
“…Pero sí creo que es importante que el tango vuelva a ser un sitio de identificación. Por eso me da bronca cuando me preguntan por qué canto tango”.
¿Por qué te da bronca?
–Porque es ilógico. Más lógico es preguntarle a un pibe que hace rock por qué hace rock. Yo le preguntaría: “¿Por qué no hacés la música que te identifica, que te da una referencia histórica, cultural, vivencial?” Lo que pasa es que el tango dejó de ser moda para los jóvenes. Para que vuelva a ser moda necesitás no una Lidia Borda, cien Lidia Borda; no una orquesta como la mía; cien.
¿Qué te pasa con el rock?
–Nunca me interesó. Hice intentos, pero siempre me expulsó. Me parece mal cantado, con voces flacas. Yo de chico escuchaba folklore. Cuando me casé, mi mujer me hizo escuchar el Unplugged de Charly García. Creo que fue el primer disco de rock que escuché entero en mi vida. Me acuerdo que me había comprado Voodo Lounge de los Rolling Stones, y al segundo tema lo saqué. Se lo regalé a mi hermano.
¿Qué te parece el acercamiento de gente del rock como Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Celeste Carballo, Omar Mollo?
–No… salí. ¿Vos los escuchaste? ¿Se puede decir que Melingo hace tango? Para mí lo que hace es humor, un show cómico con aires de tango. Melingo no me sugiere nada más que algo gracioso. Celeste Carballo canta bien, pero no el tango. Omar Mollo sí es buen cantor: a mí no me gusta su estilo, pero es un tipo serio. Lo que pasa es que entran por Piazzolla y por Goyeneche, y es como leer las dos últimas páginas de un libro. Están leyendo al revés. Ahora, si escuchás al último Goyeneche e investigás y entendés que ese fraseo viene de Rufino, del Paya Díaz… Ahí sí.
¿No te parece que puede aportar algo ese acercamiento?
–No, no me parece. ¿Vos creés que alguien que escucha por primera vez tango en un disco de Calamaro va a comprar después un disco de Raúl Berón? Para mí no hay diferencia de lo que hizo Julio Iglesias o Luis Miguel. ¿Te parezco conservador?
Ultraconservador.
–Debería calmarme y no hacerme mala sangre. Debería aprender a convivir con todo eso, porque finalmente a mí no me corrompe. Me cuesta mucho no ponerles el cuerpo a estas cosas. Pero me saca que venga un tipo desde un lugar de impunidad y diga: voy a hacer tango. Me molesta el esnobismo. Me molesta que le den un premio Gardel a alguien que no tiene nada que ver con el tango. Me molesta que el Festival de Tango de Buenos Aires lo haya cerrado… ¡Rubén Blades!










Procesando ...
