Archivo de Julio de 2009

Pablo Grinjot en VIVO!!! 24 y 31 de julio

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La inspiración genuina y el “mood” o atmósfera de una canción tiene que ver inevitablemente con sus fuentes y el entorno de creación de las mismas, y eso es parte del sonido Pablo Grinjot. Un sonido que recrea una situación íntima, la sonoridad de un ambiente, la acústica de los instrumentos, las intensidades de la voz con sus juegos y variables, todos formando parte de las canciones desde su origen, desde la composición misma.

El devenir artístico de Pablo Grinjot es como una hoja, que impulsada por el viento, se pasea de un lado al otro y atraviesa diferentes paisajes sonoros. Su sensibilidad y formación académica habilitan un vínculo de amistad con los más variados instrumentos y la capacidad de integrarse y colaborar en diversos proyectos. Se encargó de la dirección musical del último disco de Pablo Dacal, de los arreglos del último disco de Coiffeur, participó como instrumentista y arreglador de Daniel Melingo, Mimí Maura, El Otro Yo, Jaime sin Tierra, Gabo Ferro y otros, y desde 2003 toca sus canciones acompañado por la orquesta Ludwig Van, con la que grabó el disco Canciones para Criolla y Ensamble (2007) y Rocha (2009).

Así, siempre profesando la pureza del sonido de cada instrumento ante la ausencia de cualquier tipo de amplificación, más que la natural, Pablo Grinjot y la Ludwig Van crean imágenes musicales que parecen provenir de la profundidad de ellos mismos más que de sus instrumentos. La búsqueda sonora pasa por abarcar los espacios y envolver en un ir y venir de un oleaje, de una brisa. Estilos, estéticas, complejidades interpretativas y, en definitiva, los gustos, quedan al costado, porque cada composición esboza un mundo, una visión, y Pablo Grinjot deja un plus, un resto que se derrama de sus canciones.

Pablo Grinjot en VIVO!!! 24 y 31 de julio a las 24 hs. en el Ciclo Emergencia - C.C.Coooperación Floreal Gorini.

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No toquen!!! Entrevista a Darío Marchini

“La represión había empezado mucho antes que el 24 de marzo”

 ”¿Cuántos rockeros murieron durante la dictadura?” y “¿Cuántos se tuvieron notoquenque ir porque sino los mataban?” fueron las dos preguntas que un amigo le ametralló directo a la conciencia y a la curiosidad a Dario Marchini antes de comenzar la investigación que terminara en el libro No Toquen.

“Ninguno, que yo sepa”, le constetó Marchini a su amigo. “Tenía razón y me di cuenta que si centraba la investigación en el rock me estaba perdiendo al sector de la música popular que fue más perseguido que fue el folklore. Folkloristas y otros artistas que estaban cerca como Víctor Heredia, Piero y Nacha Guevara”, recuerda el periodista.

¿Fueron perseguidos por su rol como artistas o por su papel como militantes?

Hay distintos casos. Cuando uno habla a nivel político se dice que en 1976 se dio un golpe de Estado para imponer un plan económico y que las fuerzas armadas eran el brazo armado del poder económico que a su vez respondía a los grandes intereses internacionales. OK. Pero esto no encierra todas las respuestas. El libro abarca el período 1960-1983 porque la represión había empezado mucho antes que el 24 de marzo de 1976. 1960 es un año importante porque se da el boom del folklore, las músicas de las provincias son tomadas por los medios y las discográficas y aparecen las grandes figuras. También fue a década donde comienza el rock y sus artistas ya eran perseguidos en la dictadura de Onganía.

 ¿A qué respondía esa persecución?

Era más que nada por una cuestión de moral. Porque se suponía que eran drogadictos, homosexuales y sucios. Eran indeseables, no estaban dentro del modelo del Opus dei que se regía en ese momento. En cambio los folkloristas siempre fueron perseguidos por cuestiones ideológicas. Los rockeros ya en esa época eran mal vistos por los sectores militantes. En los 60 y 70, cuando irrumpe la lucha armada, los militantes de esa época veían a los rockeros como parte del sistema burgués que había que modificar. Se los veía como grupos que hacían una música foránea, manejados por las filiales locales de las multinacionales.

Hay pocos casos de músicos militantes

Sí, no se daba esa vinculación entre los militantes y los músicos. Tenés a Miguel Cantilo, que hacía música de protesta, pero nunca fue ni peronista ni de izquierda. El era un hippie, pero sin embargo en 1972 escribe apremios ilegales. Era uno de los pocos rockeros que tenía una visión política y contestataria, pero totalmente independiente, humanista y bohemía.

 

Apremios Ilegales

 

Apremios ilegales,

abusos criminales,

tu condición humana

violada a placer.

Los perros homicidas,

mordiendo tus heridas,

y el puñetazo cruel ,

que amorata la piel.

 

 

Apremios ilegales,

enjuagues cerebrales

mecánica moderna de martirizar,

picana en los testigos,

muriendo de alaridos,

por más que grites fuerte,

no van a escuchar.

 

Socorro!

hasta cuando todos disimularan ?

lo que saben y prefieren callar.

 

Apremios ilegales,

dolores genitales,

pistolas y cuchillos

por toda tu piel.

La lámpara en los ojos ,

y los ojos rojos

y el grito de loco ,

que rompe la voz.

 

Socorro!

hasta cuándo la tortura criminal ?

reventados emisarios del mal !

Si hay alguien torturando,

a mí me tortura,

a mí me torturan,

y yo estoy aquí,

Socorro !.

M.Cantilo y J.Durietz

¿Quiénes consumían rock? ¿Podemos decir que era un sector acotado?

En el 73 ya se generaliza, era un momento muy particular, con gran nivel de participación y militancia política, con diferentes niveles de compromiso. Y el bicho del rock nacional comienza a gustarle a todos, sobre todo a Montoneros, no tanto al ERP, que eran más dogmáticos.

¿A partir del golpe, como comienza a operar la dictadura en la censura?

La censura fuerte comienza a darse en 1974 con la Triple A.

¿Pero de manera paramilitar, “ilegal” o hubo algún tipo de normativa?

La Triple A mandó los primeros comunicados con amenazas de muerte concretas a Nacha Guevara, Horacio Guarany, Héctor Alterio, Norman Briski y Luis Brandoni, más que nada las amenazas las recibían intelectuales, periodistas, escritos, actores y algunos folkloristas, Víctor Heredia, Piero. No tanto rockeros, salvo Moris…pero no abundan las amenazas a rockeros. Sí continuaban las razzias y la persecución a la salida de los recitales, una práctica que venía de los 60.

Sacan un decreto presidencial que dice que quedan prohibidos los festivales folklóricos en la República Argentina. En ese momento se tienen que ir del país Horacio Guarany, Nacha Guevara. Llegaban circulares del COMFER, porque a la muerte de Perón, López Rega hace tomar los canales de TV y radio. Esas circulares dicen qué se podía y qué no se podía difundir.

En el 75 el que sufre la censura en el ámbito del rock es Charly García, cuando estaba por grabar Instituciones, el tercer LP de Sui Géneris. Las grabadoras empezaban a sufrir las presiones. Tenían que mandar las letras de las canciones, para que luego le ordenen que debían cambiarlas o eliminarlas, por ejemplo Botas locas y Juan Represión.

Y el nombre del disco

Claro, deja de ser Instituciones y pasa a llamarse Pequeñas anécdotas sobre las instituciones.

¿Es una censura o autocensura?

En los rockeros más que la autocensura lo que aparece es la precaución que comienzan a tomar los sellos discográficos al ver que la cosa se empieza a poner pesada. La censura empieza a ser más fuerte. En 75 por ejemplo Billy Bond se va a España. Aquelarre emigra. Recibe una amenaza Moris. Pero no hay ningún desaparecido, ni le ponen una bomba.

¿Por qué?

Porque los rockeros no estaban politizados.

Pero podemos pensarlo como un movimiento contracultural…

En esto adscribo a lo que dice Lito Nebbia, que dice que el rock no es un movimiento sino es un montón de músicos independientes. No estaban politizados. Pensá en Spinetta que saca Artaud que es un disco totalmente surrealista.

 

¿Pero el rock fue resistente o Rebelde sólo es aquella vieja canción de Moris?.

No, no. En general la sociedad argentina no fue resistente durante la dictadura. Durante la dictadura donde todo es más rígido, en el 76 y 77 se desaparece y se produce en ese momento una gran diáspora en la música y la mayoría deja de tocar, o se repliegan o se van del país. Crusis se disuelve y se van del país, Arco Iris se separa, se rompe Pedro y Pablo y Cantilo se va a Colombia, Miguel Abuelo estaba en Europa, Charly arranca con Lebón a Brasil, Spinetta se dedica al jazz rock, Pappo se va España, Javier Martínez y los Manal estaban por Europa, Billy Bond se había ido a Brasil, Gieco se va a Estados Unidos. El núcleo fuerte del rock nacional estaba disperso y queda en un letargo 

 

¿Qué marcas dejó la dictadura y la censura en los artistas?

En general en el 75, 76 ya había pasado la etapa de la politización de los jóvenes, hay un decrecimiento a partir del 20 de junio del 73, del fenómeno Ezeiza y luego viene el desencanto de muchos jóvenes. Se rompe la etapa rosa de la militancia. Empezó la mano dura. Los jóvenes empiezan a replegarse y a desmovilizarse y a dejar de participar en política. Y a partir de ahí si el rock nacional nunca había estado vinculado a la política ya como gran parte de la sociedad argentina empieza a mirar para otro lado. Creo que esa es una de las marcas que dejó la dictadura en el rock.

 

¿Qué pensás acerca del Festival de la Solidaridad Latinoamericana por Malvinas?

No quiero ser muy crítico. Hoy es muy fácil, si bien la dictadura usó este festival, no fue a favor de la guerra, fue a favor de la paz, posiblemente fue una ingenuidad. Por un lado están los músicos, que como la mayoría de la población se sentían en la obligación de colaborar con los soldados que se estaban cagando de hambre y de frío. Otra cosa son los productores encabezados por Daniel Grinbank, que lo utilizan para legitimar al rock y ponerlo en el tapete, para terminar con las razzias y algunas persecuciones y poder negociar con el poder sin bajarse los pantalones. Estuvo muy hábil y no lo critico. No fue a favor de la guerra, y menos a favor del gobierno militar pero este tema es una cuestión de interpretación. Algunos pocos no participaron… los Moura que le habían secuestrado un hermano y tenían mayor conciencia que los rockeros.

 

¿Los rockeros se llevan bien con la conciencia?

Siempre fueron muy naif, no vamos a pretender que pudieran en ese momento hacer grandes interpretaciones políticas. Estuvieron en línea con lo que hizo la mayoría de la sociedad.

Mariano Ugarte

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Rock y Dictadura - Al ritmo de las botas (Parte I)

La dictadura convivió con el arte o viceversa. Como nuncamasen toda sociedad en la que manifestaciones artísticas coexisten con su época, en la Argentina durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional, el arte -particularmente la música- se desarrolló mientras el país era minado de campos de concentración y se torturaba y asesinaba a miles de argentinos. Esa coexistencia fue, según el caso, por momentos tensa, clandestina, perseguida, valiente, o mediocre, cómplice, complaciente. Mientras tanto la represión y el control cultural se intensificaban como forma de implementar el modelo genocida.

¿Pero el rock, el género popular más masivo desde hace más de un lustro, fue perseguido? O ¿el rock sólo representa la rebeldía permitida?

Canto luego existo

los-beatniks-rebeldeSe ha escrito mucho sobre el rock nacional como fenómeno joven y sociocultural y sobre su papel como agente contracultural. Para muchos el rock nacional encierra una contradicción en sí mismo por su origen extranjero, pero podemos establecer que hay un rock argentino, propio, que lleva como fecha de nacimiento el 4 de junio de 1966. Ese día el grupo Los Beatniks graban la canción Rebelde, compuesta por Moris y Pajarito Zaguri..

 

Rebelde me llama la gente

rebelde es mi corazón

soy libre y quieren hacerme

esclavo de una tradición.

[...]

¿Por qué el hombre quiere luchar

aproximando la guerra nuclear?

¡cambien las armas por el amor

y haremos un mundo mejor!

“Era todo efervescencia; Buenos Aires hervía de creación y de resistencia a lo caduco. Había mil galerías de arte, salían revistas literarias todos lo días… Además ideológicamente había todo un torbellino político; estaba el boom de la literatura latinoamericana… En verdad se sentía estar generacionalmente embarcado en una renovación de gran magnitud, y el rock era parte ello”, sostiene Miguel Grimberg historiador del rock argentino rememorando los ‘60, una época que se desarrolló con el eco del fenómeno de Los Beatles, el hipismo, la guerra de Vietnam y la revolución cubana.

Cuando las Fuerzas Armadas toman el poder el 24 de marzo de 1976, el aparato represivo ya estaba en aceitado funcionamiento. El rock nacional cumplía unos diez años pero tenía poco para festejar, ya conocía de censuras, de prohibiciones y sobre todo de autocensuras.

Con la Dictadura Militar ya instalada la política de los funcionarios de turno en el terreno de la cultura y las artes era clara, había que mantener el control, generar el autocontrol y sometimiento, propagar el temor y la inmovilidad social.

Ya desde 1974, luego de la muerte de Juan Domingo Perón, con José López Rega como el hombre fuerte del gobierno, con la organización paramilitar Triple A en las calles, las listas negras, los atentados, la censura, la opresión y la persecución se volverían una constante en el campo intelectual y artístico. Sin embargo, ni el rock ni otros géneros musicales eran el objetivo principal del aniquilamiento genocida perpetrado por los militares.

“Como género musical, el rock no figuraba en la lista de cosas y personas que suilos militares se proponían ‘aniquilar, reemplazar y erradicar’. No hubo quema de discos, pero sí discos de difusión restringida o directamente prohibida. No hubo músicos de rock desaparecidos, pero sí algunos secuestrados, torturados y amenazados. Hasta el interventor más desinformado podía darse cuenta de que esa gente de cabellos largos y vaqueros gastados, descuidados por padres irresponsables, no era una garantía para los valores de Occidente”,  sostiene Sergio Pujol autor del libro Rock y Dictadura 

Y esos valores cristianos y occidentales eran los que  por ejemplo Francisco Carcavallo subsecretario de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, a la hora de esbozar los postulados de la dictadura en materia de cultura sostenía: “Ha sido y será el medio más apto para la infiltración de ideologías extremistas. En nuestro país los canales de infiltración artístico-culturales han sido utilizados a través de un proceso deformante basado en canciones de protesta, exaltación de artistas y textos extremistas. Así logran influenciar a un sector de la juventud, disconformista por naturaleza, inexperiencia o edad”.

Este párrafo es sólo una muestra de las políticas llevadas a acabo por los funcionarios de facto para regular la actividad cultural a través de prohibiciones e informes de inteligencia. Por ejemplo sacar de los discos (los antiguos “LPs”) los temas “conflictivos” iba a ser una constante para los artistas argentinos.

 

La canción Juan Represión de Sui Generis fue una de las tantas canciones prohibidas

 

Juan Represión viste, un saco azul triste,

vive como pidiendo perdón

y se esconde a la luz del sol

Juan Represión sabe,

que no hay nadie que lo ame

las balas que la gente tiene

lo asesinaron de pie

Esta es la historia de un hombre

que supo muy pocas letras

y soñó con la justicia

de los héroes de la historieta,

y se disfrazó de bueno

con un disfraz de villano

y los malos de la historieta

son los seres cotidianos:

Pobre Juan, el odio le hace muy mal y espera

a tu muerte justo en una madrugada

en manos de la misma sociedad (…)

 

 

 

 

En 1977 la SIDE realizaba extensos informes en los que detallaba qué músicos eran peligrosos y debían ser silenciados. Como bien lo indica Darío Marchini en su trabajo No Toquen, en uno de esos documentos se detallaban procedimientos en disquerías donde se indicaban cuántos “discos subversivos” existían y quiénes eran los “comunicadores llave”. Utilizando la nomenclatura golpista estos artistas eran quienes le llenaban la cabeza a la juventud indefensa.

“De no adoptarse medidas que tiendan a impedir la producción y/o distribución de lo que bien puede denominarse ‘disco guerrilla’”, dice en uno de los fragmentos del informe de la SIDE. “Se aprecia que este medio de comunicación masivo continuará siendo utilizado por la subversión para lograr sus objetivos en el área psicosocial”, continúa.

 

¿Exilio o rock sin territorio?

 

Pero en 1976, el rock era apenas un enemigo menor. Sí, existieron boicots a algunos recitales y razias a la salida de los shows. Pero las razias policiales existieron en el rock desde los ‘60 y con la muerte de Walter Bulacio, como caso emblemático en tiempos democráticos, demuestra ser una práctica repetida en la tensa relación entre rock y orden policial.

Al momento del golpe en 1976, el rock en Argentina, que por ese entonces se denominaba “música progresiva”, se lo podría considerar apolítico y se había mantenido al margen de la radicalización política de fines de los 60 y principio de los 70. Los trabajos de Roque Narvaja y Pedro y Pablo figuran como excepciones que confirman la regla de un género que se mantuvo por fuera de las disputas ideológicas que predominaron en aquella época.  En ese sentido Sergio Pujol afirma que la izquierda argentina siempre tuvo un discurso antiimperialista, y al “rock se lo veía como una avanzada cultural del imperialismo”, sostiene el especialista en consonancia con lo que Javier Martínez del grupo Manal hiciera público: “La izquierda decía que el rock era música decadente, burguesa, capitalista, norteamericana, que intentaba que la juventud socialista del mundo no tomara conciencia de clase. La derecha decía que el rock era un invento de las ideologías ateas para destruir el espíritu de la juventud cristiana de Occidente”.

En los primeros años de la dictadura la mayoría de los fundadores del movimiento estaba en el exterior, pero ya en 1979, (según algunos luego del Mundial de 1978) con el regreso de varios de los músicos exiliados y con cierta merma en los controles represivos, el rock comienza a fortalecerse. Para algunos esto responde a cierto papel acomodaticio, de muchos artistas que acordaron con funcionarios de la última dictadura militar para seguir trabajando.

En 1982, con una Gobierno Militar desgastado, que ya había desplegado de manera bestial el terrorismo de Estado, la Guerra de Malvinas actúa como una impensada catapulta que instala finalmente al rock local. Para aquel entonces se organizó el  “Festival de la Solidaridad Latinoamericana”, en la cual los músicos pusieron en escena su mensaje de paz. ¿Incoherencia, patriotismo, solidaridad, oportunismo, ingenuidad? Ese es el debate. 

En aquellos años, a meses del retorno al gobierno constitucional, la obligación de pasar música exclusivamente en castellano, el otorgamiento por parte de las autoridades de ciertas libertades al género y el regreso de los popes de la escena colocaron finalmente al rock  en lo más alto del imaginario popular de la clase media urbanizada.

M.U.

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Reprogramación del ciclo de stickistas

Debido a la emergencia sanitaria el ciclo de stickistas se reprogramó.

A continuación la nueva grilla.

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 Jueves 23 de julio - 22 hs.

Dúo Concetti - Odonne + Choique

Fito Oddone - Esteban Concetti ejecutan principalmente temas propios y versiones de Egberto Gismonti, Hermeto Pascoal, L. A. Spinetta, entre otros. Transitan la música desde la experimentación instrumental y tímbrica, mediante el procesamiento de los instrumentos en vivo. El resultado es una mezcla de ambient-jazz-experimental-canción.

Actualmente el dúo se encuentra presentando el primer disco “Cuando el silencio aturda” editado a través del sello de la U.M.I (unión de músicos independientes).

Choique nace como trío en Agosto de 2004 como una propuesta de folklore experimental a partir de una inquietud de sus integrantes por transitar el repertorio argentino y latinoamericano desde un lugar no convencional. Formados en diferentes géneros, tales como el jazz, rock, folklore, etc., cada uno de sus miembros aporta una impronta personal en la que aparecen dichas influencias, que al fundirse crean un sonido distinto, sin perder el espíritu esencialmente étnico.

El sonido en sí es cálido, despojado y acústico, en busca de rescatar el alma del folklore, y rítmico al compás del corazón.

La elección del repertorio tiene que ver con la valoración e identificación con autores contemporáneos, tales como Cuchi Leguizamón, Raúl Carnota, Jaime Roos, Rubén Rada entre otros, mechados con clásicos anónimos en versiones no tan clásicas.

El origen del nombre parte de la leyenda asociada con el avestruz pampeano, cuyo nombre en Mapuche es Choique. Este ave es sinónimo de buenos augurios ya que cuando realiza una suerte de baile (rascando la tierra con los espolones) anuncia la llegada de las lluvias para las cosechas y, consecuentemente, fertilidad para el pueblo.

Jueves 30 de julio - 22 hs.

Ensamble de Stickistas + Blue Universe

Ensamble de Stickistas. Seis stickistas participantes del ciclo se reunen para aportar su arte en pos de un objetivo común, en donde confluyen diversos géneros e intereses musicales. Cada uno desde se enfoque, desde su particular ejecución del stick y tratamiento del sonido, se integra a un todo orgánico en donde prevalecen las melodías sutiles y los ambientes profundos.

Una experiencia musical diferente con Matías Betti, Esteban Concetti, Mariano Enriquez, Rafael López Varela, Silvio Paredes y Sebastián Woscoboinik

Blue Universe en el 99, y luego de girar junto a Guillermo Cides y el Ensamble de Stickistas, Sebastian Woscoboinik forma el proyecto Blue Universe, donde se mezclan el sonido particular del Stick, junto a las posibilidades tímbricas que da la electricidad. Edita su disco “Entre el sueño y la Vigilia” con el cual toca durante 2 años por escenarios de España y Argentina. Actualmente Blue Universe esta grabando su segundo disco

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