
24 de marzo. Preservar la Memoria, por la Verdad y la Justicia
Entendiendo que la mejor manera de preservar la memoria social es reflexionar sobre lo sucedido, reproducimos un artículo que analiza los ataques soportados por el movimiento cooperativo de crédito durantes las dos últimas dictaduras militares, las luchas llevadas a cabo por el mismo para sobrevivir, y su efecto en la memoria colectiva de los cooperativistas de crédito.
«Fue Martinez de Hoz, el ministro de economía de Onganía»
“Errores” y “olvidos” en la memoria de los dirigentes del movimiento cooperativo de crédito
Daniel Plotinsky
«Lo que nos llevó a la transformación en Banco fue la caída del gobierno de Illia…. Fue lo del Golpe de Onganía y Martinez de Hoz (…) Claro, fue ahí donde nosotros… Martinez de Hoz nos hizo transformarnos en Banco»[i]
«El Golpe del 66, del año 66, si, claro… De ese Golpe surgió después Martinez de Hoz como Ministro de Economía. Bueno, en el año 66… lo que primero se hizo cuando fue el Golpe de Estado fue atacar a las universidades con la “noche de los bastones largos” incluida, y después al movimiento cooperativo»[ii]
¿Logró sus objetivos Martínez de Hoz, el Ministro de Economía de Onganía, o la lucha de los cooperativistas se lo impidió?
Seguir leyendo
(Segunda parte)
LA NECESIDAD DE UN NUEVO TIPO DE OPERATORIA
Como parte de las medidas económicas tomadas por el gobierno de la autodenominada Revolución Libertadora a partir de sus negociaciones con el FMI, en 1957 se derogó el régimen de “depósitos nacionalizados”, retornándose al sistema de encaje fraccionario. En aquel momento la política económico –financiera vigente tendió a favorecer la penetración de la gran banca internacional, y por su intermedio se aceleró un proceso de dominación y control de numerosas empresas de capital nacional por parte de empresas extranjeras.
Uno de los recursos fundamentales utilizados para favorecer este dominio consistió en intensificar el control -a través del sistema bancario- de las fuentes de asistencia crediticia a las empresas de capital nacional, especialmente las de pequeña y mediana dimensión, que tradicionalmente han representado una proporción importante dentro del aparato económico de la República Argentina.
Las crecientes dificultades fueron generando en el empresariado agredido por la asfixia financiera la necesidad de encontrar mecanismos de financiación propia, sustitutivos de las fuentes tradicionales cuyo acceso les resultaba progresivamente vedado. En estas condiciones, surgió en «los empresarios nacionales la idea de dinamizar la función de las cooperativas de crédito, elevándolas desde el estadio vegetativo en que se encontraban hasta la categoría de verdaderos bancos populares, financiadores de la pequeña y mediana empresa nacional» (GLEIZER, 1981, p. 4).
Seguir leyendo
(Primera parte) INTRODUCCION
En La Argentina, el golpe de estado de 1955 que depuso al gobierno encabezado por Juan Domingo Perón modificó las reglas de juego estatales imponiendo –en el ámbito económico- una política financiera que favoreció la penetración de la gran banca internacional y aceleró un proceso de dominación y control de numerosas empresas de capital nacional por parte de empresas extranjeras.
Las reformas al sistema financiero impulsadas en 1957 por la auto- proclamada Revolución Libertadora se caracterizaron por: derogar el régimen de “depósitos nacionalizados” instaurado por el gobierno peronista en 1946; disminuir significativamente las prestaciones crediticias de los bancos públicos, particularmente las de los bancos Industrial e Hipotecario; favorecer la penetración de la banca extranjera en el marco de una política que buscaba acelerar la radicación de capitales extranjeros como motor del desarrollo económico argentino e intensificar el control restrictivo sobre la asistencia crediticia a las pequeñas y medianas empresas de capital nacional, que representaban una importante porción de la estructura económica y social de la Argentina (BROOMAN, 1966; ITZCOVICH, 1969; MARTINEZ, 1970; TREBER, 1977; ARNAUDO, 1985 y RAPOPORT, 2000).
En este contexto, en que la capacidad de financiación del sistema bancario era claramente insuficiente, un grupo de dirigentes cooperativos se propuso dinamizar la función de las cooperativas de crédito transformándolas en pequeños “bancos populares” que pudieran financiar la actividad de la pequeña y mediana empresa nacional. Con el objetivo de promover esa transformación fue creado en noviembre de 1958 el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos Soc. Coop. Ltda. (IMFC).
La nueva entidad de 2do. grado tuvo una actuación significativa en las modificaciones producidas en el cooperativismo de crédito a partir de finales de la década del ´50 al poner en marcha una dinámica social que produjo un crecimiento exponencial de las instituciones cooperativas, en un proceso que excedió incluso las expectativas originales de sus promotores.
Seguir leyendo

El sitio web del Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito proporciona acceso en linea a algunos de sus recursos, de interés para el investigador, con una base de datos que aspira a reunir toda la información disponible sobre las entidades de crédito cooperativo argentinas: cajas de crédito, cajas populares, cooperativas de crédito y bancos cooperativos.
Seguir leyendo