Notas con la etiqueta ‘Café’

Colombia, un siglo antes un siglo después.

 

             A fines del siglo XIX, Colombia sufrió un duro enfrentamiento entre liberales y conservadores, cuyo hecho más saliente y sangriento, fue la llamada Guerra de los mil días entre 1899 y 1902, la cual se cobro unos 100.000 muertos, además de consolidar a los conservadores en el poder. Pero en 1903, conservadores y liberales tuvieron que llegar a una coalición para hacer frente a las presiones de EE.UU. que apoyaba la independencia panameña dado los intereses que tenían para la construcción de un canal interoceánico.

            La economía colombiana basada en la exportación del café sufrió un duro golpe durante los años 1917 y 1918 dada la depresión económica que sufrió el mundo por el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, pero este fue sólo el principio de lo que durante la década del 20 termino siendo el comienzo de la dependencia económica que le impuso EE.UU., quién en 1922 aprovechándose de esa crisis obligó al gobierno colombiano a firmar la independencia de Panamá bajo el tratado Thompson Urrutia, donde a Colombia se le entrego un “dinero de conciencia” por el territorio robado y cuya suma fue de 25 millones de dólares.

Claro que EE.UU., no sólo se conformo con lograr la fragmentación de Panamá y Colombia, sino que además, unos meses después, enviaron una misión económica encabezada por Princeton Kemmerer, que impuso al gobierno colombiano un programa económico conservador basado en préstamos bancarios, además de tener que equilibrar el presupuesto de gobierno despidiendo a cientos de trabajadores y bajar los sueldos de los que siguieron trabajando.

No fueron sólo las políticas económicas las que EE.UU. impuso en Colombia, sino que también las empresas norteamericanas comenzaron a instalarse en el país cafetero haciéndose presentes en la producción y exportación petrolera a manos principalmente de la Stándar Oil, y de plátanos, a manos United Fruit Company (UFCO) que se estableció en Barranquilla, la costa caribeña de Colombia a comienzos del siglo XX.

En la década del 20 la UFCO llego a emplear unos 30.000 trabajadores, los cuales en 1924 se declararon en dadas las malas condiciones de pago y trabajo. La respuesta no se hizo esperar y la empresa norteamericana dijo que los trabajadores no eran responsabilidad de ellos ya que dependían de pequeños contratistas. Cuatro años más tarde, mejor organizados los trabadores volvieron a declarar la huelga, la respuesta de la UFCO, apoyada por el tribunal de justicia, fue la misma, los trabajadores eran responsabilidad de los pequeños contratistas, pero el gobierno si tomo una respuesta diferente, y el 6 de diciembre de 1928, en Ciénaga, los soldados del ejército dispararon contra los trabajadores y demás personas que se encontraban reunidas en la plaza del pueblo. El hecho dejo alrededor de 3.000 personas asesinadas, además los principales dirigentes comunistas y socialistas fueron encarcelados.  Acontecimientos semejantes, pero con menos muertos tuvieron las huelgas de los trabajadores del transportes y de una de las petrolera norteamericanas que operaba e Colombia, la Tropical Oil Company, en Barrancabermeja, a orillas del río Magdalena.

 

No sólo los trabajadores se revelaron contra el gobierno conservador, las malas condiciones de vida y trabajo durante las décadas de 1920 y 1930, también los pueblos originarios llevaron adelante sus reclamos en busca de mejores condiciones de vida y de las tierras que les fueron robadas a manos de terratenientes locales y empresas extranjeras; uno de sus líderes y pensadores más representativos fue Manuel Quintin Lame en los Valles del Cauca, el suroccidente de Colombia, quién llevo adelante una serie de importantes levantamientos.

En agosto de 1914, Quintin Lame, se dirigió a Bogotá, capital del país, para reclamar por las tierras que les habían arrebatado, y que nunca les habían devuelto. Luego de entrevistarse con los ministros de Relaciones Exteriores y de Guerra, de los cuales no obtuvo ninguna respuesta favorable. De regresó al Cauca comenzó a organizar un levantamiento general junto a las comunidades de Tolima, Huila, Tierradentro, Cauca y Valle para febrero de 1915, en busca de conformar lo que se denominaría, la “República Chiquita de indios”, expulsando a los terratenientes dueños de las fincas, las cuales volverían a ser propiedad de los habitantes originarios para distribuirlas de forma equitativa. Al enterarse del plan las autoridades locales, fieles representantes de los terratenientes, apresaron a Quintin Lame un mes antes del levantamiento en el pueblo de Coetano, fue trasladado y condenado a nueve meses de prisión en la ciudad de Popayán.

Cuando Quintin Lame obtuvo la libertar, a pesar de seguir siendo perseguido, simuló trabajar en las faenas agrícolas para poder continuar con su actividad política. Claro que los terratenientes continuaron con las denuncias,  además  de pedir que fuera encarcelado nuevamente. A fines de 1916 Quintin Lame encabezo el levantamiento de Inzá, donde los indígenas fueron reprimidos por las autoridades y por Pio Collo, un líder indígena en desacuerdo con la idea de Quintin Lame y aliado de los terratenientes. Durante la represión fueron detenidos, heridos y asesinados una gran cantidad de indígenas lamistas.

Quintin Lame fue perseguido constantemente, a pesar de ello en abril de 1917 llevo adelante un levantamiento en la hacienda de San Isidro, nuevamente fue traicionado por un líder indígena que formaba parte de la comisión que llevo adelante la organización del levantamiento, fue detenido golpeado y trasladado nuevamente a Popoyán.

Cuatro años pasaron hasta que en abril de 1921 Quintin Lame fue juzgado, asumiendo él mismo su defensa, en la que hablo por quince días, pero finalmente el juzgado lo declaro culpable por delitos de hurto, asonada fuerza y violencia condenándolo a cuatro años de prisión. Como ya había estado encarcelado durante esa cantidad de tiempo, en agosto de ese mismo año logro la libertad.

Los casi cuarenta años que pasaron hasta su muerte a los 80 años no cambiaron su objetivo de lucha y escribiendo obras como “En defensa de mi raza” y “Los pensamientos del indio que se educó en las selvas colombiana” donde seguía manifestándose por la relación entre el hombre y la naturaleza, la identidad, las tierras y los derechos que correspondían, y corresponden, a los pueblos originarios.

    

 Parece que nada es casualidad por nuestras tierras, que el tiempo no pasa, por un lado los pueblos originarios siguen luchando por recuperar su identidad y sus tierras arrebatadas desde hace más de cinco siglo; por el otro, hace casi un siglo EE.UU. apoyó la supuesta independencia de Panamá de Colombia que tuvo como fin la construcción de un canal interoceánico a cambio de unos dólares, además de imponer una política económica deficitaria para ambos países (Colombia y Panamá). Hoy casi un siglo después, Colombia parece no haber aprendido o entendido la lección, pues permite la instalación de bases militares estadounidenses en su territorio poniendo en peligro el difícil proceso de integración y unidad que se esta dando en nuestro continente, y que además nos puede costar y llevar a un enfrentamiento entre hermanos nuestramericanos.

 

Alejandro Pisnoy

Prof. Invest. CCC

 

Referencias Bibliográficas

 

Bethell, L. Ed. Historia de América Latina. Economía y sociedad 1870 1930. Vol VII. Ed. Crítica. Barcelona. 2000.

Cockcroft, J. América Latina y Estados Unidos. Historia y política país por país. Ed. Siglo XXI. México DF. 2001.

 

http://alirio-acevedo.blogdiario.com/i2007-11/

http://www.lablaa.org/blaavirtual/biografias/lamemanu.htm

http://www.luguiva.net/articulos/detalle.aspx?id=70

 

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Las mujeres del café. Guatemala 1925.

Mapa de Guatemala y América Central

“Guardar silencio y mostrarse indiferente ante este gesto de las sufridas hijas del pueblo, aparte de ser censurable, acusa lenidad en quienes tal hagan. En nuestros anales obreristas, la actitud altiva de las mujeres hace época y quienes tenemos una cabal idea de lo que debe ser el espíritu de solidaridad, estamos con ellas… Las obreras declaradas en huelga, en su carrera de sufrimientos morales, en medio se su condición paupérrima, ha filtrado un rayo de luz en sus cerebros y han dicho: HASTA AQUÍ…”[1]

 

            A fines del siglo XIX y comienzos del XX Costa Rica encabezo el desarrollo cafetalero en Centroamérica, y fue el impulso para los demás países de la región, sobre todo en Guatemala y El Salvador que contaban con una gran cantidad de mano de obra, y esto los llevo a tener una supremacía regional en  la producción de café. Las propiedades dedicadas a la producción de café eran de grandes extensiones, y en manos de unos pocos terratenientes, en su mayoría de origen alemán beneficiados por el reparto de tierras llevado adelante por liberales de este período.

            El sistema de trabajo se encontraba bajo el sistema del colonato[2] aseguraba la mano de obra permanente, como así también el permanente reclutamiento de población indígena a los cuales ya le habían expropiado sus tierras y a los cuales se les pagaba con el sistema de bonos, que sólo podían canjear en los almacenes que pertenecían a los dueños de las empresas.

            En diciembre de 1921, Carlos Herrera, quien había sido designado a la presidencia de Guatemala mediante una alianza entre grupos de la elite capitalina, bajo un modelo católico conservador, apoyado por algunos sectores populares, obreros y artesanos; fue derrocado por un golpe militar que instaló una triunvirato de generales, cuya figura más representativa fue el general José María Orellana. Las causas más sobresaliente que llevaron al derrocamiento de Herrera fueron, la no implementación de una reforma monetaria impuesta por la burguesía local, y la venta de la compañía eléctrica a manos de los EE.UU., dicha compañía era de capitales alemanes, pero luego de la Primera Guerra Mundial las presiones para que esta sea vendida a capitales norteamericanos era insostenible, y con el apoyo y más tarde el reconocimiento de Washington se instalaban los militares en el gobierno, que luego convocaría a elecciones donde Orellana como candidato oficial fue elegido presidente. Donde una de las primeras medidas fue ratificar la venta de la compañía eléctrica a la empresa norteamericana U.S. Electric Bond and Share Co., y la implementación de la reforma monetaria, basada en la producción de café.

            La llegada al gobierno por parte del Gral. Orellana, favoreció a los intereses extranjeros y a la burguesía local, hechos que llevaron a la protesta de los sectores populares y obrero contra este régimen. El crecimiento del movimiento obrero venía aumentando desde el comienzo de 1920, y en 1922 se produce un levantamiento popular masivo en todo el país. El gobierno acusa al Partido Conservador de estar detrás de estos hechos y emprende una dura represión y persecución, principalmente contra los líderes de la iglesia y en menor medida contra anarquistas y comunistas.

             En 1924 lo trabajadores muelleros comienzan una huelga contra la United Fruit Company (UFCO), en reclamo de aumento salarial, reducción de las horas de trabajo y la no discriminación étnica racial para los trabajadores negros. A estas demandas se suman los trabajadores de las bananeras y son apoyados por las demás organizaciones sindicales del país. Luego de 27 días de represión y expulsión de dirigentes obreros la huelga es levantada sin poder lograr sus demandas. En ese mismo año también se levantan en huelga los trabajadores ferroviarios en contra de la International Railways of Centro América (IRCA). El final no se diferencia de la mencionada anteriormente, los trabajadores son perseguidos, reprimidos y encarcelados sin lograr que se cumplan sus reclamos.

            Durante 1925 y 1926 se desataran varias huelgas en todo el país. El gremio de los zapateros exige la reducción de la jornada laboral, un trato digno y mejores condiciones de trabajo. Luego de 18 días logra obtener las mejoras laborales. También el Sindicato Gremial de Panificadores inicia una huelga en busca de reducir la jornada diurna y eliminación de la jornada nocturna o doble salario. Esta huelga se hizo muy fuerte en la capital y en otras ciudades. Los principales dirigentes fueron perseguidos y encarcelados, pero lograron la mayoría de las demandas. Después de unos meses los panaderos volverían a la huelga dado el incumplimiento de las demandas. Otras huelgas que se dieron durante estos años fueron la de las y los costureros, los trabajadores de velas y jabón, los curtidores, ladrilleros y carreteros, pero las huelga que caracterizó a este período fue la huelga que el 25 de noviembre de 1925 llevaron adelante las escogedoras de café que trabajaban para el beneficio “La Moderna” propiedad de la compañía alemana Gerlach Co. Esta fue la primera gran huelga llevada a cabo por un grupo de mujeres en Guatemala y también en Centroamérica.

            En la mañana del 25 de noviembre de 1925, unas cien huelguistas, de las 150 que trabajaban en el beneficio, se reunieron cerca de la entrada de la empresa  cafetalera “La moderna”, lo que le reclamaban a la empresa alemana giraba en torno a la discriminación y diferenciación por el desprecio de su fuerza de trabajo y docilidad por ser mujer. Los reclamos principales fueron los siguientes: “…1) Ocho horas de trabajo diarias, 2) La supresión de multas, 3) Abolir la disposición de que por llegar fuera de hora al beneficio se les quite el trabajo, 4) Alternabilidad en el manejo de la maquinaria para que haya equidad en el salario que se devenga. 5) Aumento de salario de 5 pesos diarios, puesto que sólo ganaban entre 15 y 18 pesos por día (mientras que los sueldos de los trabajadores hombres solían oscilar entre 50 y 80 pesos diarios). 6) Que se les reconozca, sino el salario en casos de enfermedad, sí el puesto, ya que una sola falta es motivo para que se les quite el trabajo, sin que se tenga en cuenta las causales de ella, y 7) Que no sea retirada del beneficio por motivo del presente reclamo ninguna de las trabajadoras que existían hasta el día de ayer (24 de noviembre)…”[3].  

             La huelga duró seis días y fue apoyada por todos los sindicatos y federaciones de trabajadores del país. Esta tuvo una característica diferente a las huelgas que se venían produciendo en Guatemala, fue una protesta sin la organización de una marcha de protesta, pero sí de un para de actividades, y la creación de un “comité de huelga” encabezado por quién fue nombrada como directora, Berta Reyes, Ernestina Sierra como subdirectora, y Elisa Murga y Amelia Villagrán como secretarias. Las trabajadoras se encargaron de difundir sus protestas y reclamos en los diarios, asambleas y reuniones con distintos dirigentes obrero, y como consecuencia de esta lucha lograron la formación de su sindicato.

            Con el apoyo conseguido por parte de todas las federaciones y sindicatos del país lograron que se les reconociera el aumento salarial exigido, la jornada de 8 horas, la supresión de cualquier tipo de multas , el cambio de hombres por mujeres en el registro, y el no despido por motivo de enfermedad ni por haber participado en la huelga. Hasta aquí parecía ser que las obreras habían logrado su objetivo, pero la respuesta no se hizo esperar, la represión esta vez no fue la persecución, encarcelamiento o asesinato, sino que el día 15 de diciembre de 1925, la empresa alemana se veía en la necesidad de despedir a la mayoría de las trabajadoras por falta de grano. Las trabajadoras sabían que la medida era en represalia a la huelga llevada a cabo días atrás, “…según lo expusieron las obreras, todas las implicadas en la huelga fueron expulsadas, ya que cuando se presentaron a sus labores, sus lugares estaban ocupados por nuevas obreras… ¿Sí no hay trabajo como lo declararon los representantes de Gerlach, entonces porqué se contratan nuevas obreras?”[4]

El objetivo fue claro, y como lo dicen las noticias, había que deshacerse de las mujeres huelguistas de cualquier manera, pero esta vez la violencia fue utilizada de otra manera, lo palos y las balas fueron reemplazados por una simple excusa que a lo largo de la historia de nuestra América también se ira haciendo costumbre.

 

 

Alejandro Pisnoy             

Prof. Invest. CCC

 

Ref. Bibliográficas

Carrillo Padilla, Ana. Sufridas hijas del pueblo: la huelga de las escogedoras de café de 1925 en Guatemala. En: Revista Mesoamérica Número 27. 1994. pg. 93 126.

Muñoz, Jorge. Breve historia contemporánea de Guatemala. Ed. FCE. México DF. 1998.      

Pérez Brignoli, Héctor. Breve historia de Centro América. Ed. Alianza. Madrid. 1990.

Valladares, Luís. (Coord.) Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Ed. Nueva Guatemala de la Asunción. 2006.



[1] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 87 88.

[2] Sistema que permitía al colono tener el derecho a cultivar la tierra que no lo pertenecía,  ni podía abandonarla. Además debía pagar por ella una renta por el uso de la misma.

[3] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 87

[4] “Revista del Trabajo”. En: Valladares, R. (coord.) “Historia de los intelectuales, la formación de la identidad y los movimientos sociales en la ciudad de Guatemala (1920 1944). Nueva Guatemala de la Asunción. Nov. 2006. pg. 89

 

 

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