
“Por un lado, no hacemos pura y exclusivamente reggae aunque en muchas de nuestras canciones predominen los patrones rítmicos del género. Pero además denominar como “foucaultiana” a nuestra música es un gesto provocativo, irónico: El filósofo Michel Foucault pensó, entre otras cuestiones a lo largo de su vida, cómo es posible practicar efectivamente la libertad o la felicidad en estas sociedades modernas en las cuales la principal preocupación parece ser la necesidad de definición: dime qué haces, dime qué consumes y te diré quién eres, dime cómo cojes y te diré que perversión te afecta. La arbitrariedad de conceptos como el de “normalidad”, por ejemplo, inquieta por que en realidad intenta amplificar una sospecha (que es la que justifica la pregunta del poder por cómo vivimos nuestras vidas) antes que tranquilizar a las “buenas conciencias”. Eso entendimos con Foucault: detrás de ciertas preguntas hay una voluntad de control muy sutil. Descubrimos que todos somos sospechosos de ser “anormales” por algo: por lo que pensamos, por cómo hacemos lo que hacemos, por ser desocupados, estudiantes, artesanos, plomeros, maestros o profesores. Nosotros, que vivimos en Guernica (un pueblito del tercer cordón del conurbano bonaerense), humildemente, por que ninguno de nosotros es filosofo o especialista en el pensador francés, utilizamos varias de sus ideas como disparador para pensar lo que nos pasa a nosotros hoy: cómo vivimos nuestras vidas bonaerenses en la Argentina del siglo XXI, con el amor, el poder, el trabajo, el sexo, la felicidad, los amigos y la violencia.
Entonces, ponerle una definición a lo que hacemos puede sonar contradictorio. Lo es. Lo hacemos para no olvidar nunca la incomodidad de estar tranquilos…”



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