Notas con la etiqueta ‘Germán Marcos’

Presentación del libro Tango. Ventanas del presente en el CCC

Miércoles 13 de junio.
Sala Osvaldo Pugliese
Entrada gratuita, capacidad limitada

Panelistas:
Rodolfo Hamawi (Director nacional de Industrias Culturales)
Mercedes Liska (Coordinadora del libro)
Walter Alegre (Responsable del departamento de tango del CCC)

Con la presencia de los autores y cierre musical a cargo de Alan Haksten Grupp

Tango. Ventanas del presente

Miércoles 13 de junio de 2012

ccc

Sala Osvaldo Pugliese - 20.00 hs.
Entrada libre y gratuita
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Av. Corrientes 1543 - Ciudad de Buenos Aires
Informes: (011) 5077-8000 Boletería: (011) 5077-8077
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¡Les presentamos nuestro libro!

Tango. Ventanas del presente

Presentación oficial: Miércoles 2 de Mayo a las 18:00

Auditorio del stand de la Presidencia de la Nación Pabellón Azul
EL TANGO ES PURO CUENTO + TANGO. VENTANAS DEL PRESENTE

Presentación de los libros del Centro Cultural de la Cooperación auspiciados por la Secretaría de Cultura de la Nación

TANGO. VENTANAS DEL PRESENTE
Miradas sobre las experiencias musicales contemporáneas

Este novedoso libro incluye un disco de regalo que contiene temas interpretados por: Buenos Aires Negro - Angel Pulice-Ruth de Vicenio - La Biyuya - Alan Haksten Grupp - La Guardia Hereje - Altertango - OT Ciudad Baigón - Dema y su Orquesta Petitera - Orquesta Típica Fernández Fierro - Claudia Levy - Rascasuelos - Alejandro Polemann + Flor de Enchastre - 34 Puñaladas - Cuesta Arriba - Astillero - Alfredo Piro - Quinteto Negro La Boca - Proyecto L.C.B

En esta oportunidad contaremos con la presencia de Mercedes Liska (compiladora), Soledad Venegas, Lisa Di Cione, Germán Marcos, Sebastian Linardi y Juano Villafañe (director artístico del CCC)

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Nadie ama lo que no conoce

El tango, la difusión, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la multitudinaria concentración frente a los Tribunales para que la nueva legislación pueda entrar en vigencia. Reflexiones de Osvaldo Pugliese por Hamlet Lima Quintana.

Por Germán Marcos*

El jueves 15 de abril se realizó una masiva marcha que partió desde el Congreso de la Nación y llegó al Palacio de Tribunales para exigir a la Justicia, y específicamente a la Corte Suprema, la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada por amplia mayoría en las dos cámaras legislativas y que hoy se encuentra paralizada por un fallo de una Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza, a través de una resolución de la jueza Olga Pura de Arrabal quien hizo a lugar a un amparo presentado por el diputado Enrique Thomas que objetó la medida por cuestiones de procedimiento. Por su parte, la jueza mendocina tiene probadas vinculaciones familiares con uno de los socios mayoritarios del segundo multimedios del país, el grupo Vila Manzano.

La ley nueva, aprobada por diputados y senadores nacionales, quienes le aplicaron aproximadamente 200 modificaciones desde su ingreso a las comisiones, propone un cambio estructural en el diseño comunicacional del país. Desde la propiedad de los medios hasta la cantidad de licencias de emisoras de televisión y radio que un mismo dueño puede tener en una determinada ciudad o área geográfica. Al mismo tiempo, regula el ingreso de nuevas tecnologías que permitirán la aparición de un gran número de nuevas señales que, sin duda, modificarán el esquema de medios imperante. Medios que marcan una agenda política y sobre todo cultural, donde el tango no tiene espacio.

Quienes se acercan al tango -y también a otras músicas populares y folclóricas- conocen que la principal problemática que enfrentan los artistas actuales que crean desde el tango es la falta de difusión. Esta ley prevé un porcentaje mínimo de difusión musical para la programación de artistas nacionales. Concretamente, se determinó que un 30 por ciento del total deberá ser programado con música nacional. Ese porcentaje, que ya es mucho en comparación con el esquema actual de difusión que otorga muy pocos espacios para los artistas nacionales, es sustancialmente menor a las regulaciones que existen en países europeos o en Estados Unidos, naciones que suelen ser mostradas como ejemplos a seguir por quienes hoy se manifiestan en contra de esta ley.

Más allá de esta introducción la idea es acercar un material que fue publicado en un libro escrito por el poeta Hamlet Lima Quintana sobre el pianista y director Osvaldo Pugliese, publicado por las Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación. En estas dos reflexiones queda de manifiesto la importancia que tienen los medios para la vida y obra de un género de música identitaria, tradicional y popular como es el tango.

“Qué difícil ha resultado siempre al poder, acallar las voces de los artistas populares, casi imposible esa tarea. Podrá silenciarlas por un tiempo, marginarlas de los medios, pero la memoria colectiva es el caldo de cultivo más poderoso para la resurrección, una suerte de Ave Fénix que se restituye a sí misma, recrea sus valores, decanta las permanencias, amplía sus pulmones para, al final, insuflar el aire necesario dentro del globo que mantendrá a flote la cultura de su propio pueblo”.

Para comprender la relevancia de estos párrafos se debe recordar que el tango, desde principios de los 90, fue perdiendo sistemáticamente visibilidad de los medios audiovisuales y que solo hubo programas aislados que nunca llegaron a consolidarse y que no configuran una difusión sustentable para un género vivo como lo es el tango.  No es necesario mencionar qué músicas llenaron esos espacios que el tango dejó ni quiénes fueron los ideólogos y ejecutantes de dichas políticas que modificaron la realidad cultural del país.

Hoy el tango no está prohibido de facto, pero los productores de la libertad de expresión no necesitan órdenes dictatoriales porque la regulación del mercado marca la política empresarial que muchas veces se confunde interesadamente con libertad de expresión. Quienes creemos en la libertad de expresión, apoyamos esta ley y reclamamos que se cumpla la libertad de expresión que la cultura nacional necesita. El tango, en tanto cultura popular, merece una cantidad de espacios -no solo uno- acorde a la capacidad creativa que nuestra sociedad demuestra desde hace 15 años aproximadamente, desde que los jóvenes volvieron a pensar y a construir en tango.

“La intención de las prohibiciones, hecho que se vio con mayor claridad durante la luctuosa dictadura militar, además del directo problema económico, apuntaba a borrar al artista de la memoria popular como resultado de la ausencia. Al mismo tiempo que provocaba un profundo vacío generacional por falta de continuidad en el conocimiento. (Nadie ama lo que no conoce). Después de 10 años de dictadura militar, quienes estuvimos prohibidos no existíamos para las generaciones más jóvenes y hubo que comenzar de cero para ubicar los peldaños rotos en la escalera generacional”.

* Integrante del Depto. La Ciudad del Tango (CCC Floreal Gorini), periodista de Fractura Expuesta Radio Tango.
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Lo formal y lo informal en el tango

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por Germán Marcos

Había una vez una sociedad, con sus costumbres, con sus códigos, una sociedad con algunos paradigmas que no conocemos a fondo, una sociedad en la que no nos tocó vivir. Viajemos en el tiempo, situémonos entre los años posteriores a la depresión económica de 1930 y anteriores a la primera presidencia de Perón.

Después de la inmigración masiva de europeos que escapaban de la Primera Guerra Mundial, la ciudad de Buenos Aires incorporó habitantes que, naturalmente, la modificaron. Venían por un tiempo y terminaron formando una familia. Eran aves de paso pero terminaron anidando para siempre.

En aquella época, donde la vida sin elección tenía como escenario el conventillo, el acceso a la vestimenta era una señal de estatus. La ropa habla, siempre comunica. Un ejemplo claro sobre la información de la moda es aquella anécdota que da cuenta de lo joven que era Aníbal Troilo cuando integró su primer grupo de tango. No solo su cara lo vende en las fotos sino también el uso de los pantalones cortos, símbolo de niñez previo a convertirse en “muchachito”. En aquella sociedad, tan o más violenta que esta, la gente iba en traje a la cancha y el qué nunca se había podido comprar un saco, se empilchaba ni bien tenía un peso para gastar.

“Nosotros tocamos con traje y corbata porque eso es un premio para nuestros padres, que trabajaban horas extras para que nosotros podamos comer y estudiar. El traje para tocar tango, el traje en sí, para quien se crió en un conventillo, representaba el ascenso social. Por eso es un orgullo para nosotros. Por eso cada vez que toco tango visto de traje”. Esa es la explicación sobre la tradición de tocar vestido de gala que dio el bandoneonísta Rodolfo Daluisio en el número 2 de la Revista Orquestódromo.

Viajemos un poco más. El tiempo pasó y nosotros, que vinimos al mundo unos 50 años después, estamos en nuestra cocina, con nuestros viejos, mirando lo que ellos miran, en uno de esos 5 canales que tenemos para hacer zapping.  Eran tiempos donde había que pararse para cambiar el televisor. Esta generación ya se está poniendo vieja.

En la tele, unos tipos tocan tangos. Muchos de ellos lucen peluquín. Podía ser ridículo, pero para esa sociedad de hace 25 años, no lo era. Todos los protagonistas, en ese televisor, están vestidos de estricto traje. Un corte, una quebrada.

Viajamos otra vez en el tiempo. Nos venimos unos años más acá. Aprendemos a escuchar tango, hurgamos en los huecos alternos, los que el sistema y los medios todavía no pueden penetrar y encontramos aquello que hace tiempo ya no está en boca de todos. Ahorramos un montón de plata y nos compramos el primer bandoneón. Se lo regateamos a un tipo que estuvo a segundos de rifarlo a los euros de un gallego. Todavía existe la compasión en algunos comerciantes, pero sin dudas, todavía existe el tango.

Armamos una orquesta, casi 90 años después de aquella inmigración. Nos separa más que una vida. Hacemos y bailamos la música de Buenos Aires, nos vestimos como andamos, como solemos vestirnos en nuestra vida cotidiana.

¿Qué es lo formal y lo informal en el tango? Todavía hay posiciones que blasfeman porque los pibes están “informales”, tienen el pelo largo, descuidado, es un signo de estos tiempos. No obstante, el propio Dema, de la Orquesta Petitera ya se mofa en su tango “Juguete Rabioso” cuando dice “peinado a lo despeinado, tu rebeldía es bastante popular”. Jeans rotos, aritos, barba, rastas, ropa que nos es común. El pibe se gana minitas, la minita conquista chicos. Tocan un instrumento exótico como el bandoneón, se visten como pueden y como quieren.  No es bueno que el hombre esté solo. Sobre todo si quiere volver a sembrar el tango.

Pero más allá del tango, la informalidad se volvió bandera. El traje y la corbata se transformaron, para muchos, en sinónimo de garcas. Para otros, el tipo de traje que se peina con fijador y forma surcos en su cabellera no es lo que era. Para otros, la que se tira un oso de bufanda, se tiñe de rubio y se maquilla como si se revocara, esa forma de vestir es sinónimo de “grasas”. La formalidad, en este otro contexto, en un paradigma posterior, que proviene de un pasado demasiado planchado, se vuelve “pianta-votos”.

Vulnerables son las generaciones que poblaron al tango. Benditos aquellos que comprenden el paso del tiempo. Vulnerables son las nuevas generaciones, las que están repoblando al tango olvidado. Como si fuéramos criados en cautiverio, lo más importante, ante tanta artificialidad, es que hagamos nuestro juego, que seamos como somos. Si no solemos andar por la vida vestidos de traje, no vamos a hacerlo para quedar bien. ¿Quedar bien? ¿Ante quien? Perdón ¿hablamos de música o de moda?

La vida se nos va y el pescado todavía está sin vender. El tango no será televisado, aunque ayer, Crónica TV haya transmitido desde la Plaza de Mayo uno de esos conciertos de tango que representan a alguna de esas tantas Buenos Aires que habitan Buenos Aires.

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El día que el tango hable de nosotros

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por Germán Marcos

¿El tango sigue siendo una música popular? ¿Lo es solo por tradición e historia o también por producción y acción actual? ¿De qué hablan los tangos? ¿A quiénes le hablan?

El músico y profesor de filosofía Gustavo Varela(*), en su libro “Mal de Tango”, describe el origen, el contexto de la sociedad porteña de principios de siglo XX, donde el tango se volvió expresión cultural popular y masiva.

Escribe Varela: “El tango inventa culturalmente a la clase media, es su primera expresión, su modo de construir afectos, su manera de expresar el afincamiento en una nueva tierra. El inmigrante trae consigo la zarzuela, la mazurca, que en una tarde de patio se mezcla con el sonido de la milonga campera. El italiano, el turco, o nuestro hombre de campo, son refugiados sociales, expulsados por el alambre de púa local, o por la miseria de sus países de origen […] Traen ideales, libros, partituras, costumbres, instrumentos, teatro. Pasan su tiempo añorando con volver a su tierra, para vivir la vida que se merecen, no la que lleven en el arrabal, cerca del río, pobres y mezclados unos con otros, en una ciudad que les es extraña”.

Durante un período inexacto, pero que se extendió aproximadamente por 50 años, el tango se nutrió de los valores de aquellos habitantes que conformaban la metrópoli. Los recientemente arribados, se mezclaron con los porteños y sumando minorías conformaron una mayoría social multicultural. El resultado erosionó la poética, las formas de abrazar, de bailar, de tocar los instrumentos y la expresión fue el tango.

Las letras representaban esa realidad. La pregunta que hacemos desde Fractura Expuesta es: ¿Qué es el tango hoy? Para nosotros, para los nuevos habitantes de esa misma ciudad de origen, pero casi un siglo después. Aquel italiano recién llegado a Buenos Aires quería volverse a su tierra y entonces encontramos canciones que expresan esa añoranza. O la de los polacos, que se refugiaron en un país con un idioma inentendible y que tuvieron que amontonarse con toda su ideología en los conventillos. Ahí estaba el tango para retratarlos, para autorretratarse.

En la actualidad, siguen siendo pocos los tangos que hablen de nosotros ¿Qué es lo que te pasa a vos? ¿Qué querés? ¿Qué te duele? ¿Qué te indigna? ¿Que te motiva? ¿Qué te moviliza? ¿Qué te hace bien? ¿Qué te divierte?

Conocer el árbol genealógico del tango, como bien explica el profesor Varela, es importante para entender los orígenes sin olvidar que se trata de una expresión cultural producida por fuerzas sociales, culturales, económicas, que están en tensión constante. Los rescates históricos son interesantes cuando no se olvidan de esa realidad en tensión. No pasa entonces por insistir con lo de siempre, con esa historia siempre gloriosa, siempre popular, siempre masiva, siempre presente, siempre idéntica. Hoy el tango ya no está presente en el menú de opciones de la mayoría de los jóvenes de esta ciudad. Está más presente que algunos años atrás, es cierto, pero falta muchísimo más.

Antes era grasa. Ahora, a veces, es “cool”. Pero para muchos de los jóvenes, el inconsciente colectivo les sigue dictando que el tango es música para viejos, llorona, que habla de la melancolía y de la vieja. Los nuevos habitantes de Buenos Aires no se apropiaron del tango. La pebeta o la percanta que te amura siguen sin ser la pendeja que te clavó. Tal vez decimos lo mismo, pero las palabras son otras, y cuando las palabras cambian, nunca se está comunicando lo mismo. La apropiación de las expresiones artísticas de nuestra región implica varios niveles. Algunos de esos niveles los tenemos al alcance, y sin embargo, todavía no los tomamos en nuestras manos para torcer el rumbo. (Por si hace falta aclarar, los niveles que implican la macro política o las acciones para contrarrestar la invasión cultural requieren de una construcción más sólida a nivel social que todavía parece no estar cercano.)

Por eso la pregunta: ¿Qué es el tango para nosotros? Y nos la hacemos en medio de la relación de mercado donde mandan axiomas de oferta y demanda, pero donde muchas veces se imponen ofertas y se nos muestra como supuesta demanda. Donde los chicos están incentivados a la adolescencia cuando todavía tienen 9 años. Donde una maquinaria cultural crea las “necesidades” disparando contenidos desde Miami, en algunas ocasiones con acento argentino. Resulta que ahora, para abaratar costos, somos necesarios y entonces armamos “operaciones triunfo” con pibes de todas las provincias, pero que cantan tango o folclore como Cristina Aguilera. Ni hablar de las novelas con el sello de “Cris” Morena, floggers, Cumbios, en definitiva, formas de no hacer. Mecanismos para pensar, respuestas lógicas ante problemáticas comunes, pero con los guiones que se escriben en otras latitudes y que nosotros leemos sin chistar.

La cultura a veces sirve como mecanismo de defensa, aunque sea para poner en estado crítico a esos guiones ajenos. Y el tango está ahí, con toda su impronta, tradición, historia y también con su nueva imagen, moda, marca en el mundo y recursos económicos. Puede “decir” como nosotros, pero todavía no le enseñamos a hablar como nosotros. Se revierte esa máxima tanguera: “Vos pibe no podés hacer tango porque no la viviste”. Mientras el tango no hable de nosotros, como generación, no va a pasar nada importante en materia de conquistar nuevo público, más seguidores, más chicos y chicas pensando en tango. Es menuda la tarea de los nuevos letristas, o si se quiere, de los nuevos poetas.

La idea es sincerar el tango, hacerlo nuestro, que entre canción y canción siempre aparezca algún tema que hable también de los habitantes de Buenos Aires, pero de los de ahora. Y que cada vez sean más, para poder ir encontrando esa calidad que se nos demanda, en la cantidad. Para reinstalarnos como expresión cultural, con público genuino, con gente que también quiera escuchar tango, porque encuentra que ahí se canalizan varias de las inquietudes del hombre, incluso cuando esas inquietudes consistan simplemente en pasarla bien.

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El tango no será televisado

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por Germán Marcos

El Tango no será televisado. La televisión no transmitirá tango. La tele no le da cabida al tango. Hace poco más de una década que el tango como género musical de la ciudad de Buenos Aires ha vuelto al ruedo. Estamos tal vez en el momento más consolidado en materia de músicos, de baile, de estudiantes en los conservatorios, de tangos nuevos, obra nueva, de protagonistas nuevos. Y el tango no será televisado. El medio, hasta aquí, le escapa a reflejar la realidad del tango que trasciende desde las bases de nuestra ciudad.

En enero, después de jugar un partido de fútbol, un grupo de cantores y guitarristas fueron a comer a una panchería de barrio, en Villa Urquiza. Casualmente algunos habían estado ensayando antes del picado y tenían las guitarras encima. Sin más que las ganas de cantar, se armó la fiesta. El pibe que atiende el mostrador, apagó la tele que sintonizaba el noticiero de Telefé y, en sus escasos momentos de ocio, se apoyaba en la mesada para escuchar. El panchero tiene la edad de los guitarristas y quedó sorprendido. Regaló de su sueldo unas botellas de cerveza más para prolongar la noche de verano. La rareza deja de ser rareza cuando sos testigo de algo cotidiano. Y el pibe vio eso, la cotidianeidad de los protagonistas.

Otro día, una peña organizada por músicos en Hollywood, pero el de Palermo, convocó a una importante cantidad de gente del palo que fue arribando cual cumbre del tango pero del futuro. O del presente. Las consecuencias de esa máxima enquistada en nosotros, esa que como sociedad nos hace legitimar a lo que sale en la televisión, les hace perder de vista, incluso a los propios protagonistas, que lo que están protagonizando es la misma actualidad del género que los moviliza. Y ahí están, cantando en silencio en la ciudad.

Y así podría continuar con movidas parecidas en La Plata, en Almagro, en San Telmo o con charlas de café donde músicos y bailarines diseñan un festival de tango paralelo o algún que otro espectáculo que se verá de acá a un año.

El tango no será televisado y, como las revoluciones, no necesita de la televisión para marchar hacia el futuro. El tema es que la difusión acelera las instancias y levanta la autoestima. No está demás reiterar que el medio audiovisual es fundamental en la materia. Fuimos educados para lo audiovisual. En las últimas dos décadas el bombardeo de contenidos televisivos se multiplicó exponencialmente. Los valores y los tiempos cambiaron. Los valores del tango y los valores de la sociedad de los porteños cambiaron. Pero el tango sigue sin ser televisado.

¿Qué tango es el que se muestra en la tele? ¿Cómo accede el tango a la tele? Y en general, ¿qué arte es el que se muestra en la televisión? ¿De qué forma? ¿En qué tiempos?

Los últimos intentos audiovisuales del género son cinematográficos. Documentales que por suerte han modificado la mirada, la forma de observar y de acercarse, desde la actualidad, desde directores jóvenes, como Nicolás Entel que filmó “Orquesta Típica”, o “Tango un Giro Extraño” de Mercedes García Guevara, o Caroline Neal que realizó el documental “Si sos brujo”.

Y aquí otra pregunta: ¿Qué pasa que la pantalla chica que no se hace eco de estas nuevas miradas? Solo el canal Encuentro con Tocá Madera, el programa de Rodrigo de la Serna, incursiona en otra forma de mostrar.

La mayor presencia del tango en la televisión es la del tango electrónico. Llega por cortesía de los noticieros que ya lo instalaron como lugar común en sus cortinas urbanas. La publicidad también hace lo suyo, sobre todo la que se filma en Buenos Aires para todo el continente. La otra presencia es más triste: parodias de estereotipos insólitos, funyi, frac, pañuelito, malevos que ya no son. Algo así como contar el 25 de mayo con una mujer morena repartiendo empanadas. Ya no se la cree nadie.

La totalidad de los contenidos llegan por la televisión por cable. El canal Solo Tango fracasa porque fue pensado para venderse como soja a mercados generosos con nuestro tango como lo son China y Japón. Una vez que se ubicó por allá, los contenidos son como forraje para alimentar chanchos. Textualmente sería: “no me importa la responsabilidad del medio puertas adentro porque ya cumplí mi objetivo de inversión”. Así suele ser en general el mundo de los negocios.

Lo de Soldán es terrible. Que alguien le avise que el éxito de la maquinaria de Tinelli no pasa por tener a un grupo de personajes que la van de jurados y que cumplen el estereotipo de un guión que parece haber sido escrito por un nene de cuarto grado: la buena, la exigente, el juez intransigente, etc. En esa puesta decadente consiste el espacio para los nuevos valores. Se presentan, cantan un tema sobre una pista y un jurado de notables hace el show.

El resultado de la televisación del tango hoy día es este. Y entonces, salvo por “Tocá Madera” y un poquito de lo que quiso ser “Sarpando Tangos” por Canal 7, hace un par de años podríamos aventurar que, si las cosas son así, que esta televisión no transmita al tango tiene hasta sus puntos positivos. Ojalá que la renovación de los difusores del género llegue algún día a la televisión. O que la forma de mostrar al tango se olvide de los estereotipos retrógrados de cuando la televisión y los televidentes eran otros. Ojalá que algún día se pueda mostrar en televisión el resultado de eso que arrancó en una panchería de Urquiza o en una peña de Palermo.

Finalmente, ya se ha presentado en La Plata el anteproyecto de la nueva Ley de Radiodifusión. De los 21 puntos que conformaron los miembros de la “Asamblea de la Coalición por una Radiodifusión Democrática” quiero recordar el número dos: “La radiodifusión es una forma de ejercicio del derecho a la información y la cultura y no un simple negocio comercial. La radiodifusión es un servicio de carácter esencial para el desarrollo social, cultural y educativo de la población, por el que se ejerce el derecho a la información.”

El tango es información. La actualidad del tango es noticia. Las revoluciones no se televisan, se hacen en la calle. El tango está en la calle. El tango no será televisado.

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