercedes (30 de julio al 6 de agosto), que significó la derrota definitiva de la ofensiva de verano de la dictadura. Las bajas del ejército sumaban más del 10% de los efectivos gubernamentales, creándose las condiciones para volver a extender la guerra fuera de los marcos de la Sierra Maestra.

 

Invasión al occidente y triunfo de la Revolución

 

     Tras la derrota de la ofensiva militar gubernamental, Fidel Castro decidió invadir el resto de la isla. Para ello despachó a fines de agosto dos columnas guerrilleras, una integrada por 80 hombres, comandados por Camilo Cienfuegos, con la intención de llegar al extremo occidental (Pinar del Río); y la otra, compuesta de 140 combatientes y a las órdenes de Che Guevara, que debería hacerse fuerte en la provincia central de Las Villas. A la vez, otros destacamentos comenzaban a operar en varias direcciones, mientras surgían brotes guerrilleros en todas las provincias del país.

Las dos columnas del Ejército Rebelde, comandadas por el Che y Camilo Cienfuegos, tras recorrer pantanos y llanuras sorteando el hostigamiento enemigo y muy adversas condiciones climáticas, alcanzaron el centro de la isla a principios de octubre de 1958.

    A esa altura la ofensiva revolucionaria, iniciada el 12 de noviembre, era ya imparable ante la generalizada desmoralización enemiga, cuando el Ejército Rebelde sobre pasaba los tres mil hombres. El 30 de noviembre el propio Fidel Castro se imponía con su columna en la batalla de Guisa. Unos pocos días después, el 7 de diciembre, en un avión enviado por el gobierno de Venezuela con armas, entregadas por orden del almirante Wolfgang Larrazábal, llegó al territorio liberado en Oriente Manuel Urrutia, designado por el M-26 de Julio y otras organizaciones revolucionarias y partidos de oposición como presidente provisional. El 18 de diciembre en La Rinconada se llevó a cabo una reunión ampliada de la dirección del M-26-7 con el propósito de ir conformando el nuevo gobierno revolucionario presidido por Urrutia, que debería tomar posesión en Baire el 24 de febrero de 1959.

Sin duda, el punto culminante de la ofensiva rebelde se consiguió con la liberación por la columna del Che de la ciudad de Santa Clara, capital de la provincia central, así como por el sitio de Santiago de Cuba y Guantánamo establecido por las fuerzas de Fidel y Raúl Castro.

Desde el 22 de diciembre el jefe del Estado Mayor Conjunto de Batista, general Francisco Tabernilla Dolz, había informado en una reunión de los altos mandos militares “que consideraba perdida nuestra causa”[1], por lo que era necesario negociar con el Ejército Rebelde. En concordancia con estos planes, el 28 de diciembre, en las ruinas de una abandonada fábrica de azúcar, se produjo la entrevista del general Eulogio Cantillo, jefe de operaciones del ejército, con Fidel Castro, en la que se acordó que los militares se sublevarían contra Batista el 30 de diciembre e impedirían un golpe de estado y la fuga del dictador. Como parte del acuerdo, el inminente ataque rebelde a Santiago de Cuba se aplazaría al concederse una tregua hasta el día 31.

Cantillo incumplió todo lo pactado con Fidel Castro. El 1 de enero de 1959, en horas de la madrugada, este general –nombrado por Batista antes de huir jefe supremo de todas las fuerzas armadas- no sólo permitió la huida del dictador y los principales personeros del régimen, sino que en contubernio con la embajada de Estados Unidos nombró como presidente provisional al juez más antiguo del Tribunal Supremo. Pero este magistrado nunca podría ocupar el cargo.

En respuesta a la maniobra golpista, Fidel Castro lo desconoció, exigió la rendición incondicional de todas las fuerzas batistianas y convocó por radio a una huelga general nacional. En esas circunstancias, los planes fraguados apresuradamente por el alto mando militar y la embajada norteamericana para impedir el triunfo indiscutido de las fuerzas revolucionarias, se esfumaron ante la total paralización del país. Ante el ultimátum rebelde, el jefe de la guarnición de Santiago de Cuba aceptó pasarse al Ejército Rebelde con los 5 mil hombres acantonados en la ciudad. Esta oportuna acción evitó una sangrienta batalla por Santiago de Cuba y contribuyó a frustrar el golpe de estado en La Habana.

     Sin asidero, fracasada la maniobra dirigida a crear un gobierno provisional en la capital, los acontecimientos se precipitaron. Ante el incontenible desborde popular en todo el país, el régimen militar se desplomó en cuestión de horas y los efectivos gubernamentales se rindieron a las columnas de Camilo Cienfuegos y el Che Guevara que hacían su entrada triunfal en La Habana.

     En esas circunstancias, los planes fraguados por el alto mando militar, en contubernio con la Embajada norteamericana, para impedir el triunfo de las fuerzas revolucionarias, se esfumaron ante la paralización del país por una huelga general convocada por Fidel Castro. La Revolución Cubana, iniciada el 26 de julio de 1953 con el ataque al Cuartel Moncada, había llegado al poder y se iniciaba una nueva etapa en la historia de Cuba y, en cierta forma, de toda América Latina.

Texto Completo 26 de julio por S.G.V.

 


[1] Tomado de Andrés Castillo Bernal: Cuando esta guerra se acabe. (De las montañas al llano), La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2000, p. 235.

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El 26 de julio de 1953: inicio de la Revolución Cubana (III Entrega)

Dr. Sergio Guerra Vilaboy

Universidad de La Habana

 

Inicio de la Revolución: el 26 de julio de 1953

 

     Ante la pasividad de los partidos tradicionales frente a la dictadura se alzó desde muy temprano la alternativa de la lucha armada para derrocar el régimen batistiano e impulsar una solución radical a los grandes problemas de la sociedad cubana. Ya desde el mismo golpe de estado del 10 de marzo de 1952 se hicieron sentir con particular energía las protestas juveniles, que dirigía la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), que incluso ocasionaron la muerte a un alumno de la Universidad de La Habana.

     En definitiva, fue un abogado casi desconocido de 26 años, Fidel Castro –que aspiraba a representante a la Cámara por el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en las elecciones que debieron celebrarse en 1952-, el encargado de iniciar la insurrección popular contra la dictadura. Con un nutrido grupo de jóvenes –encabezados por Abel Santamaría, José Luis Tasende, Renato Guitart y Pedro Miret- casi todos trabajadores asalariados o desempleados de origen humilde, entrenados en forma clandestina, atacó el 26 de julio de 1953 las fortalezas de Bayamo y Santiago de Cuba, esta última considerada la segunda de la isla.

Fracasado el asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba, el centenar de hombres guiado personalmente por Fidel Castro, tras un breve combate, debió retirarse. Con un pequeño grupo de sus seguidores el jefe revolucionario se replegó hacia las estribaciones de la Sierra Maestra, mientras más de cincuenta asaltantes que fueron capturados, o que se entregaron después del ataque, resultaron asesinados por el ejército, que sólo reportó en sus filas once muertos y 22 heridos. La presión de la opinión pública y la oportuna movilización de la prensa y las autoridades eclesiásticas salvó la vida del resto de los revolucionarios, entre los cuales se encontraba el propio Fidel y su hermano Raúl Castro.

Desde el 21 de septiembre de 1953, en el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba, fueron juzgados 122 prisioneros, muchos de ellos sin vínculos con los sucesos del Moncada. Fidel Castro, condenado a quince años de prisión –Raúl Castro fue sentenciado a 13 años y los demás asaltantes a penas que oscilaban entre 3 y 10 años de cárcel-, dio a conocer desde el reclusorio su famoso alegato de defensa titulado La historia me absolverá, devenido desde ese momento en el programa de la Revolución.

Este documento, de objetivos democráticos, sociales y nacionalistas, se convertiría en la base para concretar un amplio frente nacional contra la dictadura. Para Lionel Martin con este texto: “Castro adelanta un programa limitado de las reformas, programa que hubiera tenido como respuesta una colisión frontal con la elite cubana en el poder y los inversionistas norteamericanos. Al extender el pleno derecho de los campesinos a ser propietarios de toda finca de menos de 5 caballerías (67 hectáreas) trabajada por ellos [...] [y] se aseguraba a los trabajadores de todas las grandes empresas una participación en sus beneficios del orden del 30% [...] se estaba abriendo un claro conflicto con los intereses de los capitalistas autóctonos y extranjeros.”[1] 

Las medidas propuestas por Fidel Castro incluían la expropiación de todos los bienes adquiridos de manera fraudulenta durante los gobiernos anteriores. En La historia me absolverá se hablaba también de la necesidad de una reforma agraria y de la nacionalización de los monopolios norteamericanos que controlaban la electricidad y los teléfonos. Para el propio Martin: “El alegato auto defensivo de Castro era una punzante condena a todo el sistema socioeconómico cubano en bloque. Castro habla de la gran carga social del paro, de la tragedia en el campo de la vivienda, de la ausencia de una política de salud pública, de la mísera condición de los campesinos y de la omnipotencia de los más grandes terratenientes.”[2]

Casi dos años después del asalto al cuartel Moncada, Fidel Castro y sus compañeros salieron de la cárcel (15 de mayo de 1955), favorecidos por una amnistía general dictada por el gobierno de Batista para intentar legitimar la reciente farsa electoral que había convalidado la dictadura en noviembre de 1954. Muy pronto los moncadistas, como ya se les conocía, se vieron obligados a marchar al exilio ante el asfixiante clima represivo existente en Cuba. El propio líder del 26 de julio viajó a México al considerar que se le habían “cerrado al pueblo todas las puertas de la lucha cívica”.[3]

Antes de partir, Fidel Castro dejó organizado a los sobrevivientes del Moncada y a nuevos partidarios en el Movimiento 26 de Julio (M-26-7). Entre los primeros dirigentes del M-26-7, figuraban además de Fidel y Raúl Castro, Pedro Miret, Jesús Montané, Armando Hart, Melba Hernández, Haydeé Santamaría, Antonio (Ñico) López y Faustino Pérez.

El primer manifiesto de la nueva organización fue dado a conocer en México el 8 de agosto de ese año. Denominado Manifiesto Número 1 del Movimiento 26 de Julio al Pueblo de Cuba, es considerado por Lionel Martin “un documento aún más radical que La Historia me Absolverá”,[4] aunque se basaba en los mismos puntos del alegato de Fidel Castro en el juicio del Moncada. Prueba de ello es que en una de sus partes señalaba “A los que acusan a la revolución de perturbar la economía del país, les respondemos: para los guajiros [campesinos] que no tienen tierra no existe economía, para el millón de cubanos que están sin trabajo no existe economía, para los obreros ferrocarrileros, portuarios, azucareros, henequeneros, textileros, autobuseros y otros tantos a quienes Batista ha rebajado sus salarios despiadadamente no existe economía, y sólo existirá para todos ellos mediante una revolución justiciera que repartirá la tierra, movilizará las inmensas riquezas del país y nivelará las condiciones sociales poniendo coto al privilegio y la explotación.”[5]

También hacía “un llamado sin ambages a la revolución”[6] y entre sus propuestas incluía la reforma agraria, reducción de impuestos, restablecimiento de derechos laborales, participación de obreros y empleados en ganancias de las empresas, industrialización del país, amplio programa de construcción de viviendas y rebaja de sus alquileres, nacionalización de servicios básicos, desarrollo de la educación y la cultura, reforma al sistema judicial y confiscación de bienes malversados.

Fidel Castro hizo una intensa campaña de recaudación de recursos para financiar la futura expedición, en lo fundamental por Estados Unidos. En cada sitio que visitaba fundaba clubes patrióticos como en New York, New Jersey, Bridgeport (Connecticut), Miami, Tampa, Cayo Hueso. Fue durante ese recorrido proselitista, el 30 de octubre de 1955, en New York, cuando el líder moncadista declaró por primera vez: “Puedo informarles con toda responsabilidad que en el año 1956 seremos libres o seremos mártires”.[7]

      En forma casi paralela, otro movimiento opositor, el Directorio Revolucionario (DR), constituido el 24 de febrero de 1956 por jóvenes pertenecientes a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se sumaba a la lucha armada contra la dictadura de Batista. El 31 de agosto de 1956 los líderes del M-26-7 y el Directorio, Fidel Castro y José Antonio Echeverría respectivamente, firmaban un pacto conocido como Carta de México. Aunque ambas organizaciones tenían diferentes concepciones de lucha, pues la primera priorizaba la actividad guerrillera y la segunda las acciones armadas en las ciudades, en el acuerdo, que tenía 19 puntos, decidieron coordinar sus acciones con el “propósito de derrocar la tiranía y llevar a cabo la revolución cubana”.[8]

 

El desembarco del Granma

 

      Unos meses después de estos significativos acuerdos, el 25 de noviembre de 1956, salió de México en el yate Granma la expedición organizada por Fidel Castro. La integraban 82 hombres –entre ellos el médico argentino Ernesto Guevara-, todos determinados a reanudar la lucha contra la dictadura batistiana. El arribo a la isla debía coincidir con la sublevación de la ciudad de Santiago de Cuba organizada por Frank País, nombrado “jefe nacional de acción” del M-26-7, quien en dos ocasiones había viajado a México para coordinar el levantamiento. Pero la sorpresiva rebelión de Santiago de Cuba se produjo el 30 de noviembre, dos días antes del desembarco del Granma. Tampoco tuvo suerte el grupo organizado por Celia Sánchez para esperar a los expedicionarios en la costa sur de la provincia de Oriente y facilitarles el desembarco.

La falta de sincronía y la persecución gubernamental llevaron a la dispersión de los expedicionarios tras el inesperado combate de Alegría de Pío (5 de diciembre); muchos de estos fueron asesinados por el ejército, entre ellos Juan Manuel Márquez, el segundo jefe de la expedición del Granma. De los 22 sobrevivientes, sólo 12 lograron inicialmente alcanzar la Sierra Maestra –entre ellos Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Faustino Pérez y el Che Guevara-, gracias a la ayuda de los campesinos, previamente alertados por Celia Sánchez.

A pesar de los duros reveses y la exigua tropa, la guerrilla poco a poco se fue consolidando en la Sierra Maestra con la incorporación de nuevos combatientes y gracias al apoyo de la población rural más pobre, refugiada en el macizo montañoso. El 17 de enero de 1957 el naciente Ejército Rebelde –formado por 18 expedicionarios y 14 campesinos mal armados- realizaba sus primeras acciones al atacar con éxito el pequeño cuartel de La Plata e imponerse, cinco días después, en el encuentro de Llanos del Infierno.

Al mes de estos combates, y cuando el régimen de Batista negaba la existencia de guerrillas en la Sierra Maestra, un afamado periodista del New York Times, Herbert L. Matthews daba a conocer un reportaje sobre la reunión sostenida con Fidel Castro el 17 de febrero de 1957. La publicación de la entrevista de Matthews realizada en las intrincadas montañas orientales fue una efectiva propaganda en favor de los rebeldes, así como ocurriría después con los reportajes fílmicos de otros dos periodistas norteamericanos –Robert Taber y un camarógrafo- trasmitidos por la cadena de televisión Columbia Broadcasting System (CBS) de Estados Unidos.


[1] Lionel Martin: El joven Fidel. Los orígenes de su ideología comunista, Barcelona, Editorial Grijalbo, 1982,  pp. 157-159.  Véase también de Fidel Castro: La historia me absolverá, La Habana, Editora Política, 1964.

[2] Ibid.

[3] Citado por Nydia Sarabia: Antecedentes de la lucha de liberación en Cuba, 1955-1956. Apuntes para una historia de la Revolución Cubana, (inédito), p. 29.

[4] Martin, op. cit., 188.

[5] Ibid.

[6] Incluido en el anexo documental de Nydia Sarabia, ibid., pp. 9-10.

[7] Vicente Cubillas: “Mitin oposicionista en Nueva York”, Bohemia, noviembre 6 de 1955, p. 60. Citado por Nydia Sarabia, op. cit., p. 40.

[8] Citado por Nydia Sarabia, op. cit., p. 100.

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EFEMÉRIDES DE NUESTRA AMÉRICA “Mes de Julio” (I parte)

1 de julio

1823 Las provincias Unidas de América Central se independizan de México.

 

4 de julio

1976 Cinco sacerdotes y seminaristas palotinos (Alfredo Leaden, Pedro Duffau y Alfredo Kelly, Salvador Barbeito y Emilio Barletti) son asesinados mientras dormían por un grupo de tareas de la dictadura militar en la parroquia de San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano.

5 de julio

1811 El Congreso declara solemnemente la Independencia de Venezuela.

 http://www.youtube.com/watchv=vXRJEIK0ca4&feature=related

7 de julio

1846 Los Estados Unidos se anexan California.

 

9 de julio

 

1816 El Soberano Congreso, bajo la presidencia de Narciso Laprida, declara en Tucumán la Independencia Argentina.

http://www.youtube.com/watch?v=db36E0UMHgU&feature=fvsr

12 de julio

1839 El Congreso de Bolivia aprueba que la ciudad de Chuquisaca cambie su nombre, en adelante llevara el nombre de uno de los grandes libertadores del continente y vencedor de la batalla de Ayacucho, Antonio José de Sucre.

1882 Nace Pánfilo Natera, revolucionario mexicano y general de la División del Norte que encabezó Francisco “Pancho” Villa.

1920 Se inaugura oficialmente el Canal de Panamá.

1924 Las tropas norteamericanas se retiran de la República Dominicana; Horacio Vázquez es elegido presidente.

1997 Tras el hallazgo en una fosa común en Valle Grande, Bolivia, el médico cubano Jorge González manifestó que los cuerpos encontrados eran los de Ernesto “Che” Guevara y sus ocho compañeros, los restos fueron entregados por el gobierno de Bolivia al de Cuba recibiendo el merecido reconociemito y homenaje.

14 de julio

1816 En la prisión de La Carraca, Cádiz actual Venezuela, muere Francisco de Miranda. Biografía: Francisco de Miranda

1921 En EE.UU. los anarquistas Nicola Sacco y Bartolomé Vanzetti son acusados de un asesinato que no cometieron, y condenados a pena de muerte por medio de a silla ecléctica. La realidad es que fueron ejecutados por sus ideas y por ser inmigrantes, esta injusticia provoco marchas de protesta alrededor de todo el mundo.

 

 

 

 

 

 

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EFEMÉRIDES DE NUESTRA AMÉRICA “Mes de Junio” (II parte)

17 de junio

 

1821 Muere Martín Miguel de Güemes, quien lucho en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. Tras la Revolución de Mayo, se incorpora al ejército patriota destinado al Alto Perú y forma parte de las tropas victoriosas en Suipacha. Colabora luego en el sitio de Montevideo. El 15 de mayo de 1815 fue electo gobernador de Salta y se puso al frente de la resistencia contra los realistas, organizando al pueblo de Salta en una guerra que logro frenar el avance español con tácticas guerrilleras. El 7 de junio de 1821, fuerzas realistas comandadas por el general Olañeta entraron en la ciudad de Salta hiriéndolo de muerte, hecho que ocurrió diez días después en la cañada de la Horqueta. Había nacido en Salta el 7de febrero de 1785.

 

1852 Argentina reconoce la independencia de Paraguay.

 

18 de junio 

 

1884 Muere Juan Bautista Alberdi inspirador de la Constitución Nacional y uno de los más grandes pensadores argentinos, nació en Tucumán el 29 de agosto de 1810. Su madre, Doña Josefa Rosa de Aráoz, murió en el parto y el niño quedó al cuidado de su padre, Don Salvador Alberdi. En 1816, mientras comenzaba a sesionar el Congreso de Tucumán, Alberdi ingresaba a la escuela primaria que había fundado Manuel Belgrano. Al producirse la Guerra contra el Paraguay, él, junto a José Hernández y Guido Spano, apoyaron la causa paraguaya e iniciaron acusaciones al gobierno de Bartolomé Mitre denunciando que apoyados por el capital inglés, el gobierno argentino estaba llevando adelante una “Guerra de la Triple Infamia” contra un pueblo progresista y moderno. “Si es verdad que la civilización de este siglo tiene por emblemas las líneas de navegación por vapor, los telégrafos eléctricos, las fundiciones de metales, los astilleros y arsenales, los ferrocarriles , etc., los nuevos misioneros de civilización salidos de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan, etc.; no sólo no tienen en su hogar esas piezas de civilización para llevar al Paraguay, sino que irían a conocerlas de vista por la primera vez en su vida en el “país salvaje” de su cruzada civilizadora”. Tras la derrota paraguaya en 1872, y bajo la profunda impresión que esta le produjo, además de las secuelas que dejo en la población escribió en su libro El Crimen de la Guerra “De la guerra es nacido el gobierno militar que es gobierno de la fuerza sustituida a la justicia y al derecho como principio de autoridad. No pudiendo hacer que lo que es justo sea fuerte se ha hecho que lo que es fuerte sea justo”.

 

19 de junio

 

1764 Nace en Sauce, Canelones, José Gervasio Artigas, caudillo de la independencia y creador de la Provincia Oriental, origen del actual Uruguay. Fue uno de los primeros promotores del federalismo en la región y del reparto de tierras y ganado. Luchó contra el centralismo de Buenos Aires y en 1815 decidió no concurrir al Congreso de Tucumán en protesta por la actitud del gobierno porteño a fomentar la invasión portuguesa a la Banda Oriental Mientras Estanislao López y Francisco Ramírez invadían exitosamente Buenos Aires y triunfaban en Cepeda, Artigas era derrotado por los portugueses en Tacuarembó. Aprovechando la debilidad de su antiguo jefe, López y Ramírez firmaron a espaldas de Artigas el Tratado del Pilar, abandonando a su suerte al caudillo oriental. Ante la traición, Artigas entró en Entre Ríos dispuesto a someter a Ramírez, pero fue derrotado definitivamente en Las Huachas y debió marchar hacia el exilio en el Paraguay; donde al cabo de tres décadas murió a los 86 años, el 23 de septiembre de 1850.

 

 20 de junio

1820 Muere en Buenos Aires Manuel Belgrano. “…no se debe restarle mérito al enorme simbolismo que significó la creación de una Bandera Nacional en un país que todavía no existía como tal. Por el contrario, hay que ubicarlo como un firme acto de rebeldía y una clara contribución política a forzar la marcha de la historia en aquellas circunstancias brumosas. Podemos interpretarla como una audaz intuición independentista, frente a las corrientes más inclinadas a retardar la ruptura con el viejo orden político y cultural…”

http://www.centrocultural.coop/blogs/nuestramericanos/2010/04/19/integridad-y-talento-natural/

 

22 de junio

 

1826 Comienza en Panamá el Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar, cuya finalidad era lograr la unidad entre los países del continente, a la que asistieron Nueva Granada, Venezuela, Ecuador, Guatemala, México y Perú. “Parece que si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá sería señalado para este augusto destino, colocado como está en el centro del globo…”. 

 

1898 Los Estados Unidos intervienen en la guerra de Independencia de Cuba. El general William Shafter y sus tropas desembarcan en Daiquirí.

 

24 de junio

 

1811 Venezuela se declara independiente.

 

1823 Se crea la Federación de Provincias Unidas de Centroamérica integrada por Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Costa Rica, con capital en Guatemala.

 

26 de junio

 

1822 Bolívar y San Martín deciden en Guayaquil que el primero asuma el mando único del Ejército.

 

1956 Fidel Castro es detenido en México con otros 20 presuntos miembros del Movimiento 26 de Julio.

 

27 de junio

 

1806 Se produce la Primera Invasión Inglesa a Buenos Aires. Guillermo  Beresford tomó posesión de la ciudad sin encontrar resistencia, ya que el virrey Rafael de Sobremonte se había refugiado en Córdoba.

 

1954 Jacobo Arbenz Guzmán, presidente de Guatemala, es derrocado el 27 de junio de 1954, por un golpe de Estado financiado y dirigido por la CIA y el Departamento de Estado de los EE. UU. “Han tomado pretexto al comunismo. La verdad es muy otra. La verdad hay que buscarla en los intereses financieros

de la compañía frutera y en los de los otros monopolios norteamericanos que han invertido grandes capitales en América Latina, temiendo que el ejemplo de Guatemala se propague a los hermanos países latinoamericanos”.

Discurso del presidente Jacobo Arbenz, 27 de junio de 1954.

 

28 de junio

 

1865 Nace el doctor Juan Bautista Justo. Médico cirujano, introdujo la asepsia en el país y fue el primero en realizar operaciones craneanas. Fundó el Partido Socialista y el diario socialista “La Vanguardia. Murió en su chacra de Los Cardales, Pilar, provincia de Buenos Aires, de un síncope cardíaco el 8 de enero de 1928.

 

 

 

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Las mujeres del café. Guatemala 1925.

Mapa de Guatemala y América Central

“Guardar silencio y mostrarse indiferente ante este gesto de las sufridas hijas del pueblo, aparte de ser censurable, acusa lenidad en quienes tal hagan. En nuestros anales obreristas, la actitud altiva de las mujeres hace época y quienes tenemos una cabal idea de lo que debe ser el espíritu de solidaridad, estamos con ellas… Las obreras declaradas en huelga, en su carrera de sufrimientos morales, en medio se su condición paupérrima, ha filtrado un rayo de luz en sus cerebros y han dicho: HASTA AQUÍ…”[1]

 

            A fines del siglo XIX y comienzos del XX Costa Rica encabezo el desarrollo cafetalero en Centroamérica, y fue el impulso para los demás países de la región, sobre todo en Guatemala y El Salvador que contaban con una gran cantidad de mano de obra, y esto los llevo a tener una supremacía regional en  la producción de café. Las propiedades dedicadas a la producción de café eran de grandes extensiones, y en manos de unos pocos terratenientes, en su mayoría de origen alemán beneficiados por el reparto de tierras llevado adelante por liberales de este período.

            El sistema de trabajo se encontraba bajo el sistema del colonato[2] aseguraba la mano de obra permanente, como así también el permanente reclutamiento de población indígena a los cuales ya le habían expropiado sus tierras y a los cuales se les pagaba con el sistema de bonos, que sólo podían canjear en los almacenes que pertenecían a los dueños de las empresas.

            En diciembre de 1921, Carlos Herrera, quien había sido designado a la presidencia de Guatemala mediante una alianza entre grupos de la elite capitalina, bajo un modelo católico conservador, apoyado por algunos sectores populares, obreros y artesanos; fue derrocado por un golpe militar que instaló una triunvirato de generales, cuya figura más representativa fue el general José María Orellana. Las causas más sobresaliente que llevaron al derrocamiento de Herrera fueron, la no implementación de una reforma monetaria impuesta por la burguesía local, y la venta de la compañía eléctrica a manos de los EE.UU., dicha compañía era de capitales alemanes, pero luego de la Primera Guerra Mundial las presiones para que esta sea vendida a capitales norteamericanos era insostenible, y con el apoyo y más tarde el reconocimiento de Washington se instalaban los militares en el gobierno, que luego convocaría a elecciones donde Orellana como candidato oficial fue elegido presidente. Donde una de las primeras medidas fue ratificar la venta de la compañía eléctrica a la empresa norteamericana U.S. Electric Bond and Share Co., y la implementación de la reforma monetaria, basada en la producción de café.

            La llegada al gobierno por parte del Gral. Orellana, favoreció a los intereses extranjeros y a la burguesía local, hechos que llevaron a la protesta de los sectores populares y obrero contra este régimen. El crecimiento del movimiento obrero venía aumentando desde el comienzo de 1920, y en 1922 se produce un levantamiento popular masivo en todo el país. El gobierno acusa al Partido Conservador de estar detrás de estos hechos y emprende una dura represión y persecución, principalmente contra los líderes de la iglesia y en menor medida contra anarquistas y comunistas.

             En 1924 lo trabajadores muelleros comienzan una huelga contra la United Fruit Company (UFCO), en reclamo de aumento salarial, reducción de las horas de trabajo y la no discriminación étnica racial para los trabajadores negros. A estas demandas se suman los trabajadores de las bananeras y son apoyados por las demás organizaciones sindicales del país. Luego de 27 días de represión y expulsión de dirigentes obreros la huelga es levantada sin poder lograr sus demandas. En ese mismo año también se levantan en huelga los trabajadores ferroviarios en contra de la International Railways of Centro América (IRCA). El final no se diferencia de la mencionada anteriormente, los trabajadores son perseguidos, reprimidos y encarcelados sin lograr que se cumplan sus reclamos.

            Durante 1925 y 1926 se desataran varias huelgas en todo el país. El gremio de los zapateros exige la reducción de la jornada laboral, un trato digno y mejores condiciones de trabajo. Luego de 18 días logra obtener las mejoras laborales. También el Sindicato Gremial de Panificadores inicia una huelga en busca de reducir la jornada diurna y eliminación de la jornada nocturna o doble salario. Esta huelga se hizo muy fuerte en la capital y en otras ciudades. Los principales dirigentes fueron perseguidos y encarcelados, pero lograron la mayoría de las demandas. Después de unos meses los panaderos volverían a la huelga dado el incumplimiento de las demandas. Otras huelgas que se dieron durante estos años fueron la de las y los costureros, los trabajadores de velas y jabón, los curtidores, ladrilleros y carreteros, pero las huelga que caracterizó a este período fue la huelga que el 25 de noviembre de 1925 llevaron adelante las escogedoras de café que trabajaban para el beneficio “La Moderna” propiedad de la compañía alemana Gerlach Co. Esta fue la primera gran huelga llevada a cabo por un grupo de mujeres en Guatemala y también en Centroamérica.

            En la mañana del 25 de noviembre de 1925, unas cien huelguistas, de las 150 que trabajaban en el beneficio, se reunieron cerca de la entrada de la empresa  cafetalera “La moderna”, lo que le reclamaban a la empresa alemana giraba en torno a la discriminación y diferenciación por el desprecio de su fuerza de trabajo y docilidad por ser mujer. Los reclamos principales fueron los siguientes: “…1) Ocho horas de trabajo diarias, 2) La supresión de multas, 3) Abolir la disposición de que por llegar fuera de hora al beneficio se les quite el trabajo, 4) Alternabilidad en el manejo de la maquinaria para que haya equidad en el salario que se devenga. 5) Aumento de salario de 5 pesos diarios, puesto que sólo ganaban entre 15 y 18 pesos por día (mientras que los sueldos de los trabajadores hombres solían oscilar entre 50 y 80 pesos diarios). 6) Que se les reconozca, sino el salario en casos de enfermedad, sí el puesto, ya que una sola falta es motivo para que se les quite el trabajo, sin que se tenga en cuenta las causales de ella, y 7) Que no sea retirada del beneficio por motivo del presente reclamo ninguna de las trabajadoras que existían hasta el día de ayer (24 de noviembre)…”[3].  

             La huelga duró seis días y fue apoyada por todos los sindicatos y federaciones de trabajadores del país. Esta tuvo una característica diferente a las huelgas que se venían produciendo en Guatemala, fue una protesta sin la organización de una marcha de protesta, pero sí de un para de actividades, y la creación de un “comité de huelga” encabezado por quién fue nombrada como directora, Berta Reyes, Ernestina Sierra como subdirectora, y Elisa Murga y Amelia Villagrán como secretarias. Las trabajadoras se encargaron de difundir sus protestas y reclamos en los diarios, asambleas y reuniones con distintos dirigentes obrero, y como consecuencia de esta lucha lograron la formación de su sindicato.

            Con el apoyo conseguido por parte de todas las federaciones y sindicatos del país lograron que se les reconociera el aumento salarial exigido, la jornada de 8 horas, la supresión de cualquier tipo de multas , el cambio de hombres por mujeres en el registro, y el no despido por motivo de enfermedad ni por haber participado en la huelga. Hasta aquí parecía ser que las obreras habían logrado su objetivo, pero la respuesta no se hizo esperar, la represión esta vez no fue la persecución, encarcelamiento o asesinato, sino que el día 15 de diciembre de 1925, la empresa alemana se veía en la necesidad de despedir a la mayoría de las trabajadoras por falta de grano. Las trabajadoras sabían que la medida era en represalia a la huelga llevada a cabo días atrás, “…según lo expusieron las obreras, todas las implicadas en la huelga fueron expulsadas, ya que cuando se presentaron a sus labores, sus lugares estaban ocupados por nuevas obreras… ¿Sí no hay trabajo como lo declararon los representantes de Gerlach, entonces porqué se contratan nuevas obreras?”[4]

El objetivo fue claro, y como lo dicen las noticias, había que deshacerse de las mujeres huelguistas de cualquier manera, pero esta vez la violencia fue utilizada de otra manera, lo palos y las balas fueron reemplazados por una simple excusa que a lo largo de la historia de nuestra América también se ira haciendo costumbre.

 

 

Alejandro Pisnoy             

Prof. Invest. CCC

 

Ref. Bibliográficas

Carrillo Padilla, Ana. Sufridas hijas del pueblo: la huelga de las escogedoras de café de 1925 en Guatemala. En: Revista Mesoamérica Número 27. 1994. pg. 93 126.

Muñoz, Jorge. Breve historia contemporánea de Guatemala. Ed. FCE. México DF. 1998.      

Pérez Brignoli, Héctor. Breve historia de Centro América. Ed. Alianza. Madrid. 1990.

Valladares, Luís. (Coord.) Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Ed. Nueva Guatemala de la Asunción. 2006.



[1] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 87 88.

[2] Sistema que permitía al colono tener el derecho a cultivar la tierra que no lo pertenecía,  ni podía abandonarla. Además debía pagar por ella una renta por el uso de la misma.

[3] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 87

[4] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 89

 

 

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