Por Washington Uranga[*], especial para Erke
El sistema de comunicación tiene una incidencia sobre los actores sociales y los sujetos de la vida colectiva. Por ese motivo es ineludible considerarlo como factor de poder y un interlocutor necesario para analizar la gobernabilidad en una sociedad. Pero a diferencia de las autoridades políticas, que surgen de procesos electorales y deben reunir detrás de sí consensos democráticos, los medios de comunicación parecen sólo sometidos a las leyes del mercado y, en la mayoría de los casos, pregonan actuar con “independencia” y “objetividad” equidistante de todo tipo de intereses. Por otra parte, el sistema político democrático debería encontrar uno de sus principales soportes en la existencia de una sólida interlocución entre gobierno y sociedad, apoyada en una estructura de comunicación basada en principios de derecho a la comunicación y acceso a la información y en el compromiso de quienes ejercen el gobierno de actuar en consonancia con el deber de informar. Visto de este modo, los medios de comunicación no pueden quedar a merced de los intereses del poder político o económico. A los medios les corresponde ejercer una mediación entre ciudadanos y gobiernos, entre opinión pública y sociedad. En otras palabras: es un derecho del ciudadano acceder a la información y participar, en el marco de la democracia, del sentido de las decisiones políticas. » Seguir leyendo
Por Gabriel Sarfati, integrante del Departamento de Comunicación del CCC
Lo primero que hay que decir es que era hora que se pueda discutir una ley de radiodifusión nueva que suplante a la ley de la dictadura. Que la lucha y el trabajo de muchos compañeros entre ellos, el Diputado Floreal Gorini, por fin puedan por lo menos debatirse.
Otro elemento para analizar es que significan hoy los medios audiovisuales, es decir, el poder de los medios de comunicación. » Seguir leyendo
Por Adrián Pulleiro, integrante del Departamento de Comunicción del CCC
Una mirada rápida a titulares, informes y notas nos permite decir que el tratamiento propinado al fallecimiento del ex presidente Raúl Alfonsín, desde la mayoría de los multimedios comerciales, puso en evidencia dos aspectos que estructuran su discurso en el sentido en que ponen en juego ciertas operaciones que van más allá del tema en cuestión.
El primero de ellos, es más evidente y hace a la manera en que la muerte termina haciendo “mejor a las personas”. Si bien esto puede vincularse con la tradición cristiana que busca purificar las almas antes de su partida del mundo terrenal para enfrentar en mejores condiciones el momento del juicio final, la operación implica poner de relieve de manera nostálgica ciertos aspectos de la vida de la persona pública en cuestión restándole casi todo atisbo de elementos contradictorios. En el caso de Alfonsín esto fue muy claro. » Seguir leyendo