Notas con la etiqueta ‘15 de noviembre de 1922’

El león ruge en Guayaquil, Ecuador 1922.

Mapa de América del Sur y Ecuador

Música de Ecuador Los Arados 

“…hasta hoy el pueblo ha sido cordero, pero mañana se convertirá en León”.[1]

            La ciudad de Guayaquil se encuentra ubicada al sudoeste de Ecuador,  a orillas del río Guayas, cerca de la desembocadura al Pacífico; donde se encuentra el principal puerto del país. Guayas, también es el nombre que lleva la provincia y de la cual Guayaquil es la capital.

            La formación y organización de los sindicatos obreros en Ecuador,  comienza a darse a principios del siglo  XX, ya que hasta ese entonces las agrupaciones obreras y campesinas se dedicaban principalmente al “socorro o ayuda mutuo/a”, para luego ser el embrión de las primeras organizaciones socialistas del país.

En 1912 se crea la Confederación Obrera del Ecuador (C.O.E), de ella formaron parte la mayoría de los sindicatos, y admitía tres clases de organización: la primera se encargaba de agrupar a asalariados y pequeños patrones, la segunda organizaba a las organizaciones sindicales de obreros asalariados de distintas profesiones como panaderos, matarifes, albañiles, y que no admitían patrones en sus filas. Y la tercera estaba compuesta por organizaciones mixtas que agrupaban a obreros y patrones de distintas profesiones.

Además de la C.O.E, también fueron creadas, en 1922, la Federación Regional de Obreros del Ecuador que estaba conformada por sindicatos autónomos y regionales de base socialista, y la Federación Regional de Trabajadores del Ecuador de ideales anarcosindicalistas fundada por uno de los más importante anarquistas ecuatorianos, Alejo Capelo Cabello. Estas  dos federaciones se diferenciaron C.O.E, ya que esta tenía una ideología más radical y conciliadora con los sectores empresariales y burgueses.

La primera gran huelga de obreros en Ecuador se dio en 1919, y fue llevada a cabo por los tipógrafos de Quito. La segunda gran huelga fue en 1921, los obreros de los yacimientos auríferos se levantan en contra de los dueños de la compañía de origen estadounidense pero, fueron reprimidos por el gobierno.

La tercera gran huelga se dio el 15 de noviembre de 1922 cuando en la ciudad de Guayaquil, los obreros cansados de reclamar durante días mejores condiciones de trabajo y salarios decidieron proclamar la huelga general; dos días antes la ciudad ya se encontraba sin luz por la huelga que habían comenzado los trabajadores de la planta eléctrica. El día 14, en asamblea general los tipógrafos y canillitas de la ciudad decidieron que los diarios salgan por última vez al amanecer del día siguiente. Además los conductores de colectivos, tranvías y ferrocarriles también decidieron sumarse al paro, como así también los trabajadores de las fábricas y comerciantes. El día 15 los obreros, cansados de esperar una respuesta por parte del gobierno que hablara de mejoras salariales y condiciones de trabajo decidieron marchar multitudinariamente a la gobernación, ubicada en los alrededores de la plaza central de la ciudad.

La multitud se encontraba reclamando, no sólo por las mejoras laborales y salariales, sino que también reclamaban por la liberación de los presos políticos, aparentemente infiltrados militares entre los trabajadores comenzaron a realizar desmanes y la represión por parte del ejército en contra de los trabajadores no se hizo esperar[2]. Las calles quedaron regadas de sangre de la gran cantidad de obreros muertos y heridos. En el resto del país la respuesta por parte de los trabajadores no se hizo esperar e inmediatamente comenzaron las huelgas y protestas en otras provincias del país, pero tampoco se hizo esperar la respuesta del gobierno, estos, al igual que sus compañeros de Guayaquil fueron reprimidos.

Las mujeres obreras y esposas de los trabajadores cumplieron un papel muy importante durante la huelga, son conocidos los casos de Tomasa Garcés y la “Negra” Julia  quienes estuvieron en la primera línea de la huelga. Tomasa se acostó en las vías del ferrocarril junto a sus hijos para impedir que los empresarios hagan caer la huelga poniendo en funcionamiento los trenes, y la Negra acusando de asesinos a los militares que habían descargando sus armas al pueblo.  

Pero estos hechos no terminaron este día, días después de la represión y sobre el río Guayas comenzaron a flotar los cadáveres que fueron asesinados durante la represión, como así también comenzaron a flotar las cruces que los compañeros y esposas arrojaron al río para conmemorar a los caídos. Este fue el comienzo y el ingreso de los obreros ecuatorianos en la revolución social de su país y de Nuestra América.

 

Alejandro Pisnoy

Prof. / Invest. CCC

Referencias Bibliográficas

Avilés Pino, Efrén. Revolución del 15 de noviembre de 1922. En:

www.enciclopediadelecuador.com

Murrillo, Celeste. Las mujeres en la primera huelga general de Ecuador. Noviembre 1922. En: www.pyr.org.ar

Paredes, Ricardo. El movimiento obrero en el Ecuador. En: www.yachana.org

Alejo Capelo y el 15 de noviembre de 1922. En: www.anarkismo.net

Rodriguez, Linda Alexandre. Política y poder en el Ecuador, 1830 1925” En: http://revistas.ucm.es/ghi/02116111/articulos/QUCE8484110017A.PDF  

 

 

 


 

[1] Trujillo, José V. En: Avilés Pino, E. Revolución del 15 de noviembre de 1922. En www.enciclopedadelecuador.com

[2] Algunos autores hablan de que no hubo infiltrados, sino que fueron algunos sectores provenientes del anarcosindicalismo los que comenzaron los desmanes, y otros, que delincuentes infiltrados entre los obreros quisieron desarmar a las fuerzas policiales y a partir de los enfrentamientos que se produjeron comenzaron los desmanes.  

 

 

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