Historia del cooperativismo 9: El cooperativismo de crédito en las décadas del 40 y 50

primera-caja-para-blog2A fines de la década del 40, las cooperativas de crédito tenía una restringida participación en el cooperativismo argentino. Según las estadísticas del Servicio Nacional de Cooperativas, representaba en 1936 el 8,12% de las entidades y el 7,8% del total de los asociados, y en 1940 el 9,75% y 8,35% respectivamente.
Además, si se comparan los $ 4.300.000 de captal social de las 63 entidades existentes en 1940 con los $ 19.300.000 de capital que poseían las entidades de crédito cooperativo en 1925, queda claro el impacto negativo que había tenido para el sector la transformación en sociedades anónimas de los 15 bancos cooperativos existentes antes de la sanción de la Ley 11388.
A mediados de la década del 40, la única presencia significativa en el sector financiero estaba representada por las cajas de crédito que, como se explicó en una entrada anterior[i], habían nacido a principios del siglo XX en el seno de la colectividad judía como una forma de organización social solidaria

A diferencia de otras instituciones, las Cajas de crédito se caracterizaron desde sus inicios por su impronta anticapitalista y por la adhesión de sus miembros a diferentes variantes del pensamiento solidario, socialista y revolucionario inspirado en los grandes ideales político- sociales de la época. 

En este contexto, las entidades atendían las necesidades financieras de sus miembros, contribuían a los gastos comunitarios y, además, respondían a las diversas corrientes ideológicas y políticas que surgieron dentro del judaísmo argentino. A la división entre sionistas y progresistas se le fueron sumando otras subdivisiones al interior de cada sector, grupos que fueron constituyendo en muchos casos sus propias entidades[ii].

Paralelamente, se van creando algunas pocas cooperativas de crédito que conforman una experiencia diferente, de la cual la Caja Económica Popular Argentina CEPA, creada en 1939 en la localidad de Remedios de Escalada (Buenos Aires) es un ejemplo representativo ya que «la fundan obreros y empleados ferroviarios, porque la influencia acá en la zona de Remedios de Escalada hace que existiera una gran participación en la actividad gremial. Esos dirigentes gremiales fueron los que fundaron dos cooperativas que fueron importantes en Lanús, una fue UPLA, que fue un intento de usina popular que lamentablemente no pudo lograr sus fines, y paralelamente esa misma gente fundó lo que fue la CEPA, cooperativa de crédito»[iii].

            A partir de la década del cuarenta las cajas de créditos comenzaron a reflejar el desarrollo económico que se producía en nuestro país, originando un pequeño crecimiento y diversificación de los sectores atendidos. «Con el correr del tiempo, estos inmigrantes van desarrollándose económicamente y, al mismo tiempo, ayudan al desarrollo de la entidad, y la entidad entonces va adquiriendo ya el carácter de una cooperativa financiera, que va en ayuda de los comerciantes, los pequeños cuentacorrentistas, los llamados “cuenteniks”, los que vendían a plazos (…) Yo me incorporo a la entidad en el año 1954 donde estos comerciantes ya constituyen una pequeña burguesía, nuestra burguesía nacional… donde ya la actividad empieza a adquirir un carácter de actividad financiera, por supuesto dentro de las limitaciones de la época y de la potencialidad económica que tenían estas entidades»[iv].

Pese al crecimiento, la operatoria seguía basándose fundamentalmente en el conocimiento de los asociados: «La operatoria era de amigos, es decir, entraba una solicitud, y… ¿quién lo conoce? Fulano. Y… ¿quién lo presenta? Mengano. ¿Y qué tal es? Bueno. Entonces nos mirábamos las caras y si nadie decía nada, o sea afirmaban con la cabeza, era porque… y ¿Quién es la garantía? Sí, ¡ese…! Ya está, con eso era suficiente. Quiere decir que era una técnica así, al guiño va y viene, o a qué me parece, o los presentaba alguno; y bueno, ¡si lo presenta…¡ ¿Quién garantiza? Fulano. Entonces en veinticuatro minutos salía el crédito»[v].

El ascenso a niveles socio- económicos superiores de los sectores que habían creado las cooperativas de crédito para su operatoria financiera aumentó las disponibilidades y la capacidad prestable de estas, pero a su vez «planteó la necesidad de contar con una operatoria ágil, que a través de una cuenta a la vista permitiera captar los saldos disponibles que la misma genera. Transformados en industriales los antiguos obreros y artesanos, en comerciantes de relativa importancia los ex buhoneros, necesitaban para el desenvolvimiento de sus negocios la amplia gama de los servicios bancarios que los bancos tradicionales no les facilitaban»[vi].

Como parte de ese crecimiento operativo de las cooperativas de crédito, en noviembre de 1950 catorce entidades fundan la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito, que obtiene su personería jurídica el 7 de diciembre de 1951. Las entidades fundadoras fueron: Caja de Créditos El Sol S.C.L., Caja del Once S.C.L., Caja Popular Villa Crespo S.C.L., Caja Popular Villa Mitre S.C.L., Cooperativa de Caballito S.C.L., Cooperativa de Villa Crespo S.C.Lt., La Unión S. C. de Créditos, Caja Comercial Coop. de Créditos Ltda. y Primera Caja Mercantil Coop. de Créditos Ltda., (Ciudad de Buenos Aires), Sociedad Cooperativa de Crédito Ltda. Lomas de Zamora (Provincia de Buenos Aires) y Cooperativa Popular de Crédito Ltda. y Sociedad Cooperativa y Mutual Ferroviaria de Santa Fe Ltda. (Santa Fe)[vii].

Los objetivos planteados al momento de su fundación fueron:

§         Promover el desarrollo del cooperativismo de crédito. «Nos hemos preocupado dentro de las actividades que son propias a este organismo, el de dar efecto práctico a uno de sus objetivos específicos, cual es el de asesorar a nuestras afiliadas en todos los asuntos en que estas estimen necesaria nuestra desinteresada colaboración, como así también se ha procedido a brindar asesoramiento gratuito a todos los organismos en formación para obtener la personería jurídica»[viii]

§         Privilegiar el otorgamiento de créditos a la actividad productiva

§         Difundir la función social del cooperativismo de crédito ante la opinión pública

§         Defender los intereses de sus asociadas ante las autoridades nacionales.

§         Estrechar lazos con las distintas federaciones cooperativas del país y del mundo «en virtud de su jerarquización dentro del movimiento cooperativo nacional, como así de su preocupación para lograr la armonía y agrupamiento de todos los organismos que desarrollan actividades cooperativistas (…) fue llamada a integrar distintos organismos creados recientemente, tales como la Comisión Pro- Defensa del Movimiento Cooperativo, Comisión Organizadora del Banco Cooperativo Agrario y, últimamente, en el Consejo Nacional de Cooperativas»[ix] creado por la Secretaría de Comercio de la Nación.

Mas allá de estos objetivos expresos, la FACC irá privilegiando el desarrollo económico de las cooperativas, adoptando la “prescindencia política como una de sus posturas básicas y planteando la necesidad de respetar las autoridades políticas imperantes, más allá de su legitimidad o del signo partidario que sustentaran; dar su apoyo a las medidas gubernamentales consideradas convenientes para los intereses del sector y encarar gestiones a fin de lograr la modificación o el cese de disposiciones que pudieran afectar el desarrollo del cooperativismo de crédito[x].

Al respecto son significativos dos ejemplos. En 1952, durante el segundo mandato presidencial de Juan Domingo Perón, la FACC se dirigió a las cooperativas de crédito exhortándolas a contribuir a la difusión y aplicación del Segundo Plan Quinquenal que «como bien lo definiera el primer cooperativista de la República, ha de lograr la consolidación del bienestar del pueblo argentino, y para ello es menester que todas las fuerzas del trabajo se unan en un haz vibrante de amor y solidaridad y lleven a feliz término todas las obras que encierra el mismo»[xi]. Cuatro años después, en 1956, el presidente de la Federación, Aarón Moñin, afirmaba que «el gobierno Provisional (que había derrocado al gobierno encabezado por Perón) era una fuente inagotable de auténtica libertad democrática», al dirigirse al mismo para solicitarle que se eximiera a las cooperativas de crédito del pago del impuesto a los depósitos y que se realizaran modificaciones a la Ley 11.388.[xii]

 

Al fundarse en noviembre de 1958 el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos existían en el país 197 entidades de crédito cooperativo, de las cuales 124 actuaban en el ámbito del Gran Buenos Aires. De ellas, 94 estaban adheridas a la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito, 79 de las cuales operaban en el Gran Buenos Aires.

Daniel Plotinsky

 

Bibliografía:

Brauner, Susana. La Federación Argentina de Cooperativas de Crédito y sus prácticas políticas, 1950 – 1966. en OIDLES, Observatorio Iberoamericano del Desarrollo Local y Economía social. Vol. 1, Nº 1, setiembre de 2007. www.eumed.net/rev/oidles/index.htm

Federación Argentina de Cooperativas de Créditos. Memoria y Balance General, 8vo. Ejercicio, 1959.

Federación Argentina de Cooperativas de Créditos. Memoria y Balance General, 3er. Ejercicio, 1954.

Kreimer, Jaime. Aportes de la colectividad judía al cooperativismo nacional. Rosario: Centro Cultural Israelita, 1984.

Plotinsky, Daniel. «El Congreso Argentino de Cooperativas (Rosario, 1958) y la integración nacional del cooperativismo de crédito», en El cooperativismo latinoamericano, Rosario, 2006.

Schujman, León.  «El cooperativismo de crédito y su aporte al desarrollo», en Revista del Instituto de la Cooperación Nº 2 – 1979 pp. 178

Entrevistas:

Crippa, Eduardo Enrique. (12/10/1996). Entrevistador: Daniel Plotinsky. Archivo Oral del Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito. Entrevista Nº 15.

Cwaigemberg, Harry. (26/06/96) Entrevistador: Daniel Plotinsky. Archivo Oral del Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito. Entrevista Nº 2.

Zaritzky, Mauricio. (31/10/1996) Entrevistador: Daniel Plotinsky. Archivo Oral del Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito. Entrevista Nº 19.

 


[i] Historia del Cooperativismo 4 (3/11/2009)

[ii] Kreimer (1984), 6.

[iii] Crippa. Entrevista (1996).

[iv] Zaritzky. Entrevista (1996).

[v] Cwaigemberg. Entrevista (1996)

[vi] Schujman (1979) 178 - 179

[vii] FACC (1959), 24.

[viii] FACC (1959), 7.

[ix] FACC (1959), 8.

[x] Brauner (2006), 5.

[xi] FACC (1954), 5

[xii] Brauner (2006), 6.

  

 

 

Post relacionados:

  1. Historia del Cooperativismo 10: El Congreso Argentino de Cooperativas (Rosario, 1958) y la expansión del cooperativismo de crédito
  2. Historia del Cooperativismo 8: Las cooperativas agropecuarias en las décadas del 30 y 40
  3. Documental sobre la historia del cooperativismo de crédito bahiense
  4. El cooperativismo de crédito en la Argentina
  5. Historia del cooperativismo de crédito

Etiquetas: , , , ,

Un comentario para “Historia del cooperativismo 9: El cooperativismo de crédito en las décadas del 40 y 50”

  1. José Yorg dice:

    CURSO DE COOPERATIVISMO
    Boletín Nº 12 Publicado el 30-08-2010
    La cuestión agraria y la cooperativización del sector Por José Yorg
    La provincia de Formosa tuvo una tardía incorporación a la vida económica de la Nación, sobre todo en el desarrollo del capitalismo nativo.
    Por diversas razones - geoestratégicas, intereses centralistas, etc. - se impidió o se frenó un desarrollo autónomo provincial.
    La gran oleada cooperativizante impulsada al influjo del movimiento agrarista nacional, denominado “Grito de Alcorta”, en el año 1912, no alcanzó, sin embargo, a impactar a Formosa.
    El Cooperativismo llega a nuestras tierras de la mano del Estado Nacional en la década del ’50 - con excepción de la cooperativa de Ibarreta - y luego al influjo de organismos internacionales - Alianza para el Progreso - en la década del ¨60.
    Este Cooperativismo se desenvolvió bajo una directiva gubernamental, orientado desde arriba y sin contar con un desarrollo orgánico y evolutivo desde la base. Los asociados a estas entidades no alcanzaron una cultura co-gestionaria, menos aún tiempo para desarrollar una conciencia propia e inherente a una empresa cooperativa.
    Sumado al vergonzante control ideológico en la década del ’70, ejercido sobre los campesinos de origen guaraní por fuerzas policíacas del stronismo que, bajo pretexto que podrían organizarse para conspirar, impidieron con triquiñuelas intimidatorias y difamatorias que el noble sistema cooperativo se arraigue, provocando desconfianza y temor en las familias campesinas que se vieron obligadas a mantenerse aisladas.
    Esta es la verdadera historia que desnuda una realidad dolorosa - que aún hoy influye - pero que es preciso enmendar por el bien del campesinado formoseño.
    Pretender endilgar a nuestros pequeños agricultores de falta de espíritu solidario o de un enfermizo individualismo, es insultar la honrosa cultura guaranítica - jesuítica de los “oñondivepá” y “Yopoy”, formas agrarias de producción cooperativa que les pertenecen.
    El PAIPPA es ahora un instituto, y este debe ser visualizado por el campesinado como un instrumento propio de emancipación, tal como lo plantean los postulados de esta iniciativa gubernamental de extraordinaria visión revolucionaria.
    En la actual estructura agrícola de la Provincia, caracterizada por diversas formas de tenencia de la tierra - latifundios y minifundios- que impiden o dificultan los niveles productivos y eficiencia deseable, se deben avanzar en la puesta en marcha de soluciones a esas dificultades y ello supone un fuerte proceso de transformación que requiere el abandono de viejas prácticas productivas, organizativas y proteccionistas del Estado.
    El Cooperativismo no es un método antagónico al prospecto del PAIPPA, al contrario, constituye un complemento enriquecedor y dinamizador que debe ser plasmado en la nueva Ley de Educación de la Provincia para fomentar la formación y educación de las familias campesinas realizando una verdadera explosión intelectual y laboral en ellos.
    También es deseable, por ser oportuno, una Ley de Fomento del Cooperativismo Agrario que propicie una agricultura altamente rentable, social y económica, para el pequeño y mediano agricultor formoseño.

    HISTORIA DEL COOPERATIVISMO
    La Provincia de Formosa se constituye como tal, en el contexto de la Nación Argentina por la Ley Nacional Nº 14.408, promulgada el 28 de junio de 1.955.
    La Provincia de Formosa está ubicada en la Región Nordeste de Argentina comprendida entre los paralelos 26º y 22º 30′ de Latitud Sur, y los Meridianos 57º 30′ y 62º 25′ de Longitud Occidental. Es atravesada en su zona norte por el trópico de Capricornio, que la ubica en la región subtropical del país.
    La zona que abarca aproximadamente desde el río Paraguay hasta la ciudad de Fontana participa de la gran región cultural lingüística guaraní y corresponde a la región folklórica del nordeste argentino. Por características particulares se la separa en subzonas. Subzona Sureste: cuya característica principal es el componente migratorio correntino-chaqueño y el coeficiente europeo de ucranianos, polacos e italianos. Subzona Nordeste: aquí la migración se produjo del Paraguay, especialmente de las zonas rurales, ingresando también alemanes y suizos de las colonias paraguayas.
    La capital de Formosa, fundada en 1879, con el objetivo de dominio y expansión de territorios hasta ese momento despoblado.
    Lo anteriormente expuesto clarifica en primer término, que el territorio provincial se incorporó tardíamente al esquema social económico de la Nación Argentina, pero que, sin embargo, no escapó a manejos interesados en el proceso de apropiación de la tierra.
    En tal línea de acción, la denominada Ley Avellaneda planteaba la entrega de 250 hectáreas a cada colono, pero el espíritu de esa ley jamás se cumplió, porque en los hechos reales se entregaron a grandes empresas de dueños generalmente extranjeros europeos.
    Un dato interesante e ilustrativo es por ejemplo, que “…en el año 1.891 estaban ya entregada en Formosa un total de 900.000 mil hectáreas, a solamente catorce concesionarios, muchos de los cuales, no conocían el territorio. He aquí el perfil histórico y geográfico, y que impidió que colonos con espíritu emprendedores lograran sus propósitos” 18.
    Así se llega a otra definición, la falta de formación de una clase media productora que por diversas razones - geoestratégicas, intereses centralistas, etc., impidió o demoró un desarrollo autónomo provincial, es decir, el desarrollo del capitalismo nativo.
    Otro punto de referencia constituye lo sucedido aproximadamente en el año 1.930, en que se siente las repercusiones del crack de la economía estadounidense, en la cual el demandante más importante es el Reino Unido, quien se ve compelido a buscar otros mercados debido a las dificultades aparecidas en el sur de los Estados Unidos. Es allí cuando Formosa se inserta en el engranaje fenomenal de la producción del algodón.

Dejá un comentario

Creative Commons License

Desarrollo y mantenimiento RCC - Red Cooperativa de Comunicaciones C.P.S.L.

Realizado con herramientas de Software Libre bajo licencia GPL