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Tinta Roja - Revista de Tango

TINTA ROJA
A
ño I, Número 2 - Noviembre - diciembre de 2011
40 páginas

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Sin bisoñé ni moño. Pateando el estereotipo tanguero que hace rato es parte de un museo inmóvil, Tinta roja - Revista de tango se adentra de manera profunda en la nueva escena artística y cultural del género. Escapa a la variante for export, ese prefabricado de venta segura. Nacida en 2008 en formato virtual, a mediados de 2011 pasó a papel para exprimir al máximo las potencialidades de su nuevo soporte: buen diseño y exquisita edición fotográfica. El contenido devela la trama de un arte rico y bien nuestro: entrevistas a orquestas y músicos, críticas de discos, crónicas sobre los barrios más tangueros y análisis de letras y autores. Mención aparte merecen las incursiones en los orígenes del dos por cuatro y el debate en torno al lunfardo y a los aportes de la inmigración. Sin caer en consideraciones de tipo académico, con ambición periodística Tinta roja se erige como un rico collage de una escena siempre en movimiento entre clubes y milongas, libros y discos, un bandoneón o un archivo MP3. Con riguroso cuidado estético y equilibrado contenido, esta publicación bimestral es de consulta obligada para los curiosos y amantes del género.

Mariano Ugarte

http://www.acciondigital.com.ar/01-02-12/agenda.html#revista

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Macri y el incendio en el Hospital Álvarez

Gestión ineficiente

Macri y el incendio en el Hospital Álvarez

Publicado el 16 de Enero de 2012


La inconsistente política en materia de salud es endémica. Pero la gestión Macri, que se aleja exponencialmente a cada paso de las necesidades más básicas, hace un culto a la inacción en la materia.
Tratando de hacer funcionar más rápido un endeble y viejo ventilador de techo. Moviendo inútilmente la perilla que giraba en falso, mientras la sensación térmica en la Ciudad de Buenos Aires, del otro lado de la ventana entreabierta, se arrimaba a los 40 grados centígrados. Así me encontraba el pasado martes en el box Nº3 de la Guardia del Hospital Álvarez, acompañando a Tina, de 86 años, la abuela de mi mujer, quien padece una anemia galopante, cuando como un campanazo seco y agudo se escuchó: “Se está incendiando el hospital. ¡Hay que salir ya!”

Lo que sigue parece ciencia ficción o cine catástrofe. Gente corriendo, pidiendo ayuda con un porcentaje parejo entre el verdadero peligro y el inconsciente temor; médicos y enfermeros acarreando a algunos desgraciados sobre camillas derruidas; suero, respiradores, algodones, algo de sangre. Atravesar de raje un claro donde se desprendía el cielo raso para buscar la silla de ruedas y volver para partir a toda velocidad, mientras el humo como una invasión de infinitas hormigas negras se arrastraba por el techo. Todo duró a lo sumo un minuto, pero de segundos largos, fotográficos.

Desde la vereda se veían las llamas que abrazaban el techo del edificio de estilo inglés en pleno barrio de Flores. Los evacuados, 60 en total, entre maltrechos, enfermos de ocasión, parturientas y recién nacidos fueron trasladados en minutos a una Iglesia, a la vuelta, sobre la Avenida Avellaneda. Dios se apiadó, por ahí fue un cura. La imagen era propia de una guerra o de un terremoto: santos, cristos, vírgenes, paramédicos y enfermeras. La mayoría fue derivada a otros hospitales en el marco de un “Código Rojo”. Parece que ese color toma la cosa cuando está complicada. Los bomberos llegaron en breve, pero faltaba presión de agua, hubo que extender las mangueras unos 300 metros, mientras los vidrios del segundo piso estallaban. Adentro el archivo con las historias clínicas y demás ardía. La crónica resalta que en esas horas una mujer daba a luz ahí a unos metros. El culpable: una sobrecarga de tensión.

¿Por qué no fue una tragedia? ¿Por qué no lamentamos muertos? ¿Por qué no hubo que acomodar cuerpos prolijamente sobre la calle? De pura suerte. Pero sin embargo dos factores ayudaron y son concretos: por un lado la arquitectura del edificio, que permitió una rápida evacuación; y por otro, el profesionalismo de médicos y enfermeros. Es repetido hasta el hartazgo que las guardias de los hospitales públicos en la Ciudad de Buenos Aires están colapsadas, que la inversión en salud pública es insatisfactoria, que los sueldos de los trabajadores de la salud son paupérrimos. Y habrá que decirlo otra vez, tal vez más fuerte. La inconsistente política en materia de salud en la Ciudad se plantea como endémica y atraviesa gestión tras gestión su irresolución. Pero la gestión Macri, que se aleja exponencialmente a cada paso de las necesidades y derechos más básicos de nuestra ciudad y sus habitantes, hace un culto a la inacción en la materia. ¿Qué le importa a Mauricio qué pasa en una guardia superpoblada de un barrio como Flores lleno de bolivianos y coreanos?

Uno podría hacer un listado de catástrofes, fruto de la inoperancia de la gestión PRO en materia de controles y políticas públicas: un derrumbe de un gimnasio en Villa Urquiza; el boliche Beara; la caída de un edifico en pleno centro, y otras que se escurren en mi memoria. El costo: unas tantas vidas. En cada caso, luego de estos accidentes evitables, el remedio fue peor que la enfermedad, digamos una continuación de la inoperancia.

El mismo día del incendio en el Hospital Álvarez, el jefe de gobierno porteño vetaba la ley que prevé la creación del Régimen de Reconocimiento a la Actividad Musical, que fue aprobada en noviembre, incluido el voto de 17 legisladores de su propio partido. La Ley contemplaba el otorgamiento de un justo subsidio de carácter mensual y vitalicio a músicos mayores de 65 años. Está claro que la cultura y la gestión PRO no se llevan: viven un divorcio complicado. Entre la gestión y los derechos laborales de los trabajadores de la cultura también hay un abismo. Pero en materia de medidas antipopulares siempre el macrismo da un paso más y se suma el veto a la Ley Nº 4020 que permitía el desarrollo de un sistema para adaptar los semáforos existentes para ciegos y otro veto a la ley que declaraba de interés público para la expropiación el edificio donde funcionó el cine teatro Aconcagua, en el barrio de Villa Devoto, para su recuperación como centro cultural. El decreto del veto argumenta que el espacio cultural no es “necesario en la zona”. Está claro: ni cultura ni salud en la Ciudad.

El Hospital Álvarez ardía mientras una piba con una panza de 40 semanas tomaba un helado de agua y se iba a “dar una vuelta y volvía”. El humo quedó atrás. Me cuentan que Tina, la abuela querida que saqué del incipiente incendio, acostumbrada a lavar ropa a mano, cuando tuvo su primer lavarropas se pasaba la tarde sentadita viendo maravillada girar las pilchas, entre lavado y lavado. Si se permite la comparación, así está parte de nuestra ciudad, observando entre veto y veto, ante cada inimaginable política de gobierno o decisión gubernamental; demasiados sentaditos, no sé si maravillados, pero esperando que termine.  <

http://tiempo.infonews.com/notas/macri-y-incendio-hospital-alvarez

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Por un 2012 lleno de Música

feliz2012

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TIEMPO ARGENTINO: Un proyecto para llevar música a los lugares donde habitó el horror

Por algo será. Música x Derechos Humanos en los ex centros clandestinos de detención

Publicado el 17 de Diciembre de 2011


Frente a Automotores Orletti se presentará con música en vivo el disco que convocó a diversos artistas producido por el Instituto Espacio para la Memoria con la curaduría del Centro Cultural de la Cooperación y el Club del Disco.
  Este domingo 18 de diciembre, a las 17 frente a donde funcionara el ex Centro Clandestino de Detención Automotores Orletti, Venancio Flores 3519, se presentará en vivo Por algo será, Música x Derechos Humanos, disco producido por el Instituto Espacio para la Memoria, curado por el Área de Música del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y el Club del Disco. De la presentación del mismo formarán parte Pata Kramer (Uruguay), Flopa Lestani, Pablo Grinjot y Gabo Ferro.
Mariano Ugarte y Ana María Careaga, ex detenida desaparecida sobreviviente del centro clandestino El Atlético, por el Instituto Espacio para la Memoria, y los músicos Pablo Grinjot y Lucio Mantel se refieren a los objetivos y las expectativas de llevar a la música y el arte a los ex centros clandestinos de detención, como modo de interpelación y de mantener viva la memoria de lo ocurrido en el período más oscuro de la historia de nuestro país.

–¿Cómo surgió la propuesta para llevar adelante este proyecto y por qué el título del disco?
Mariano Ugarte: –Trabajo en el Centro Cultural de la Cooperación y en el Instituto Espacio para la Memoria, y traté de unir mis dos militancias personales. Presenté el proyecto al Instituto que es el que lo produjo y el que le da el marco ideológico por los más de treinta años de lucha y de estar en contacto con los sobrevivientes. Me ocupo de tomar testimonios y visitar los ex centros clandestinos y en cierto modo siento una responsabilidad ante lo que pasó, aunque haya nacido en el ’78. Como dentro de mis posibilidades está escribir y vincularme con diferentes artistas, le propuse a Ana María la idea de llevar la música a los diferentes centros clandestinos.
–¿Han hecho lo mismo en otros ex centros clandestinos de detención?
–Sí,ya estuvimos en El Atlético, ahora lo vamos a hacer en Orletti, y pretendemos estar en los demás centros con la idea de recordar lo ocurrido frente a los vecinos de la comunidad. La relación entre la música y Derechos Humanos está recorrida por un formato de canción muy explícito en la que el músico es un militante al estilo de Daniel Viglietti o Víctor Jara. Me parecía que había que interpelar desde otro lado y ese fue el motivo de la convocatoria a los diferentes artistas.
–¿El arte, la música en este caso, es una forma de mantener encendida la memoria de lo que ocurrió en el país durante la última dictadura?
Ana María Careaga: –Desde el Instituto pensamos llevar el arte como elemento de transmisión de la memoria de los hechos ocurridos en los ’70 y en los ’80, con sus antecedentes y consecuencias. La idea es llegar a otro público. Creo que esta es una etapa privilegiada en nuestro país, porque lo que tiene que ver con la represión clandestina y con el terrorismo de Estado se está poniendo sobre el tapete y está llegando a la opinión pública de manera más clara. Están los juicios orales y públicos que permiten otra llegada a la sociedad y, en especial a los jóvenes. Me parece que este otro tipo de música a la que aludía Mariano está dirigida a un público más amplio.
–¿Por qué eligieron como título del disco la frase “por algo será”?
AMC: –Respecto del título del disco hubo frases que representaron en cierto modo lo que fue la llamada opinión pública en nuestro país. Cuando se llevaban a la gente era “por algo será” o “algo habrán hecho”. Con el advenimiento del estado de derecho, cuando se pudo conocer parte de lo que había pasado por medio de los testimonios, fue “qué terrible…”, “qué horror…” o “yo no sabía nada”. Y durante el menemismo fue “ahora hay que olvidar y mirar hacia el futuro”. La lucha de los organismos de Derechos Humanos llenó de contenido la frase “por algo será”. Y fue porque lucharon por una sociedad más justa. A veces se interpela al movimiento de Derechos Humanos o a las Madres porque en un primer momento se negó la militancia de sus hijos. Creo que en el momento más duro de la dictadura, ellas salieron a buscar a sus hijos de la manera como lo hicieron, ya que sentían que si reconocían una militancia en ellos los exponían aún más. Llenar de contenido esa frase fue un proceso para nuestra sociedad y en estos lugares, que fueron el soporte material de la represión, poder desde el arte y la música llenar de contenido y de memoria estos sitios respecto de esa militancia es una forma interesante de poder trabajar en la transmisión de la memoria. Muchos de estos centros clandestinos estaban ubicados en barrios, rodeados de negocios o, como en el caso de Orletti, lindante con una escuela.
–En estos momentos se nota además una mayor participación y compromiso por parte de muchos artistas y, en especial, de la juventud.
MU: –Me sorprendieron las reú-niones que hicimos con los músicos en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini porque pensábamos que teníamos que convencerlos sobre el proyecto, pero ellos ya estaban convencidos de lo que tenían que hacer. Se generaban discusiones e intercambio de ideas increíbles. El nivel de compromiso es notable más allá de que sean militantes o no.
–¿Cómo abordaron la temática relacionada con los Derechos Humanos desde lo musical y de qué manera consiguieron comprometerse con el proyecto?
Pablo Grinjot: –Para mí es una oportunidad importante porque hacemos un tipo de canción que no es explícita sobre estos temas. Hasta entonces me sentía en falta por no haber encarado esta temática. Todos participamos de marchas y de convocatorias por los Derechos Humanos, pero hacemos un trabajo en el que estos temas se tocan sensiblemente, pero no en el plano del discurso literal. Sentimos una oportunidad de participar en una obra y una voz colectiva que nos une, por el lugar en el que se inserta y en el que nos encontramos, ya que somos músicos que nos conocemos entre todos. Cada uno de los músicos hizo su propio proceso sobre estos temas.
Lucio Mantel: –Como músico cada uno encuentra espacios en los que  puede explayarse y expresarse mejor. Yo tenía una canción que no estaba compuesta específicamente para esta temática y que, sin embargo, en el contexto del proyecto funcionaba de manera perfecta. Cuando me llamaron tuve una interpelación interna y descubrí que yo, como mucha gente de mi generación, estaba totalmente atravesado por esta historia, sin ser familiar directo de un desaparecido o un torturado. Soy hijo de esa represión de alguna manera. Recuerdo a mi papá con temor recomendándome que no cantara alguna determinada canción en la calle, o que no hablara de ciertos temas con gente desconocida. Es un corte generacional muy fuerte el que se generó en nuestro país.
–Se trata de un trabajo colectivo y no de una suma de individualidades.
MU: –Individualmente, cualquiera de los temas de este disco, en otro contexto, no tiene la potencia ni el significado que sí les otorga este espacio. Esta generación, de manera consciente o no, está atravesada por lo que ocurrió en nuestro país.
PG: –Como dice Lucio, esta convocatoria nos sirvió a nosotros para revolver algo que no teníamos tan claro y hacerlo emerger por medio de nuestras canciones. En mi opinión, es un pequeño gesto el que estamos llevando adelante y, gracias a la convocatoria de Mariano y Ana María nos podemos dar cuenta de la trascendencia que significa llegar a la gente con este

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Gabo, Flopa, Grinjot y Pata Kramer por la Memoria!!!

poralgoorletti1

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