Archivo de Marzo de 2010

“EFEMÉRIDES DE NUESTRA AMÉRICA” Mes de abril

Estas son algunas de las efemérides y hechos que ocurrieron en Nuestra América durante el mes de abril.

 

2 de abril de 1982 …el ejército argentino desembarca en las Islas Malvinas con el pretexto de recuperarlas. Comienza la guerra contra Gran Bretaña…

10 de abril de 1919 Emiliano Zapata, uno de los líderes de la Revolución Mexicana es asesinado en una emboscada…

11 de abril de 2002 En una manifestación organizada por la oposición y los medios de comunicación; y financiada por el gobierno de los EE.UU. el presidente venezolano Hugo Chávez es derrocado por un golpe militar…

Documental “Puente Llaguno. Claves de una masacre” en you tube.

http://www.youtube.com/watch?v=UZIUC9QCMI4

16 de abril 1879 El general Julio A. Roca … comienza la mal denominada “campaña o expedición al desierto”…

17 de abril de 1961 Se produce el desembarco en la playa Girón…19 de abril de 1810 Venezuela inicia el camino hacia la independencia en los que se conoce como “Grito de la Independencia”.

EFEMÉRIDES DE ABRIL

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Cuando todo estaba por hacerse

LOS HOMBRES DE LA REVOLUCION DE MAYO. MONTEAGUDO

Cuando todo estaba por hacerse

            El tucumano Bernardo de Monteagudo Cáceres formó parte del núcleo de hombres que por su acción y talento sustantivos, su conducta política indoblegable y su audacia intelectual fueron determinantes en la gesta por la liberación del colonialismo de la cruz y de la espada y fundadora de una nueva Patria Americana.

Es casi seguro que nació el 20 de agosto de 1789. Su padre fue un labrador en la Provincia de Albacete y luego capitán de milicias y comerciante en tierra americana. Su madre, Catalina Cáceres, pertenecía a una familia respetable de Tucumán. Monteagudo integró la pléyade de jóvenes estudiosos que en Chuquisaca abrevaron en el pensamiento de Rousseau y Montequieu, inspiradores de prédicas revolucionarias. Influyeron en el espíritu innato de rebeldía de Monteagudo las lecturas del jesuita francés G. Reynal, ferviente partidario de la libertad de los indígenas y la abolición de la esclavitud.

A los 20 años, escribe el «Diálogo entre Atahualpa y Fernando VII en los Campos Eliseos», un folleto de circulación clandestina a modo de sátira política. Allí su personaje el Rey Atahualpa cuestiona con lengua filosa la dominación española y reivindicando a los derechos de los americanos, dice: «habitantes del Perú (…) despertad ya del penoso letargo en que habéis estado sumergidos. Desaparezca la penosa y funesta noche de la usurpación y amanezca luminoso y claro el día de la libertad. Quebrantad las terribles cadenas de la esclavitud y empezad a disfrutar de los deliciosos encantos de la independencia». El ingenio literario y la audacia política ya lo desbordaban siendo muy joven.

En esa crucial y dramática situación del pueblo altoperuano rebelado, el joven Monteagudo será la pluma vehemente e impugnante del poder colonial y sus brutales y sanguinarios gobernantes. La proclama de la Junta Tuitiva –de su autoría- dice «hasta aquí hemos tolerado esta especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria (…) Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez que nos atribuye el inculto español sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio cierto de su humillación y ruina». La represión ordenada por el sordo Cisneros causó cientos de muertos por «subversivos al orden público que promueven las detestables máximas del partido francés».

Pasión del Alto Perú

Castelli y Monteagudo, unidos por la misma pasión revolucionaria, compartían un fuerte sentimiento por aquella tierra altoperuana, que fue no sólo el lugar de su formación intelectual, sino también del despertar de su rebeldía política y cultural y muy espacialmente donde conocieron en las calles y ruinas de Potosí, Cochabamba y La Paz, la más cruel explotación humana a que se veían sometida la población india. Allí conocieron también la epopeya de la gran rebelión de Tupac Amaru. Aquí resulta necesario señalar un hecho económico social que sustenta y trasciende el relato. La economía colonial mediante su sistema de dominación dispuso durante 300 años de la mayor fuerza de trabajo conocida hasta entonces, lo cual hizo posible la extracción de riqueza más fabulosa que había conocido la humanidad.

En definitiva de eso se trataba: apoderarse de las riquezas de las entrañas de la tierra y de la que emana de la apropiación del trabajo de millones de seres humanos.

Ya en Buenos Aires, el joven y experimentado Monteagudo se integró a los nucleamientos que el partido continuador del plan de Moreno fue creando. Participó de la fundación de la Sociedad Patriótica, junto a la recién creada logia de los Caballeros Racionales con San Martín como líder y de la constitución de la Asamblea del año XIII. Fue Monteagudo uno de los principales impulsores de la histórica Asamblea dominada por la logia, y su aporte intelectual fue sustancial también en el grupo de inspiradores y redactores del documento que significó un paso gigantesco en la lucha por terminar con los anacronismos coloniales: eliminación de la odiada Inquisición, abolición de tributos a la población india, supresión de los títulos de nobleza e instrumentos de tortura y muchos otros.

La guerra de independencia lo une al otro hombre clave de la época, el General San Martín. Será en el futuro el principal pensador asociado al político y militar que se sintetiza en la figura de San Martín. Fue su más fecundo redactor de leyes y proclamas y hombre de acción siempre que hizo falta como auditor de guerra del ejército de los Andes. En ese carácter tendrá el gran honor de redactar el acta de la independencia de Chile que firmará O´ Higgins el 1º de enero de 1818.

Su aporte a la revolución americana fue crucial y no se detuvo hasta su muerte. Continuó el derrotero sanmartiniano en el Perú, donde fue Ministro de Guerra y luego de Gobierno y Relaciones Exteriores, sustentando la mayoría de las decisiones y medidas más transformadoras del orden vigente.

Claro y firme sentido

Tampoco Bolívar pudo sustraerse a la necesidad de sus servicios. El mismo declaraba “Francamente Monteagudo conmigo puede ser un hombre infinitamente útil” (carta a Santander), confiándole entonces la trascendente tarea de preparar el Congreso Anfictiónico que debía reunirse en Panamá, con vistas al cumplimiento de la tarea suprema del los revolucionarios americanistas: la ansiada unidad política de todos los pueblos y naciones preexistentes del continente.

Nuestro prócer fue apuñalado y muerto un 25 de enero de 1825, en una calle limeña, cuando visitaba a su amante Juanita Salguero. El puñal del matador Candelario Espinosa ponía fin a 35 años de vida de uno de los hombres más notables de la historia argentina y americana.

Cuando todo estaba por hacerse, por inventarse, como reclamaba el gran maestro venezolano Simón Rodríguez; nuestro tucumano ofreció su enorme talento, su prédica implacable frente a los enemigos y los siempre moderados apaciguantes, pensó en incorporar a los sectores más amplios de la Nación, convocó a las mujeres a participar de la lucha y acompañando a lo más lúcido de su época, tuvo un claro y firme sentido americanista continental. Soñó con San Martín, Bolívar, O´Higgins, Castelli y Moreno con la Patria Americana.

Esa gran tarea está por hacerse. De eso se trata una vez más.

Prof. Juan Carlos Junio

Director del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”

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Monumento a la crueldad

 

Por Osvaldo Bayer en la revista Acción de la segunda quincena de marzo.

http://www.acciondigital.com.ar/15-03-10/pais.html#bicentenario

JULIO ARGENTINO ROCA

Monumento a la crueldad

 Al comparar documentos surgidos después de aquel 25 de mayo de 1810 con los de la historia violenta que protagonizaron los argentinos en los últimos doscientos años, debemos preguntarnos: ¿cómo fue posible eso? ¿No aprendimos nada de aquella gesta libertaria? Es que, sin duda alguna, la historia la escriben los que logran mantenerse en el poder. Y eso es lo que nos pasó. Se tomaron como ejemplo personajes que hicieron uso de la violencia extrema, del poder para provecho propio, y se adoptó como modelo la «civilización», que provenía del pensamiento europeo, sin adaptarlo a las formas autóctonas de las tierras «descubiertas», repitiendo así la trágica historia del llamado continente «civilizado», el «primer mundo», con sus genocidios, sus racismos, sus interminables disputas fronterizas, la explotación al máximo de sus conquistas coloniales, traicionando el denominado espíritu cristiano, que se utilizó como motivo fundamental para hacer todo lo contrario de lo que se declamaba.
Dentro de los muchos ejemplos de nuestra historia surge la figura de Roca. Se nos ha hecho creer que Roca trajo el progreso y la definitiva organización de la Argentina como país. Sí, pero todo eso se basó en la negación de los principios libertarios de mayo, de los sueños de nuestros verdaderos libertadores, y dio como resultado una nación que negó casi constantemente, durante sus 200 años de existencia, esos principios marcados ya por la Asamblea del Año XIII, y cantados en el himno: «Ved en trono a la noble igualdad. Libertad, libertad, libertad». La igualdad en libertad.
Con Roca se da la más despiadada concepción del racismo. Basta comparar los documentos de mayo con los discursos del llamado «conquistador del desierto». Manuel Belgrano disponía en su expedición al Paraguay: «Todos los naturales son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode. Desde hoy les libero del tributo. Les concedo un comercio franco y libre de todas sus producciones (…) les habilito para todos los empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos». Si comparamos esto, escrito en 1810, con el discurso de Roca de 1879 ante el Congreso de la Nación, podremos ver qué hondo habían caído los principios libertadores. Dice Roca ante el Parlamento, al dar por finalizado el genocidio perpetuado contra los habitantes naturales del sur argentino: «La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida». Y en el mismo discurso: «El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición, dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero».
De la misma manera se podrían comparar los documentos de Juan José Castelli, en especial su «Proclama de Tiahuanaco», del 25 de mayo de 1811, o la «Disertación sobre el servicio personal de los indios», de Mariano Moreno, también de 1810, y la resolución de la Asamblea del Año XIII acerca de la libertad de vientres, con las disposiciones de Roca al finalizar la llamada Campaña del Desierto, por las cuales, sin decirlo, reimplantó la esclavitud en la Argentina. Lo dejan en claro los documentos de la isla Martín García, donde se enviará a los prisioneros de los pueblos originarios a trabajar en construcciones militares, y las disposiciones de Roca enviando a mapuches y ranqueles a trabajar en los cañaverales tucumanos en la producción azucarera. Pero quizá el documento que mejor describe la tragedia indígena argentina después de la campaña de Roca son estas líneas de la crónica del diario El Nacional, de 1879: «Llegan a Buenos Aires los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto que no cesa. Se les quita a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente el suelo, las madres indias aprietan contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza para defender a la familia de los avances de la civilización». Huelga todo comentario.
En total, después de la campaña de Roca, se entregaron 41.787.023 hectáreas de tierra a 1.843 terratenientes. Al presidente de la Sociedad Rural, José María Martínez de Hoz, se le entregaron 2.500.000 hectáreas, a 541 oficiales del Ejército se les dieron 4.679.510 hectáreas. Al general Roca se le obsequiaron 65.000 hectáreas. Más tarde, ya presidente, Roca entregará 2.500.000 hectáreas de territorio patagónico a 137 estancieros ingleses y a diez de otras nacionalidades.

Expulsados

En sus dos presidencias, Roca apostará a lo europeo. No sólo la inmigración multitudinaria, sino también todo aquello que siguiera el mismo camino de lo que se consideraba progreso: los ferrocarriles, el comercio, la inversión de capitales.
La inmigración de europeos vino a llenar los vacíos de un país despoblado por las guerras internas entre federales y unitarios y el genocidio de los pueblos naturales. Y con los inmigrantes llegaron también las ideologías políticas que iban creciendo en el movimiento obrero mundial.
Comenzaron a formarse las organizaciones obreras en sus luchas por los principios fundamentales de la dignidad del trabajador. Por ejemplo, la jornada de ocho horas. Esto no fue visto con buenos ojos por Roca, quien, ya en su segunda presidencia, hará aprobar la Ley de Residencia, sin duda alguna, la ley más cruel de la historia de la legislación argentina. Por esa ley se expulsaba a todo ciudadano extranjero que promoviera ideas o actos contra la conciencia nacional. Por supuesto, las víctimas principales fueron aquellos extranjeros agitadores del movimiento obrero que luchaban por leyes en defensa de la dignidad humana. Lo perverso de esta ley es que se expulsaba a los hombres, dejando aquí solas a sus familias: a sus mujeres con sus pequeños hijos. Así, esas familias quedaban separadas para siempre, porque a los expulsados no se les permitía volver a entrar al suelo argentino. Debieron abandonar el país miles de obreros, no sólo durante el mandato de Roca sino también de los otros presidentes que le siguieron, y también en la democracia, durante las presidencias de Yrigoyen, Alvear y Perón. Fue Frondizi quien, en 1958, tuvo la iniciativa de anular dicha ley, que representó un verdadero monumento a la crueldad. También Roca fue el primer presidente que ordenó reprimir con las armas una manifestación obrera, el 1º de Mayo de 1904. Allí cayó muerto el marinero Juan Ocampo, bajo las balas policiales.
Todo esto sería impensable si se tuviera en cuenta que en 1837, Esteban Echeverrría, siguiendo los lineamientos del pensamiento de mayo, había escrito el Dogma Socialista, donde se imaginaba otra Argentina. Basta leer este párrafo para darse cuenta de la profundidad del pensamiento de Echeverría y de la diferencia con el posterior accionar de los Mitre y los Roca. Dice Echeverría: «Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad, sin el auxilio de la asociación o del concurso de todas las fuerzas individuales encaminadas a un objeto, indefinido: el progreso continuo. Fórmula fundamental de la filosofía del decimonoveno siglo: el camino para llegar a la libertad es la igualdad. La igualdad y la libertad son los principios engendradores de la democracia».
¡Qué diferencia con lo que se hizo después! Se califica a Roca como un positivista: sin duda alguna, pero un positivista negativo.
Se ve claramente esto en la política fronteriza. Aquel sueño de Bolívar, de los Estados Unidos de América latina, no pudo cumplirse. Los países que habían tenido los mismos libertadores comenzaron a encerrarse. Roca y su ayudante intelectual, el perito Moreno, tomaron el problema fronterizo como algo fundamental. Roca va a implantar el servicio militar obligatorio y crear un ejército de acuerdo con el modelo prusiano que va a traer el general Ricchieri. La misión principal de ese ejército era asegurar «las sagradas fronteras de la patria». Pero fue un ejército que sólo participó en la represión interna. Sus triunfos fueron la represión de la huelga de los obreros metalúrgicos en la Semana Trágica, la represión de los peones rurales patagónicos en las huelgas de 1921, la de los hacheros de La Forestal, en el mismo año, y se especializó en golpes militares contra la democracia. La saga culminó, durante la última dictadura, con la desaparición de personas, uno de los sistemas más crueles de la represión empleados en la historia de la humanidad. La única acción de guerra, la de las Islas Malvinas, terminó con la derrota total y la muerte de más de 600 jóvenes soldados que cumplían con aquel servicio militar de Roca.

Semillas de paz

A pesar de que Roca no cumplió con ninguno de los principios de mayo y es autor del genocidio contra los pueblos que desde siempre habitaron estos extensos suelos, tiene hoy el monumento más grande de Buenos Aires, en el centro de la ciudad. Una ciudad patagónica lleva su nombre, escuelas, colegios y calles en la casi totalidad de las ciudades y los pueblos argentinos se llaman Roca.
La historia del mundo ha demostrado que los verdaderos defensores de la humanidad fueron aquellos que siempre trataron de eliminar la desigualdad entre los seres humanos, que no es otra cosa que eliminar la violencia.
Lo sabían ya los hombres de aquel mayo, que llegaron a cantar, tres años después, el «Ved en trono a la noble igualdad. Libertad, libertad, libertad». Roca –con su campaña genocida racista, con su sentido del «progreso» de más poder para el poder, con su persecución a los que buscaron un mundo más generoso, el que marcó fronteras entre pueblos iguales– no merece estar en el foro de los verdaderos héroes del pueblo, de todos aquellos que sembraron con su sacrificio la semilla de la paz en estas pampas tan amplias y generosas.

 

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EL CASO DE VIEQUES: Parodia de intento de secesión

Vieques es una isla menor perteneciente a Puerto Rico; apenas tiene casi 23 kilómetros de largo por algo más de 6 de ancho. Por sus dimensiones se la llama la “isla Nena de Puerto Rico”. En 1935 los norteamericanos la comenzaron a usar ya como centro de sus ejercicios navales.

Señala Torres Rivera:

 

… la Marina de Estados Unidos ocupa más de la mitad de su territorio en instalaciones militares, polígonos de tiro y áreas de maniobras para sus bombardeos de práctica y ejercicios navales. En una porción de terreno equivalente a una tercera parte de la isla residen cerca de 10.000 habitantes.

En la porción Oeste… la Marina de Guerra de Estados Unidos tenía localizados hasta hace apenas unos meses 107 edificaciones donde se almacenaba el 95% de las bombas y municiones que utilizaban los Grupos de Combate encabezados por los diferentes portaviones de la Flota del Atlántico, conocida también como Segunda Flota, en sus ejercicios de entrenamiento previo a su desplazamiento hacia el Mar Mediterráneo y el Golfo Pérsico.[1]

 

Allí se entrenaron también las tropas yanquis que invadieron la pequeña isla de Granada en 1983.

La isla fue utilizada durante más de cuarenta años como campo de tiro, por donde circulaban municiones altamente contaminantes, incluidas ojivas con uranio. Por tal hecho hay una incidencia de cáncer muy alta entre la población. Los puertorriqueños en general y los habitantes de Vieques en particular vienen luchando por lograr que las fuerzas militares se retiren de la isla; en algunas oportunidades, como en 1999, se logró suspender los ejercicios militares por un tiempo, pero siempre se reiniciaban. En el año 2000 se anunció la realización futura de un referéndum entre los viequenses para determinar si la Marina de EE.UU. debía o no seguir allí. La Armada yanqui y sus lacayos locales comenzaron una campaña para convencer a parte de la población de la conveniencia de que siguieran en la isla; no alcanzaba para construir una mayoría que pudiera ganar en el referéndum, pero sí para lograr una cantidad de firmas que planteara al gobierno de los Estados Unidos que ¡Vieques se separase de Puerto Rico! La vieja y conocida metodología del imperialismo yanqui utilizada para poder dominar un territorio hostil. La paradoja en este caso es que se alentaba la separación de un territorio parte de un Estado Asociado a los Estados Unidos.

 En marzo de 2001 algunas agencias informativas daban cuenta sobre un grupo de residentes viequenses llegados a Washington para presentar un petitorio, firmado por 1780 personas, solicitando que Vieques se convierta en un territorio autónomo estadounidense. No faltó algún senador dispuesto a presentar dicho petitorio en el Congreso. La iniciativa no logró prosperar.

Finalmente, con un pueblo manifestándose en contra de la Marina norteamericana, en julio de 2001 la opción del cese inmediato y permanente de los bombardeos en Vieques obtuvo el 68% de los votos contra el 30% que planteaban la continuación de las maniobras militares.

El 1 de mayo de 2003 la Marina oficialmente desistió de utilizar Vieques como campo de tiro, sin renunciar a sus instalaciones asentadas allí como el puesto de comunicación en Monte Pirata y el lugar donde funciona el radar ROTHR (Relocatable Over The Horizon Radar). Queda pendiente la descontaminación de esas tierras.

En el sitio web de “Vieques Libre” se lee en un artículo titulado ¡Sí, se fue la marina!” firmado por Ricardo Olivero Lora, el mismo 1º de mayo de 2003 lo siguiente:

 

Mientras millones de personas en todo el mundo celebraban el día internacional de los trabajadores, Vieques y Puerto Rico tenían una razón adicional para hacerlo: la salida de la marina de guerra de los Estados Unidos del territorio Viequense…

…Hoy vemos cómo la lucha concertada, heterogénea y militante de un pueblo –con la desobediencia civil como motor fundamental- puede vencer hasta el enemigo quizás más poderoso del mundo: la marina imperialista estadounidense.

Luego de resistir 68 años de abusos e injusticias, en la madrugada de hoy miles de personas penetraron a los predios del Campamento García a las 12:01 AM, hora en que formalmente la marina perdía jurisdicción sobre esos terrenos. Fueron muchos los años de lucha, y la indignación acumulada por el pueblo viequense tenía que expresarse más allá de marchas y concentraciones. Y lo hizo…

…Hoy el pueblo viequense celebra la retirada de la marina, pero mañana comienza una nueva fase en esta lucha: el que los federales limpien los terrenos contaminados y el que los terrenos pasen a manos del pueblo viequense, y no al Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre, agencia que ha sido cómplice histórico de las barbaridades de la marina. La victoria de hoy es ejemplo e impulso para las luchas de mañana.

 

Una pequeña lucha ganada en el marco de una lucha mayor de todo Puerto Rico, inserta en la inmensa y persistente lucha de nuestra América.

 

Horacio A. López



[1] Alejandro Torres Rivera, Op. Cit., p.8.

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“EFEMÉRIDES DE NUESTRA AMÉRICA” Mes de Marzo

           A partir de este mes comenzamos con las efemérides de Nuestra América con el objetivo de recuperar algunos de los principales acontecimientos de nuestro continente, como así también las voces, de hombres y mujeres que fueron silenciadas por la historia oficial a lo largo de los siglos.

 

1 de marzo de 1879 Comienza la Guerra del Pacífico …

3 de marzo de 1816 Las fuerzas lideradas por Juana Azurduy derrotan a las fuerzas realistas…

 4 de marzo de 1811 Es asesinado Mariano Moreno…

24 de marzo de 1976 …comenzaba la etapa más oscura y sangrienta de la historia argentina…

Efemerides de marzo 

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